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SAHARA OCUPADO.
TESTIMONIO DE LUIS MANGRANÉ EN SU VIAJE AL SAHARA
OCCIDENTAL OCUPADO POR MARRUECOS
Luis Mangrané es miembro
de Um Draiga , y desde esta última Asamblea miembro
de la Junta Directiva. Abogado colegiado en el
REICAZ. Interesante y veraz punto de vista sobre lo
que está pasando en los Territorios Ocupados del
Sahara Occidental
Día 1 (30/11/2007)
Viaje Madrid-Las Palmas de Gran Canaria-El Aaiún
Cuando desembarco en el aeropuerto aviso de mi
llegada a la Abogada de Las Palmas Inés Miranda, con
la que me cito entre el mostrador de la compañía
aérea y los mostradores de facturación, mientras
espero su llegada confirmo la hora de salida y
facturo el equipaje. Conforme pasan los minutos
empiezan a desfilar las primeras familias saharauis,
algunas van cargadas de grandes bolsas de plástico
llenas de productos comprados en la isla, desde
palos de escoba hasta protecciones para el polvo de
la puerta de la entrada de casa. En la reunión con
Inés me da consejos para mi estancia en los
territorios ocupados y me informa de los juicios a
los que voy a asistir.
El
pasaje del avión está compuesto, principalmente, por
saharauis y marroquíes que regresan, además de un
soldado de la MINURSO.
Al
llegar al aeropuerto del El Aaiún, los españoles que
me acompañan no son controlados como voy a serlo yo
a continuación, el agente
de la aduana les deja pasar sin mayor
dilación, a mí, sin embargo, antes de llegar a la
cabina del policía me sale al paso otro agente de
paisano que se interesa por mi nacionalidad y
profesión --como comprobaré a lo largo de todo el
viaje mi doble condición de español y abogado va a
suponer que los numerosos controles se prolonguen
mas de lo normal, ya que parece despertar un
especial interés de los servicios de seguridad
marroquíes--, a continuación paso el control de la
aduana donde el agente allí sentado me hace las
mismas preguntas.
En
el SAHARA LINE HOTEL se repiten de nuevo las
preguntas de profesión y nacionalidad, el hotel se
encuentra en el centro de la ciudad, a 10 minutos
andando de los Juzgados, y en él se alojan numerosos
soldados de la MINURSO, que reciben un cuidadoso
trato de los empleados y dirección del hotel, toda
vez que se trata de sus mejores clientes. En este
sentido, observo que la dirección del hotel ha
dispuesto incluso de unos formularios especiales
para anotar las consumiciones de los soldados de la
MINURSO. En la calle del hotel se acumulan los
carros TOYOTAS blancos con el clásico distintivo de
la UN, coches con los que me cruzaré repetidamente
durante el viaje, tanto en la ciudad como en los
desplazamientos fuera de ésta. Normalmente viajan
con un solo ocupante. En todo caso, a los miembros
de la MINURSO se les ve relajados, aunque
ocasionalmente marchan a pasar unos días de
vacaciones o permiso a las Islas Canarias.
En
la habitación me acomodo y realizo las llamadas de
rigor, contacto con los activistas de derechos
humanos que tengo la intención de visitar esta
semana, con los que me cito para el día siguiente.
Después salgo a la calle a dar un paseo y cenar, es
viernes por la noche y la ciudad bulle, en cuanto
piso la calle y ando 20 metros compruebo que junto
al hotel hay un furgón de la gendarmería, el cual va
a permanecer en el mismo sitio y a todas horas
durante mi estancia en la ciudad.
Llego a una zona muy animada y concurrida, no se ven
apenas occidentales o europeos, despertando mi
presencia la curiosidad de algunos de los habitantes
de la ciudad, a lo largo del paseo me cruzo con
numerosas patrullas policiales, dispuestas en
esquinas y sitios públicos, como una mezquita por la
que paso. Las hay de varios tipos blancas y azules,
éstas similares a nuestros antidisturbios, ocupadas
por policías uniformados de azul y protegidos los
cristales con enrejados metálicos.
De
vuelta al hotel ceno en una terraza y veo pasar,
ocasionalmente, a gente vestida con la derrah y la
melfa, prendas con las que tradicionalmente se
visten los saharauis y con las que se les puede
distinguir de la población colona marroquí, el
tránsito de los policías es continuo, da la
sensación de que es una ciudad ocupada o que fuera a
producirse algún problema grave e inminente, … pero
a lo largo de la semana, como tendré ocasión de
comprobar, no sucede ningún acontecimiento que
justifique la numerosa presencia militar y policial
en las calles.
Día 2 (1/12/2007)
Sábado, me doy un paseo por la ciudad, por el Hotel
Parador y una mezquita próxima, la policía,
omnipresente, está en todos los lugares, junto a un
instituto el control se hace especialmente intenso,
como a lo largo del viaje observaré los colegios e
institutos tienen una fuerte presencia policial. En
el Hotel Parador, me tomo un café, y compruebo que
han llenado las paredes del pasillo del antiguo
hotel español de fotos de la marcha verde. Un joven
saharaui residente en la ciudad de El Aaiún de me ha
definido la “Marcha Verde” como la “marcha Negra”
Las
fotos del Rey, Mohamed VI, y de su padre Hassan II,
presiden la entrada al hotel, lo que no es raro por
que están en muchas tiendas, en los hoteles,...,
etc. El culto a la bandera marroquí también se hace
notar, está en todos los edificios oficiales, pero
también en muchas casas, tiendas y en las chabolas
de los colonos marroquíes venidos desde Marruecos,
también la sede de la MINURSO en El Aaiún se
encuentra rodeada en el exterior por decenas
de banderas de Marruecos.
Quedo a comer con activistas de derechos humanos en
la ciudad de El Aaiún, su hospitalidad y amabilidad
es la misma que se recibe en los Campos de
refugiados en Tinduf, la tradicional hospitalidad de
las gentes del desierto. Pero las historias de los
saharauis que permanecieron aquí son trágicas,
aunque en un sentido diferente a los desplazados a
los Campos de Argelia, aquí las penurias son de
otra índole, historias de represión y cárcel
soportados d
esde
la marcha del Sáhara Occidental por parte de España
en 1976. Relatos de cárcel sin juicio, no son
detenciones ni penas de prisión, son secuestros,
desapariciones, algunos incluso antes de que España
se marchara oficialmente de su provincia en el
Africa continental.
Las
torturas, humillaciones y vejaciones, que me cuentan
van desde el año 1976 hasta el momento presente. Son
historias de personas que fueron a preguntar por sus
familiares desaparecidos y terminaron ellos mismos
en la cárcel durante 4 años, sin juicio ni
procedimiento alguno. De los que estuvieron
recluidos 12, 15, 20 años. De ciudadanos que eran
españoles en el momento de la marcha oficial,
algunos tan españoles que incluso tuvieron que
aprender el idioma árabe, porque ni siquiera lo
hablaban entonces… En todo caso, no son historias de
un pasado remoto, ya que las violaciones de derechos
humanos siguen produciéndose hoy en día, aunque no
aparezcan en la prensa.
Por
la tarde, visito el puerto de El Marsa, los grandes
barcos de pesca son incontables, se amontonan en el
muelle del puerto, no se cómo conseguirán salir a
faenar el próximo día, ya que su disposición es
caótica, hay tantos que no tienen espacio suficiente
para alojarlos adecuadamente, hoy no ha habido pesca
y los pocos pescadores que veo realizan trabajos de
limpieza y arreglo de redes. Regresaré al puerto el
Miércoles siguiente y ese día sí que veré cómo
descargan toneladas de sardinas, a cientos de
trabajadores marroquíes que trasladan las mercancías
a los camiones frigoríficos que se llevan la pesca
hacia el norte, a
Marruecos, incluso en camiones con
contenedores refrigerados.
De
vuelta a El Aaiún paso por El B.I.R. y Foum El Oued
donde en su día hubo centros secretos de detención
de saharauis, campos de concentración.
Por
último, visito a un herido grave que vive en el
barrio conocido como “Barrio del Cementerio”, según
me cuenta su madre, las fuerzas marroquíes lo
tiraron el 6 de noviembre de este mismo año desde el
tejado del hotel Smara en El Aaiun, él se encuentra
en un estado físico lamentable, todavía sin
reponerse físicamente, sin poder andar, ni valerse
por si mismo para atender las mas elementales
necesidades, los servicios médicos marroquíes le
dieron el alta del hospital y ahora sobrevive en su
casa de mala manera, sin atención médica alguna.
La
cuestión de la falta de atención de los heridos
saharauis cuando son agredidos por la policía me la
van a recordar a lo largo del viaje en diferentes
testimonios, incluso tratándose de enfermedades
comunes los saharauis son mal atendidos por los
médicos de la sanidad pública, teniendo que recurrir
a médicos privados, también me cuentan que, en
ocasiones, les niegan el acceso a las ambulancias,
con el peregrino e increíble argumento de que la
ambulancia ese día no tiene gasolina, debiendo
desplazarse por sus propios medios a otras
localidades donde puedan ser atendidos. En esos
casos, si han sido agredidos por la policía, es
mejor que no se lo hagan saber al médico que les
atiende, para no tener mas problemas, si quieren
llegar a ser tratados. En los próximos días, los
abogados de los detenidos saharauis me harán saber
que no pueden obtener certificados médicos de las
torturas de sus defendidos porque los médicos no se
atreven a firmar tales certificados.
Día 3 (2/12/2007)
En
el trayecto en taxi a la estación desde la que salen
los taxis a otras ciudades compruebo cómo está
creciendo El Aaiún, Layounne oficialmente para el
gobierno marroquí. Se están edificando barrios
nuevos enteros, abriendo calles y renovando redes de
instalaciones, la intención del Gobierno marroquí se
asemeja a la de China con el Tibet, seguir
acomodando colonos, o a la de los israelíes con los
palestinos, la política de hechos consumados. El
Aaiún, aún a pesar de encontrarse en el desierto,
por su proximidad a la costa, tiene un clima
agradable todo el año, no como en el interior, como
en Smara, donde las temperaturas en verano hacen la
vida más difícil que aquí en al ciudad. Las riquezas
de estas tierras son parte del objetivo de la
actuación del gobierno Marroquí, generando empleos y
posibilidades de trabajo para la población aquí
desplazada, con la consiguiente necesidad de
vivienda.
El
trato con la gente con la que coincido es amable. La
población marroquí es, en su conjunto, cordial. El
gobierno parece que intenta borrar todo rastro o
recuerdo de España en la zona, cambiando el nombre a
las poblaciones. Es casi imposible hablar con la
gente en español, solo la gente de edad avanzada,
los que vivieron la presencia española hablan, si lo
recuerdan, el Español. El francés se impone por
decisión oficial.
En
cuanto a la educación, los jóvenes con los que hablo
me explican que no se dan clases de español, mucho
menos en hassanía, dialecto saharaui; que los
profesores marroquíes no les atienden adecuadamente;
que los directores actúan, en ocasiones, como
vigilantes del gobierno respecto a sus alumnos y
alumnas saharauis; que no quieren que estudien y
aprueben los cursos, principalmente para que no
accedan a la universidad; que estudian por sus
propios medios idiomas extranjeros, especialmente el
inglés, con la finalidad de dar a conocer sus
reclamaciones al mundo.
Una
vez en la estación de taxis, y después de esperar a
que se llene, seis pasajeros y un conductor,
partimos con destino a Boujdour, en el coche el
ambiente es cordial y distendido. Durante mis
trayectos fuera de la ciudad me veré sometido a
repetidos controles policiales, generalmente los
coches paran y suelen reemprender la marcha sin
dilación, pero mi presencia en el taxi, genera
retrasos a mis compañeros de taxi, mi doble
condición de Abogado y español supone un problema
para la policía que revisa mi documentación y apunta
los datos del pasaporte y del taxi que me lleva,
operación que puede ir de unos breves instantes a
los 20 minutos. En la entrada a Boujdour el policía
me hace entrar en su caseta, que no está en la mejor
de las condiciones, y la parada se prolonga en
exceso, finalmente me deja ir, no sin antes
preguntarme donde me alojo, el motivo de mi
visita,...., etc. En Boujdour paseo por la playa
hasta el puerto. En estos momentos están llegando
las barcas de madera con motor fuera-borda después
de faenar. Por la parte delantera de la lonja entran
las doradas, calamares, congrios,..., y después de
la subasta los camiones frigoríficos, que esperan en
la parte trasera del edificio, recogen las cajas con
destino a los mercados. En las cajas de porexpan
observo pegatinas de empresas logísticas italianas
dedicadas a la distribución internacional.
De
hecho a veces la gente me pregunta si me dedico a la
pesca o si quiero comprar pescado. Una de las
personas con las que hablo durante el viaje es un
intermediario, me comenta que se dedica a facilitar
contactos empresariales entre empresarios españoles
y las autoridades marroquíes; incluso abre su
portafolios y me enseña los documentos de
constitución de una sociedad marroquí en la que
participa un español, me da su teléfono.
Y es
que durante los desplazamientos la gente se acerca
para hablar de todo, a preguntar cosas, aunque
muchas veces me dicen que son saharauis, que tienen
muchos problemas, que no son ni se siente parte de
Marruecos, y me advierten que tengas cuidado con la
cámara y los policías.
Cuando finalizo mi recorrido por la ciudad vuelvo a
coger el taxi de vuelta a El Aaiún y durante la
espera hablo, entre otras personas, con un marroquí
que me cuenta su viaje en patera a las Canarias de
donde fue expulsado y a donde volverá a marchar en
patera, yo se lo desaconsejo pero se ríe, y mucho.
Día 4 (3/12/2007)
El
lunes por la mañana desayuno en el comedor del hotel
con el abogado suizo
Patrick
Herzig.
Llegó anoche y ha venido a asistir a los juicios de
esta semana como jurista observador por parte de la
Organización Suiza Fédération Internationale Des
Ligues Des Droits de l’Homme (FIDH), me comenta que
recientemente ha actuado como observador en Camerún,
por problemas de confiscación de tierras a los
campesinos.
En
la sede del Tribunal nos recibe con formal
amabilidad y cortesía el magistrado marroquí Sr.
Baha Mohamed. Hoy tenía que celebrarse un juicio
contra el activista saharaui defensor de derechos
humanos Sr. Mohamed Tahlil, éste no asistirá
finalmente al juicio porque está en prisión, el
Tribunal compuesto en esta ocasión por tres jueces
lee su nombre, pero al no estar presente le impone
una multa pecuniaria. En todo caso, la
responsabilidad del traslado de los presos
corresponde directamente al Procurador (Ministerio
Fiscal)
Nos
reunimos con abogados saharauis y marroquíes, en la
Sala de Abogados, y éstos nos explican que:
“los juicios no tienen las debidas garantías, que
los jueces están sometidos a una gran presión por
parte del gobierno…, en definitiva que los procesos
son una farsa, un teatro, sin las debidas garantías
como las que podamos disponer en España, o en
cualquier país occidental. La policía no remite la
totalidad de las pruebas objetivas de las que
dispone y que pueden exonerar de responsabilidad a
los acusados”.
El
Procurador (fiscal) acusa sistemáticamente, no
considerando los hechos en su conjunto,
despreocupándose en la evolución del proceso, de la
búsqueda de la verdad, su actuación parece estar más
cercana a la actuación inquisitiva policial, que a
la de defensor y garante de las víctimas. Así, el
Procurador se aparta del concepto estricto y
jurídico de “flagrancia” al tiempo de imputar
responsabilidad a los activistas saharauis
defensores de derechos humano. Las acusaciones del
Procurador y las posteriores condenas se fundamentan
exclusivamente en las declaraciones y actas de la
policía, en los antecedentes que la policía facilita
de los acusados al Tribunal, no en pruebas directas.
En ocasiones las condenas se fundamentan en
declaraciones firmadas bajo presión o tortura.
En
consecuencia, los juicios no revisten las mínimas
garantías exigibles. Estamos presenciando “juicios
ordinarios” que se apartan de los principios
procesales penales estipulados por la legislación
internacional. Los principios de presunción de
inocencia, equilibrio e igualdad procesal, principio
de contradicción, la obligación de la acusación de
demostrar la certeza de los hechos que imputa, … no
son respetados . No se observan en la sustanción del
procedimiento los principios rectores del Derecho
Penal, apartándose el Procurador y el Tribunal de la
necesaria e imprescindible la tutela judicial
efectiva.
En
consecuencia, actualmente los acusados son
mayoritariamente condenados a penas de 1 a 5 años.
Sentencias que son posteriormente confirmadas en los
Juicios de Apelación, y en algunos casos modificadas
en la reducción de pocos meses de condena.
Los
delitos que se imputan suelen ser siempre los
mismos, lanzamiento de cóctel molotov, piedras,
daños a la propiedad pública,..., cuando la
situación real, según nos detallan, son
manifestaciones pacíficas de los activistas
saharauis defensores de derechos humanos reclamando
la independencia, el cumplimiento de las
Resoluciones de Naciones Unidas. En todo caso, la
presencia de prensa internacional en el Sáhara
Occidental no esta permitida por las autoridades y
fuerzas marroquíes.
Día 5 (4/12/2007)
Con
la presencia de Lola Travieso Darias, abogada en Las
Palmas de Gran Canaria, y Julio Vega López, profesor
de Derecho en la Universidad de Las Palmas de Gran
Canaria, asistimos a un Juicio de Apelación por
sentencia condenatoria contra el activista saharaui
MOHAMED TAHLIL, quien fue condenado por causar daños
en el coche de un policía.
M.
Tahlil relata que fue detenido y torturado, que
durante su detención se le preguntó por sus posibles
relaciones con el POLISARIO, después de un primer
episodio de torturas al que fue sometido,
procedieron a ponerlo en libertad. Posteriormente
fue detenido por la policía marroquí, y acusado de
ocasionar daños a un vehículo particular de un
policía en Boujdour, siendo éste el delito por el
que se le condenó a tres años y que hoy es objeto de
apelación.
El
imputado entra en la Sala vestido con derra y
cantando consignas.
Una
vez iniciado el juicio los Abogados de la Defensa
denuncian que
“se le detuvo más tiempo en la Comisaría de Policía
del legalmente establecido”, que “la policía no ha
remitido al Tribunal una prueba que le exonera de
responsabilidades de los hechos que se le imputan ,
su pasaporte, el cual acredita, por las fechas de
los visados de salida y entrada, que no estaba en
Boujdour sino en Mauritania, a donde había ido a
visitar a unos familiares, en el tiempo en el que
acontecieron los hechos por el los que se le
condenó”.
Asimismo, denuncian, entre otras irregularidades,
la falta de la práctica de la prueba testifical
solicitada, que exoneraría al condenado de
responsabilidad, tanto en la primera como en la
segunda instancia.
Igualmente, critican la desproporción de la pena con
la gravedad y el resultado del “presunto” delito, ya
que el vehículo se encontraba vacío y su propietario
valoró los desperfectos en unos 350 dh, que por la
pena solicitada el caso tenía que haber pasado
previamente a un juez de instrucción, lo que no
sucedió.
El
Procurador en cambio, considera que la flagrancia,
detener al acusado en el momento de cometer los
hechos, no es importante, y solicita que se le
incremente la condena.
El
acusado, haciendo uso de la palabra concedida al
final del juicio, reitera las irregularidades y su
inocencia.
Por
la tarde, nos comunican el resultado del juicio, la
condena se rebaja en 4 meses.
Día 6 (5/12/2007)
Asistimos, además de Patrick, Ana Pérez Nordelo y
Araceli Fernandez a los juicios que se van a
celebrar contra tres jóvenes activistas saharauis
por dos hechos diferentes.
Las
fuerzas policiales presentes en la Sala del Tribunal
es mayor que en días anteriores, aunque la jornada
matutina discurrirá en la Sala sin ningún incidente
por lo que el despliegue policial no está
justificado por ninguna razón obvia perceptible para
los observadores.
En
todo momento hay policías colocados inmediatamente
al lado de los acusados, y éstos son obligados a
declarar de pie frente a los jueces.
En
la Sala del Tribunal, en el banco posterior al
nuestro se sientan unos jóvenes saharauis que nos
manifiestan ser amigos de los acusados y su
solidaridad con éstos.
El
Tribunal compuesto por tres jueces, y presidido por
el Sr. Baha Mohamed, quien nos recibió el primer día
y nos ha atendido de manera formalmente amable y
cordial
El
primer juicio en celebrarse es contra MOHAMED
BOUTBBA, joven saharaui de unos 18 años, quien entra
en la Sala cantando consignas a favor del pueblo
saharaui y vestido a la manera tradicional saharaui,
como lo harán después en el siguiente juicio los
otros dos acusados.
A
MOHAMED BOUTBBA se le acusa de quemar el coche de un
agente de la autoridad marroquí.
Los
Abogados de la defensa toman la palabra y denuncian
insistentemente la ausencia de los testigos
solicitados por ello, recordando al Tribunal su
obligación de citarlos y de efectuar las gestiones
pertinentes para que comparecieran al Acto del
Juicio, extremos éstos que provocan la intervención
del Procurador oponiéndose a tal solicitud,
finalmente el Presidente del Tribunal decide
suspender el Juicio, señalando como nueva fecha el
día 09 de enero de 2008.
El
segundo juicio es contra NAFAI SAH Y MOHAMED
ELBOUSSATI, quienes tampoco llegan a los 20 años de
edad. Éstos entran en la sala cantando consignas a
favor del pueblo saharaui. Están acusados de quemar
el coche de otro miembro de las fuerzas marroquíes
de orden público.
Los
Abogados defensores solicitan la suspensión del
juicio para que asistan dos testigos, cuya
declaración es esencial para el esclarecimiento de
los hechos, argumentando que no es suficiente las
declaraciones de la policía, que deben seguirse las
reglas procesales. Concedida la palabra al
Procurador, éste solicita que continúe el juicio,
alegando que la policía intentó notificar en su
domicilio a los testigos la celebración del juicio
pero que no se consiguió. Finalmente el Tribunal
decide suspender el juicio hasta el próximo día 09
de Enero de 2008, ordenando citar a 2 testigos y los
3 denunciantes.
Día 7 (6/12/2007)
Hoy
debía de celebrarse un juicio contra los acusados
BANGA ECHEIKH, LOUMADI ABD SALAM Y ZOUGHAM EL GHALI.
Éstos se encuentran en prisión por condenas que
alcanzan el año y medio de duración y no comparecen,
no son trasladados por las fuerzas marroquíes. En
el nuevo juicio se imputa a los activistas saharauis
unos presuntos hechos de ultraje a dos funcionarios
de la prisión. En las actuaciones sólo existe una
declaración de los acusados, la del Sr. Loumadi,
negando las acusaciones. El Tribunal después de la
intervención de los Abogados defensores acuerda
suspender el juicio hasta el 24 de enero de 2007,
para proceder a citar nuevamente a los acusados y a
los testigos.
El
Sr. LOUMADI ha denunciado haber sido torturado,
concretamente haber sido penetrado analmente con una
botella de cristal en las dependencias policiales.
Después me desplazo a la ciudad de Smara, 240 km
hacia el interior y el este. Esta zona está a
escasos 50 km. de los declarados internacionalmente
“Territorios Liberados” y se encuentran bajo el
control directo del F. POLISARIO. En la ciudad de
Smara y todo su entorno existe una fuerte presencia
policial y militar que se percibe incluso antes de
acceder a la ciudad, en el acceso a la misma me
paran dos veces, una vez la Policía y otra la
Gendarmería, en ambas ocasiones me solicitan
idéntica información, efectúan las mismas preguntas,
y hacen sus anotaciones.
En
esta ocasión, la espera en los puestos de entrada a
la ciudad, se hace más incómoda de lo habitual, mis
acompañantes de taxi se muestran contrariados, por
que mi espera se ve acompañada por 5 pacientes
viajeros que se desplazan en el mismo vehículo que
yo. Finalmente, cumplidos los trámites cuya última
finalidad desconozco, entro en Smara, dejando a la
derecha el cuartel de la MINURSO que cumple el
mandato encomendado de controlar el cumplimiento
del alto el fuego alcanzado entre Marruecos y el F.
POLISARIO en 1991.
En
Smara me reciben activistas de derechos humanos de
esta ciudad, éstos me cuentan los padecimientos que
sufren diariamente, el acoso policial, el cual
constato porque frente a la casa donde me reciben
hay una furgoneta de la policía cuya exclusiva
finalidad parece ser vigilar a los miembros de la
familia que habitan la casa donde nos reunimos.
A
pesar que Smara es una ciudad más pequeña que El
Aaiún, la presión que se percibe es superior a la de
El Aaiún, las calles están plagadas de policías,
muchos de paisano. Me relatan que muchas
detenciones las hacen policías de paisano, que
detienen a la gente, drogándoles y abandonándolos en
el desierto lejos de la ciudad a su suerte, me
cuentas las palizas que sufren, de las que no se
libran mujeres, niños ni ancianos, los allanamientos
de las casas.
El
relato de las torturas es apabullante, me explican
varios métodos de torturas a los que son sometidos,
el método conocido como “la silla”, obligados a
permanecer en cuclillas con las manos detrás de la
espalda durante horas, colgados del techo y
suspendidos en el aire, obligados a permanecer
durante horas mojados en las celdas y ateridos de
frío, permanentes golpes con porras e hierros,
sometimiento a mordiscos de personas y perros,
ahogamientos con paños húmedos de aguas sucias y
orines, imposibilidad de ver la luz del día durante
sus confinamientos porque se les tapaba los ojos con
vendas en muchas ocasiones durantes años, o como se
alojaban hasta 18 personas en 9 metros cuadrados.
Hoy
en día, me cuentan, siguen padeciendo problemas de
represión, allanamientos de los hogares y palizas,
represión que es practicada con total impunidad por
la policía, los militares, la gendarmería …
Luego se interesan por la situación política
internacional, por la actuación del Gobierno
español, aquí ven la televisión española por
satélite, así que están al día de todo. Sin embargo,
también conocen, la corriente de solidaridad general
del pueblo español para con el pueblo Saharaui, las
asociaciones de amistad,... Después de varias horas
y cuando me despido de ellos -–al día siguiente
regreso a España-- la policía sigue vigilando la
casa. |