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Cumpliendo un compromiso adquirido en la reunión
sindical de Apoyo al Pueblo Saharaui que se celebró
en octubre de 2005, una delegación de CCOO de
España, la CGIL italiana y la CGT francesa,
compuesta por Juan Ortega y Victoria Montero,
Leopoldo Tartaglia y Jean Jaques Guigon, han
visitado los territorios ocupados del Sáhara
Occidental entre los días 18 y 22 del mes de
febrero.
El
objetivo de dicha visita era, en primer lugar,
romper el aislamiento a que están sometidos los
saharauis que viven en la zona y, además, comprobar
en directo cómo es la situación en los territorios
ocupados para la vida diaria de los saharauis,
entrevistándonos con organizaciones de derechos
humanos, de trabajadores, de mujeres, etc..
También queríamos trasladar a los que hasta el año
1975 fueron trabajadores de empresas o de la
administración españolas, la situación en la que
está el proceso de negociación con el Gobierno
español de la consecución para ellos de una pensión
o indemnización por el tiempo que trabajaron para
esas empresas o administración españolas.
Por circunstancias que no vienen al
caso, Juan Ortega y Victoria Montero, tuvieron que
hacer el recorrido de Dakhla al Aiún en autobús, lo
que permitió que comprobasen hasta qué punto el
territorio saharaui está absolutamente controlado
por el ejército marroquí: durante el recorrido, de
unos 650 kilómetros, el autobús tuvo que parar en
varios controles militares, sufriendo únicamente
ellos, la revisión de su documentación, quedándose
los soldados con fotocopias de sus pasaportes.
Una vez en el Aiún, y mientras
realizábamos la primera reunión con antiguos
trabajadores de empresas españolas, la manzana de
edificios en la que estaba la casa privada en la que
se desarrollaba la reunión, fue rodeada de policía y
ejército, con la presencia del Vice-gobernador, en
un claro acto de intimidación, tanto para los
saharauis como para la delegación.
Durante más de una hora controlaron
nuestros pasaportes y nos interrogaron sobre
diversos datos pero, no contentos con ello, un rato
después fuimos “invitados amablemente” a acompañarle
al edificio de la Seguridad del Estado en El Aiún
donde nos retiraron los pasaportes y fuimos
retenidos durante unas dos horas, mientras que
nuestro anfitrión, Eddia Sidi Ahmed Moussa era
interrogado durante varias horas. Al día siguiente
fue interrogado de nuevo en la sede de la Seguridad
y durante todos los días de nuestra visita, fuimos
“acompañados” nada discretamente por miembros de la
policía o el ejército que nos seguía los pasos. La
puesta en libertad ha sido favorecida, seguramente,
por la rápida intervención de los respectivos
servicios de exteriores o embajadas, que fueron
inmediatamente avisados.
Contexto histórico-político del
Sáhara Occidental.
El Sáhara Occidental fue una colonia
española hasta el 26 de febrero de 1976, cuando
España se retira definitivamente del territorio.
España, como potencia colonizadora,
tendría que haber puesto en marcha los mecanismos
para descolonizar el territorio y garantizar a los
saharauis el derecho a elegir libremente su futuro
por medio de un referéndum de autodeterminación
(Resolución 1514. Declaración sobre
la concesión de la independencia a los países y
pueblos coloniales. Naciones Unidas. Asamblea
General).
En vez de eso, el gobierno de Arias
Navarro, firmó el 14 de noviembre de 1975 los
Acuerdos Tripartitos de Madrid, en los que ceden la
administración (no la soberanía) del Sáhara
Occidental a Marruecos y Mauritania, traicionando al
pueblo saharaui, abandonando sus responsabilidades y
haciendo caso omiso de las recomendaciones y
resoluciones de Naciones Unidas en materia de
descolonización y autodeterminación.
A partir del momento en que se firman
los acuerdos tripartitos, Marruecos y Mauritania
ocupan militarmente el territorio, sometiendo a la
población civil, contraria a la ocupación que
reivindica su derecho a la autodeterminación, a
detenciones, torturas, saqueos y desapariciones
(desde 1975 más de 500 saharauis se encuentras en
“paradero desconocido”).
Ante este panorama de ocupación y
represión, los saharauis que pueden inician un largo
éxodo a través del desierto hasta la ciudad argelina
de Tinduf, donde se instalan unos precarios
campamentos de refugiados. Durante el éxodo, la
aviación marroquí bombardea a la población civil,
produciendo centenares de víctimas y heridos.
El 27 de febrero de 1976 se proclamó
la República Árabe Saharaui Democrática y más de 80
países la han reconocido, formando parte de la Unión
Africana.
Marruecos no ha reconocido nunca esta
decisión de la Unión Africana.
El Frente Polisario (Frente Popular
para la Liberación de Seguia el Hamra y Río de Oro),
se organiza y empieza a luchar en varios frentes
distintos: se hace cargo de los precarios
campamentos de refugiados, empieza una lucha de
liberación de su territorio contra los países
ocupantes, que dura 16 años, e inicia una campaña
diplomática a todos los niveles, defendiendo su
derecho a la autodeterminación en todos los foros
internacionales.
En
1991 Marruecos y el Frente Polisario ponen fin a las
hostilidades, con el alto el fuego previsto en el
Plan de Paz para el Sáhara, aprobado por la ONU y la
OUA, que establecía la celebración de un referéndum
de autodeterminación donde el pueblo saharaui podría
decidir libremente su futuro. Más de 16 años
después, el referéndum no se ha celebrado por la
constante oposición de Marruecos, que ha incumplido
todas las resoluciones de la ONU y la OUA, que
instaban a ponerlo en marcha.
Tanto la Asamblea General, como el
Consejo de Seguridad, el Tribunal Internacional de
Justicia y el Departamento Jurídico de las Naciones
Unidas, han establecido claramente que el del Sáhara
Occidental es un asunto de descolonización cuya
solución exige la expresión libre y soberana del
pueblo de ese territorio.
Después de 16 años de guerra y 16
años de espera del ansiado referéndum, Marruecos
siguió rechazando el Plan de Paz, aun con los
“arreglos” que introdujo el Sr. Baker, enviado
especial del Secretario General de Naciones Unidas,
para salvar el Plan.
En esencia el Plan Baker II preveía 5
años de autonomía, tras la celebración de unas
elecciones, en base al censo originario saharaui,
que permitirían la constitución de un gobierno
autónomo bajo soberanía marroquí, y la posterior
realización de un referéndum de autodeterminación
con un censo ampliado, en el que se integrarían los
residentes (también los marroquíes) a 31 de
diciembre de 1999. El Frente POLISARIO aceptó el
Plan, pero Marruecos lo rechazó.
Desde que rechazó el Plan Baker II en
2004, Marruecos no ha cesado de repetir que no está
dispuesto a aceptar una solución para la cuestión
del Sáhara Occidental más que “en el marco de la
soberanía y la integridad territorial de Marruecos”
y es en ese marco en el que ha presentado su “Plan
de autonomía” para ese territorio.
Los derechos de los trabajadores
saharauis.
El abandono por parte de España y la
ocupación inmediata del territorio por parte de
Marruecos (Mauritania abandonó rápidamente),
deberían haber puesto en marcha la aplicación de
convenciones internacionales para la protección de
la población en caso de guerra o de ocupación del
territorio.
Pero esto no ha impedido la
explotación de los recursos naturales y la pérdida
de derechos de los trabajadores.
Un caso significativo es el de los
trabajadores de la antigua empresa española de
fosfatos Fosbucráa, el mayor centro industrial de la
antigua colonia, pero hay también trabajadores de
otras empresas españolas, como por ejemplo Tejados y
Construcciones, Montajes Nervión, Cubiertas y
Contratas e, incluso, para la Administración
española. Los que siguen en activo, sufren
discriminación, y los jubilados, al igual que otros
antiguos trabajadores en la colonia, han sido
abandonados por la Administración española, de la
que deberían recibir prestaciones.
Por su naturaleza debe tratarse de
manera diferenciada la situación de los trabajadores
que siguen en activo en Fosbucráa, de los jubilados,
viudas o inválidos de un conjunto más amplio de las
diferentes empresas españolas.
CC.OO. y UGT consideramos que el
Estado español debe regularizar las deudas que
tiene, y reconocer y satisfacer las prestaciones a
las que tienen derecho los antiguos trabajadores y
sus beneficiarios.
Estudiamos conjuntamente las
cuestiones surgidas de las reclamaciones de los
trabajadores saharauis. En una primera etapa se
pensó en iniciar un procedimiento para facilitar el
reconocimiento del derecho a percibir prestaciones
por parte del INSS (Instituto Nacional de la
Seguridad Social), contando con la colaboración de
los trabajadores afectados, Comité de trabajadores y
jubilados de Fosbucráa en el Sáhara Occidental
ocupado y de la UGTSARIO en los campamentos de
refugiados de Argelia.
Desde septiembre de 2003 se han
enviado varios miles de expedientes a la Seguridad
Social.
Después de superar distintos
inconvenientes, la Tesorería General de la Seguridad
Social, nos facilitó la historia laboral de todos
los trabajadores que lo solicitaron. A la vista de
las resoluciones recibidas para estos expedientes,
la conclusión que se deriva es que la mayoría de los
trabajadores no habían cotizado por un periodo
suficiente como para generar el derecho que se
pretendía con la solicitud a percibir una pensión.
En este punto, CCOO y UGT tomamos la
decisión de tantear la posibilidad de una solución
política, y el día 1 de marzo de 2007 se mantiene
una reunión con el Secretario de Estado de la
Seguridad Social, Octavio Granados, para tratar la
situación.
El Secretario de Estado nos planteó
la enorme dificultad de que el Estado español
reconozca una pensión no contributiva “fuera de
España” y sugiere como más viable la vía
indemnizatoria para compensar las expectativas de
derechos de los trabajadores. Se nos dice, además,
que para el caso de indemnizaciones, la Seguridad
Social tiene un fondo para contingencias que podría
utilizarse.
Sólo hacía falta cubrir un trámite
que nosotros entendimos, erróneamente, que era
burocrático: que el Parlamento español aceptase una
enmienda a la Ley de Presupuestos del Estado,
reconociendo esa indemnización y en el Parlamento,
el grupo en el gobierno, el PSOE, que era el que
tenía que aceptar la enmienda, la rechazó.
Desgraciadamente para los saharauis, parece que no
era el momento.
Seguiremos intentándolo con el nuevo
gobierno, resultante de las elecciones generales que
tuvieron lugar el pasado día 9 de marzo.
La mayoría de los trabajadores
saharauis tienen sus salarios congelados y muchos de
ellos tienen que pasar a la condición de refugiados
porque son privados de la posibilidad de sobrevivir.
Mientras, los funcionarios marroquíes cobran el
doble que los saharauis. A muchos de los que
protestan, los marroquíes les envían en patera hacia
España facilitando, en cualquier caso, la emigración
de los saharauis, que tienen muchísimos problemas
laborales, aunque sean diplomados y estén bien
formados profesionalmente.
Por el contrario, hemos podido ver
cómo muchas zonas de El Aiún tienen una apariencia
de mayor riqueza que muchos de los barrios de, por
ejemplo, Marrakesh. Los colonos marroquíes en El
Aiún viven en poblados construidos especialmente
para ellos, en viviendas adosadas, y reciben una
cantidad determinada de carne, aceite, azúcar y
otros productos de primera necesidad totalmente
gratis, además de no tener que pagar ni agua ni luz.
Explotación de los recursos
naturales.
Pasamos cerca (no permiten visitarla)
de la fábrica de fosfatos, FosBucráa, y estuvimos
también en el puerto de El Aiún, donde asistimos a
la descarga de toneladas de pescado (donde por
cierto, el kilo de sardina se pagaba a 10 céntimos
de euro, y el kilo de pulpo a dos euros).
Desde hace tiempo, la República Árabe
Saharaui Democrática viene quejándose en todos los
foros del expolio que está sufriendo su territorio y
todos sus recursos naturales.
Los territorios ocupados del Sáhara
Occidental poseen uno de los depósitos de fosfatos
más grandes del mundo y, probablemente, la línea de
costa de África con más recursos pesqueros. Además
de considerables reservas de petróleo y gas a lo
largo de la costa. El valor de sus recursos
naturales ha sido siempre uno de los motivos
principales que se esconde detrás de la ocupación
del Sáhara Occidental por parte de Marruecos.
Un número de compañías
internacionales son hoy actores políticos que
cosechan beneficios del conflicto. Mientras
Marruecos explota los recursos del país, la mayor
parte de los saharauis son forzados a vivir en
campos de refugiados en el desierto argelino, en
condiciones de absoluta pobreza, y privándoles de
cualquier posibilidad de beneficio de las
operaciones comerciales que se desarrollan en su
propia tierra.
Los que viven en los territorios
ocupados están, en su mayor parte, desempleados y,
sobre todo los jóvenes, se ven obligados a emigrar
clandestinamente para huir de la pobreza, la
desocupación y el control militar del territorio.
Las empresas que operan en el Sáhara
Occidental generan empleo para los asentamientos
ilegales de Marruecos en la industria de la pesca,
tanto a través de la inversión directa, como
mediante la exportación de productos de pesca a
países del extranjero.
Este tipo de actividades, que suponen
una violación de las leyes internacionales, minan
los deseos e intereses de la mayoría de la población
saharaui. De hecho, un número muy extenso de
resoluciones y de convenciones internacionales de la
ONU,
protegen los derechos sociales y
económicos de la población bajo ocupación.
En cuanto a las minas de fosfatos de
Bou Craa, podemos decir que en 1968 había 1600
saharauis trabajando allí, en lo que hoy es el
Sáhara Occidental ocupado. Hoy, la mayoría de ellos
han sido reemplazados por marroquíes que se han
establecido en el territorio. De hecho, de los 1900
trabajadores actuales, sólo unos 200 son saharauis
que, además, sufren discriminaciones con respecto a
sus compañeros marroquíes, no pueden ejercer el
derecho a la libertad de sindicación, y difícilmente
son tutelados por los sindicatos marroquíes
existentes.
Hablamos también con Ahmed,
presidente de Sáhara CSPRON Occidental, constituido
para evitar y denunciar la explotación masiva de los
recursos naturales del Sáhara Occidental –fosfatos,
arenas, pesca, animales, gas, aves, el clima- por
los que no son sus propietarios legítimos, los
saharauis. Manifestaciones pacíficas para hacer
público el expolio que está sufriendo el Sáhara
Occidental, encuentran todas las dificultades del
mundo para llevarse a cabo. De hecho, el presidente
de esta asociación ha sido “expatriado” a un pueblo
marroquí en 2002, al lado de Marrakech.
Violación de los derechos humanos.
El Aiún es una ciudad con una fuerte
presencia del ejército marroquí: hay militares en
todas partes y en todas las esquinas. Lo mismo
ocurre con los tres tipos de policías uniformados
que allí pudimos ver. Por las tardes la sensación de
ciudad tomada aumenta ya que los policías ocupan las
principales calles que, además, impiden
constantemente hacer fotos.
Aunque los saharauis conviven con una
cierta “normalidad” con esta masiva presencia
policial, fuimos testigos de cómo muchos de ellos
nos traían documentación variada oculta entre sus
ropas para que no fuese detectada por la policía.
En El Aiún, mantuvimos entrevistas
con un gran número (en grupo e individualmente) de
trabajadores de las empresas españolas que
mantuvieron actividad en esa zona hasta el abandono
de España, y de la administración española. También
mantuvimos entrevistas con distintas asociaciones
defensoras de los derechos humanos, familiares de
desaparecidos o presos, represaliados políticos y
saharauis habitantes de la zona. Aunque solicitamos
información para ver si existía la posibilidad de
visitar la Cárcel Negra, enseguida nos disuadieron
por imposible.
Entre las organizaciones defensoras
de los DDHH con las que nos entrevistamos están la
ASVDH y CODESA. Ninguna de ellas es reconocida ni
legalizada por los marroquíes, lo que les obliga a
trabajar clandestinamente y les impide encontrarse y
relacionarse normalmente con otras ONG. Algunos de
sus miembros, con los que nos entrevistamos, son
Sidi Mohamed, ex-preso de guerra, con 26 años en
prisión, Sidi Ahmed Lemjayed, presidente del Comité
de Apoyo de resolución y producción de recursos
naturales del Sáhara Occidental, Mohamed Saoled
Delle, preso político desde 1979 al 1991, del Comité
saharaui para la defensa de la autodeterminación.
Todos ellos hablan de la necesidad de la realización
de la autodeterminación mediante un referéndum libre
que garantice todos los derechos de los saharauis,
tal
como establecen las resoluciones de Naciones Unidas.
A
pesar de los esfuerzos marroquíes por hacerla
desaparecer –de hecho ahora hay 1 saharaui por 9
marroquíes-, ellos intentan, contra viento y marea,
preservar su identidad y defender duramente su
derecho a la autodeterminación, a partir de las
leyes internacionales. En esa idea de hacer
desaparecer sus señas de identidad, en los colegios
obligan a los saharauis a hablar en marroquí.
Todos los testimonios que hemos recogido, hablan de
manifestaciones de saharauis violentamente
reprimidas por el ejército o la policía marroquí.
Hay detenidos por delitos de opinión, por ejemplo,
por expresar sus deseos de autodeterminación. Sufren
un permanente hostigamiento y persecución, y viven
bajo la presión, intimidación y violación de sus
derechos por parte de las marroquíes. Hace unos
días, por ejemplo, fue arrestado un grupo de jóvenes
que estaba preparando la conmemoración del 27 de
febrero, fecha de proclamación de la RASD. Sufren
también acusaciones contra ellos que les relacionan
interesadamente con el tráfico de droga.
Todo el poder está en manos de
oficiales que ejercen fuertes presiones, pero en los
dos últimos años no sólo hay presiones físicas, sino
también psicológicas para que la gente no salga a la
calle.
Los juzgados no aceptan las denuncias
de los saharauis, porque interpretan que son ataques
al reino de Marruecos. Hay más de 1000 querellas
ante el procurador y ninguna de ellas ha sido
investigada. Hay saharauis que han estado en prisión
durante más de un año sin haber sido condenados.
No
parece que haya una adecuada protección sindical de
los trabajadores saharauis, que son despedidos por
sus opiniones y después son incluidos en una especie
de “lista negra”.
A pesar de que defienden sus
posiciones desde actuaciones de no violencia, muchos
saharauis son aleatoriamente detenidos después de
manifestaciones, declaraciones o reuniones, sufren
torturas y detenciones ilegales (ahora mismo hay más
de 30 detenidos en la Cárcel Negra y hay unos 600
presos desaparecidos en los últimos 30 años). Todas
las familias saharauis tienen o han tenido víctimas
–hijos, padres, abuelos, esposas...-.
Todavía sigue habiendo denuncias de casos de
desaparecidos. Por ejemplo, hemos
encontrado cuatro madres, de un grupo de 15
familias, que denuncian la desaparición de sus hijos
la noche de navidad de 2005. Trece de ellos eran
militantes saharauis, buscados y/o amenazados por
las fuerzas de seguridad marroquí. El grupo había
decidido huir, echándose al mar clandestinamente con
idea de viajes hasta las islas Canarias. Pero las
familias, salvo una, que varios días después ha
recibido una llamada telefónica del hijo,
inmediatamente interrumpida, no han vuelto a tener
noticia alguna.
Las autoridades marroquíes, ante
quienes han reclamado varias veces, incluso con
concentraciones colectivas de las familias, dicen
que los jóvenes han muerto ahogados en el mar, pero
nunca han dado prueba alguna a las familias, ni han
aparecido restos de la embarcación o los cuerpos de
las víctimas. Sin embargo, algunos testigos, han
declarado a las familias haber visto a los jóvenes
detenidos por las fuerzas de seguridad marroquíes
que les habría interceptado en la playa, antes de
poder embarcar. El hecho es que, hasta el momento,
las familias, que continúan a manifestarse
periódicamente delante de la sede del gobierno de El
Aiún, no han recibido ninguna noticia fidedigna del
paradero de estos jóvenes.
También hemos recogido algunos
testimonios sobre el proceso abierto por la muerte
de la primera víctima de la pacífica intifada
saharaui, Hamdi Lembarki, asesinado el 30 de octubre
de 2005, según las acusaciones, a causa de una
reyerta con la policía. Los testigos oculares
cuentan que el joven habría sido, en primer lugar,
golpeado violentamente en la calle, después subido
en un coche de la policía que, más tarde, lo dejó
tirado en la calle. Las personas que ahora prestan
su testimonio son las que, después de muchas y
fallidas tentativas, consiguieron que Lembarki fuese
llevado por un coche a un hospital. Pero con la
disculpa de un control, el coche fue retenido
durante más de hora y media con lo que, cuando
Lembarki llegó por fin a un hospital, ya no se pudo
hacer nada, salvo constatar su muerte. Gracias a la
denuncia de los familiares y a los testimonios que
se presentaron en el proceso, dos policías, Rouchadi
Hassan y Abderrahim Bahja, fueron condenados a diez
años de cárcel, pero según informaciones recientes,
la pena habría sido reducida a dos años en el
proceso de apelación que se llevó a cabo el pasado 4
de marzo.
Los testigos, que han querido
encontrarse con nosotros, buscando atención y apoyo
internacional, han dado cuenta de continuas
intimidaciones y amenazas, tanto ante los
tribunales, también con comportamientos ambiguos por
parte de los jueces, como cotidianamente, en sus
barrios y en sus casas por parte de la policía de El
Aiún. Por otro lado, informaciones confirmadas
también por organizaciones de derechos humanos y
observadores internacionales, hacen referencia a un
régimen carcelario privilegiado para los dos
policías condenados.
La situación de la violación de los
derechos humanos en el Sáhara Occidental es
particularmente preocupante, pero incluso en el
mismo Marruecos no faltan noticias sobre
violaciones: Por ejemplo, el magistrado italiano
Nicola Quatrano, de la Asociación Observatorio
Internacional Onlus, del 5 al 15 de enero pasado, ha
formado parte de una delegación de observadores
internacionales de algunos procesos contra
militantes saharauis en el tribunal de Rabat. En esa
ocasión este magistrado ha podido recoger y
verificar personalmente, testimonios de la represión
policial de manifestaciones populares y sindicales
contra el encarecimiento de la vida, con condenas a
sindicalistas y activistas de derechos humanos por
el único delito de opinión. En particular,
representantes de la AMDH (Asociación marroquí para
la defensa de los derechos humanos), han referido
las condenas a dos años de reclusión de dos
militantes sindicales de la UMT, por parte del
tribunal de Agadir, por gritar eslóganes durante la
manifestación del 1º de Mayo de 2007. También se ha
dictado una pena de tres años de reclusión a cinco
militantes de UMT y AMDH, por parte del tribunal de
Laksar Lakbir, también por gritar eslóganes el 1º de
mayo.
Los saharauis sólo esperan algo que
debería ser tan fácil como que se aplique la
legislación internacional: hay varias resoluciones
de Naciones Unidas, ya desde el año 65. Hay
opiniones consultivas del Tribunal de la Haya en las
que se reconoce que es una cuestión de
descolonización y la solución también parece muy
clara: un referéndum para la autodeterminación.
Tienen claro que para que la
situación se mantenga en este estado, además del
hecho de que no es un territorio muy importante
estratégicamente, es fundamental la actitud de EEUU,
y particularmente de España y Francia, para que
nadie haga nada.
El Parlamento español tiene varias
resoluciones defendiendo el derecho de
autodeterminación del pueblo saharaui, pero está
claro que los intereses estratégicos con Marruecos,
hacen que el gobierno del señor Zapatero haya
cambiado su postura hacia la causa del pueblo
saharaui (el ex presidente González dijo en muchas
ocasiones que los españoles teníamos un deber ético
y moral para con el pueblo saharaui).
A pesar de este abandono de la causa
saharaui por parte de la comunidad internacional,
los saharauis con los que hemos estado nos dicen que
la resistencia pacífica se multiplica y los jóvenes
y mujeres se incorporan a la causa. Nos dicen que
tienen la paciencia, la voluntad y la esperanza con
ellos, aunque la juventud es más extrema en su
decisión.
En muchas ocasiones y muchas de las
personas con las que nos hemos entrevistado nos han
repetido que la única manera que tienen de romper el
silencio y aislamiento al que se ven sometidos y de
hacer escuchar su voz y “pasar el mensaje” es a
través nuestro, a través de la poca gente que se
acuerda de ellos y que, además, consigue superar las
barreras marroquíes que intentan impedir que se
llegue a ellos.
Por eso, la delegación sindical que
hemos tenido el privilegio de ir allí y oír sus
voces, tenemos la obligación de intentar hacer que
sus voces se oigan y “pasar su mensaje”.
Los saharauis son un pueblo que tiene
derecho a existir y a decidir su futuro. Que tiene
derecho a vivir en paz, a mantener su cultura, su
historia, su patrimonio sin verse sometidos a
represión, tortura, intimidación. Tienen derecho a
que con ellos se respeten los derechos humanos y se
cumpla la legalidad internacional.
El papel de las Naciones Unidas.
¿Qué solución para el pueblo saharaui
podría ser más justa, más legítima y más aceptable
que aquélla que respeta la voluntad de la población
de ese territorio y que se ajusta a las exigencias
del derecho internacional y a las resoluciones
pertinentes de Naciones Unidas?
Las Naciones Unidas, que tienen una
responsabilidad particular con respecto al pueblo
del Sáhara Occidental, incluso la de protegerlo y
preservar sus recursos naturales, no deben escatimar
esfuerzo alguno para garantizar que se haga justicia
y que prevalezca, al fin, la legalidad internacional
en el Sáhara Occidental como ha prevalecido en otras
regiones del mundo.
El proyecto unilateral marroquí de
autonomía, no corresponde a las resoluciones de
Naciones Unidas y no puede ser “la solución política
mutuamente aceptable que garantice la libre
determinación del pueblo del Sáhara Occidental” a la
que aspiran la comunidad internacional y el Consejo
de Seguridad, más bien constituye una apuesta para
que se perpetúe el estancamiento del conflicto.
Con
la Minurso (Misión de las Naciones Unidas para el
referéndum del Sáhara Occidental) intentamos
entrevistarnos, pero no fue posible. La respuesta
que se nos dio es que, en ese momento, el
responsable de la Delegación de la Minurso no se
encontraba en los Territorios Ocupados.
La población saharaui y las
organizaciones de derechos humanos tienen ahora una
relación difícil con la Minurso.
El mandato de la Minurso se
circunscribe a la preparación y realización del
referéndum y al control del alto del fuego, pero
para la población civil es incomprensible que una
misión de Nacionas Unidas no reaccione ante la
explotación de los recursos naturales, y las
violaciones de los derechos humanos. Las
asociaciones saharauis que han solicitado encuentros
o han tenido relaciones con la Minurso, han sufrido
sistemáticamente la represión de las autoridades
marroquíes que, incluso con los símbolos (las
banderas de Marruecos rodean las oficinas de la
Minurso), contrastan con el papel neutral de la
misión de la ONU.
La principal función que actualmente
reconocen a la Minurso es la de facilitar las
visitas con familiares de los campamentos de
refugiados, la mayoría de los cuales no se ven desde
hace más de 30 años.
Conclusiones.
Como
ya se ha dicho, CC.OO. CGT y CGIL han realizado esta
visita cumpliendo la resolución suscrita en la
Conferencia Internacional de solidaridad con el
pueblo saharaui, desarrollada en Roma en octubre de
2005.
Creemos que, en el ámbito del derecho
internacional y con los instrumentos muchas veces
confirmados por NN.UU., también este tan largo
proceso de la descolonización del continente
africano, debe encontrar una salida que respete el
derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro.
Seguro que ésta es también la
voluntad de la CES y la CSI.
Después del contacto directo con la
realidad del Sáhara ocupado, querríamos proponer
algunas sugerencias para una eficaz acción del
movimiento sindical internacional.
En relación a los derechos sociales
de los trabajadores saharauis:
-
Promover la plena y verdadera
libertad de asociación sindical, el derecho a la
negociación colectiva, la erradicación de cualquier
forma de discriminación, de contratación, salarial o
profesional, de los trabajadores saharauis, en el
pleno respeto de los Convenios de la OIT.
-
Apoyar las diferentes formas de
organización de los trabajadores y pensionistas en
los territorios ocupados, estableciendo relaciones
de colaboración y apoyo material a los Comités de
trabajadores saharauis y a la UGTSARIO.
-
Promover un diálogo positivo con los
sindicatos marroquíes, para reforzar la defensa de
los derechos de todos los trabajadores, sin
discriminación.
-
Fomentar la visita de delegaciones
sindicales, tanto a los territorios ocupados como a
los liberados, para obtener una información directa,
favorecer el conocimiento y la colaboración con
trabajadores y sindicatos, además de romper el muro
de silencio que les rodea.
-
Continuar la ayuda a los trabajadores
que trabajaron en el periodo colonial para la
Administración o empresas españolas, en su
reclamación ante el Gobierno y la Seguridad Social
españoles, en relación con sus posibles derechos de
pensión.
-
Investigar la posibilidad de plantear
este caso ante la OIT y aprovechar esta oportunidad
para que el movimiento sindical saharaui sea
reconocido en ese foro internacional.
En lo que respecta a los derechos
humanos.
-
Mantener contacto y colaboración con
las organizaciones de derechos humanos saharauis, y
con las organizaciones internacionales de derechos
humanos.
-
Ayudar a difundir y a centrar la
atención de la opinión pública internacional sobre
el respeto a los derechos humanos, y el cumplimiento
de todas las normas de derecho internacional
aplicables a un territorio ocupado.
En relación a una solución política.
-
Apoyar y exigir la aplicación de las
resoluciones de Naciones Unidas.
-
Exigir a los gobiernos que asuman y
apoyen las iniciativas concretas de Naciones Unidas
en lo referente al ejercicio del derecho a la
autodeterminación del pueblo saharaui.
-
Contribuir a la sensibilización de la
opinión pública.
Post scriptum.
Debemos agradecer la ayuda
permanente, y totalmente desinteresada, de XXXXXX y
su extensa y bella familia: su mujer XXX y sus hijos
XXXXX. Todos y cada uno de ellos nos han ayudado de
distintas y variadas maneras, ofreciéndonos comidas,
charla, información, contactos con todo tipo de
organizaciones, ayuda informática, compañía,
haciendo de guías y abriéndonos las puertas de su
hogar para disfrutar de él como si estuviéramos en
nuestra casa... además de colmarnos de regalos.
Eddia y su familia se sienten, por
encima de todo saharauis, tienen un compromiso vital
con la causa saharaui y se comportan y obran en
consecuencia. De hecho, nosotros fuimos retenidos
por la policía durante unas dos horas, pero Eddia
soportó, sin inmutarse, interrogatorios durante
varias horas a lo largo de dos días. Parece que es
algo a lo que está sobradamente acostumbrado.
Nosotros se lo agradecemos y
esperamos que la vida se lo recompense de alguna
manera.
Marzo de 2008
CCOO
CGIL
CGT
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