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“Ni el Gobierno de Marruecos, ni sus aliados podrán
matar la voluntad del pueblo saharaui de existir con
dignidad”
M.L. González
Rebelión
Brahim Noumria tenía diez años cuando el ejército
marroquí invadió el Sáhara Occidental. Las
atrocidades de aquella época y las que han seguido
ocurriendo a lo largo de 33 años de ocupación son la
historia de su propia vida. La viveza con la que
narra la barbarie sufrida por su pueblo no esconde
ni por un momento la profunda convicción en la
victoria y la justicia con la que los saharauis
afrontan su futuro.
El testimonio de Noumria en esta entrevista, de la
que hoy publicamos una primera parte, da voz a los
miles de muertos, a los desaparecidos, a los
torturados, pero sobre todo a los que no desfallecen
y tienen claro que rendirse es lo único que no van a
hacer nunca.
Si tuviéramos que hacer una radiografía de la vida
cotidiana de los saharauis en los territorios del
Sáhara Occ. ¿qué imagen se vería? ¿cómo son los días
en cualquiera de las ciudades ocupadas?
En primer lugar, quiero agradecer a todos aquellos
que dan una oportunidad, aunque sea mínima, para
romper el embargo mediático al que nos somete
Marruecos desde los finales del año 1975. Y deberían
de saber todos, incluidos ustedes en Rebelión, que
con estas ventanas abiertas al futuro estamos, entre
todos, salvando un pueblo, una cultura y sobre todo
una causa justa.
La imagen ha sido distinta a lo largo de los años de
ocupación. Al principio, en Noviembre de 1975
cuando aún el ejército español dominaba en las
ciudades de su ya ex colonia, los soldados de
Marruecos atacaban a los ciudadanos indefensos,
destruía pueblos (y cito sólo algunos Hagunia,
Tefarite, Dchera, Amgala, Bir Anzaran, Laguera, El
Argoub, Hauza, etc.), mataba los ganados y
envenenaba los pozos de agua.
Al tiempo que todo el desierto del Sahara Occidental
se convertía en un infierno por los bombardeos de la
aviación marroquí, el ejercito español rodeaba con
alambrada las calles de los barrios habitados por
saharauis e imponía en ellos el toque de queda a
partir de las seis de la tarde.
Yo entonces tenía diez años y estas imágenes
quedaron grabadas en mi mente desde entonces; aún
hoy están ahí.
Entre 1976 y 1991
las cosas empeoraron. Se cuentan por miles los
hombres y mujeres, de todas las edades, que fueron
detenidos y desaparecidos, confinados en las
mazmorras que se repartían en distintas ciudades
tanto de Marruecos como del Sahara Occidental. Aquí
podemos hablar del cuartel Militar de Bir Anzaran,
el cuartel del Bir en la playa de El Aaiun, el
cuartel del grupo de intervención rápida de Dahla,
el cuartel de la Legion en El Aaiun, el cuartel
militar en Smara, el cuartel militar de Lahchaycha
en El Aaiun, el cuartel militar de Ifni, o los
cuarteles militares de la aviación de ciudades como
Marrakech, Agdaz, Galaat Magouna, Skoura, Darb
Moulay Ali Cherif. En este listado faltan las
prisiones de Kunaytira y, especialmente terrible, la
de Lamsayed en la cual fueron enterrados vivos
decenas de saharauis en una fosa común.
En resumen, la imagen en aquellos años es la del
genocidio perpetrado por Marruecos contra el pueblo
saharaui en todos los sentidos.
La situación económica de los saharauis era
extremadamente dura. Marruecos marginaba toda la
población saharaui para obligarles a formar parte
del ejercito marroquí y, para conseguir este
objetivo, convirtió las ciudades en auténticos
campos de concentración. Las autoridades marroquíes
vaciaron todos los pueblos y juntaron a sus
habitantes en las cuatro ciudades mayores del Sahara
Occidental (El Aaiun, Smara. Bujador y Dahla).
El paro afectaba al 95% de la población, por lo que
la escala de la pobreza alcanzó una cifra muy
elevada. Los funcionarios de toda la administración
eran colonos provenientes de las ciudades
marroquíes, y desempeñaban también el papel de
policías para así controlar todos los movimientos de
los saharauis.
La verdad es que resulta muy difícil describir lo
que se vivió en esos años en el Sáhara Occidental,
pero, para que los que lean esta entrevista puedan
hacerse una idea, contaré como ejemplo lo que
sucedió en la ciudad Smara, el 20 de julio de 1976.
Ese día las autoridades de Marruecos decidieron
emprender una campaña contra el Polisario en esa
ciudad. Entraron en las casas y detuvieron a
centenares de mujeres y hombres, todos bajo la misma
sospecha. Muchas de aquellas mujeres tenían hijos y
tuvieron que dejarlos solos al ser arrastradas por
los soldados marroquíes que se las llevaban presas.
Sólo una consiguió llevarse al suyo; se llamaba
Ghalia Ment Baba Uld Sidi Omar.
Los que tuvieron la suerte de no ser detenidos me
contaron tiempo después que, pasadas unas horas, y
dado que los militares habían roto todas las puertas
de las casas, los niños a los que les habían
arrebatado a sus madres, salieron como cachorritos a
la calle a llorar de hambre.
También me contaron que el hijo de Ghalia empezó a
llorar en el cuartel donde estaban y que su madre
intentó darle de mamar, pero que no pudo porque un
gendarme marroquí se lo quitó de los brazos y lo
mató, golpeándolo contra el suelo y gritando: ¡ESTA
MUJER ESTA DANDO DE COMER A UN FUTURO POLISARIO!
De formas parecidas fueron asesinados muchos niños y
también muchos hombres y mujeres.
Sin embargo, ni los marroquíes ni sus aliados han
podido matar nunca la voluntad del pueblo saharaui
de existir con dignidad.
Después de 1991, tras el alto el fuego entre el
Frente Polisario y Marruecos, y la llegada de la
MINURSO, las desapariciones continuaron, pero en
mucha menor proporción, si se comparan con la etapa
del 1976 al 1991 en la que muchos saharauis llegaron
a estar 16 años desaparecidos y aún hoy unos 526
siguen estándolo.
En esta última etapa, de 1991 hasta 2005, la
población ha seguido aguantando la barbarie de
Marruecos, convencidos de que el referéndum de
autodeterminación podrá solucionar todo el horror
causado por la invasión. Centenares de saharauis han
sido condenados en estos años a penas de prision
altísimas sólo por sus ideas políticas a favor de la
independencia del Sahara Occidental.
La ultima etapa es la que comenzó en mayo de 2005,
es la etapa de la llamada INTIFADA SAHARAUI. Desde
ese año las calles han estado tomadas por todos los
cuerpos de seguridad (gendarmería, fuerzas
auxiliares, Grupos de Intervención Rápida (GIR),
Grupos Urbanos de Seguridad (GUS) etc.), los
colegios en los territorios ocupados y en el sur de
Marruecos, donde la mayoría de los habitantes son
saharauis, han sido convertidos en cuarteles para
los cuerpos represivos policiales, concretamente
para los de intervención rápida y las universidades
marroquíes en las que estudian los saharauis son el
blanco de constantes y brutales intervenciones.
Una muestra de tremenda violencia ejercida por los
policías marroquíes está en el rostro de la
estudiante Sultana Khaya, detenida en una de esas
intervenciones universitarias y a la que, en un
traslado desde la comisaría de Marrakech, la
sometieron a torturas tan bárbaras que hicieron que
perdiera un ojo.
Todas las manifestaciones pacificas en los
territorios ocupados han sido reprimidas por los
cuerpos de seguridad. El allanamiento de las casas
de familias saharauis, la tortura y las violaciones
son casi diarias, los juicios sumarios a los presos
políticos, las humillaciones y las represalias
contra los activistas de Derechos Humanos, y sobre
todo contra los miembros del Comité de Defensa
saharaui (CODESA) son casi una costumbre.
En los hospitales no se dan certificados médicos
tras las palizas de la policía por miedo a las
acusaciones posteriores e, incluso, las ambulancias
han sido usadas para torturar a los manifestantes
que piden pacíficamente la independencia.
Yo aconsejo visitar los territorios ocupados porque
nunca lo que se dice es tan explícito como lo que
uno puede ver por sí mismo.
¿Qué es lo que le lleva a usted a implicarse en la
creación del Foro para la Verdad y la Justicia
(Sección Sáhara) en agosto del año 2000? ¿qué se
esperaba o qué se pretendía lograr con este foro y
cuándo y por qué desaparece?
La creación del Foro por la Verdad y Justicia
(Casablanca 1999) fue hecha por un grupo de
militantes marroquíes, ex víctimas de las
violaciones de DDHH cometidas por el régimen de
Hassan II, con el objetivo de presionar al Gobierno
de Marruecos para que mejoraran las condiciones de
todas las víctimas de tales violaciones. Y es que el
pueblo marroquí sufrió casi lo mismo que el pueblo
saharaui, por lo que el enemigo de ambos es el
régimen de Marruecos.
A partir de esa idea, los activistas saharauis
pensamos en trasladar la experiencia a los
territorios ocupados del Sahara Occidental, teniendo
en cuenta, además, que los miembros fundadores del
Foro en su mayoría eran militantes de la
organización ILALAMAM (actualmente agrupados en el
partido Vía Democrática), que defienden la
autodeterminación e independencia del pueblo
saharaui.
Fundamos el Foro por la Verdad y Justicia Seccion
Sahara en El Aaiún, en el año 2000. Lo de Sección
Sáhara (y no Sección Aaiún) hizo que Marruecos se
tragara el cebo y nos diera la autorización para
empezar a trabajar. Sin embargo, cuando se creó la
sección Francia y se preparaba la puesta en marcha
de la Sección Bélgica, se dieron cuenta de lo que
significaba que existiera una sección Sáhara, esto
es, que había en ese nombre un reconocimiento
implícito de un territorio distinto a Marruecos.
En 2001, sólo un año más tarde de haber sido creado,
los miembros de la Seccion Sahara pasaban de 800,
mientras que en todo el Foro por la Verdad y
Justicia, en sus 17 secciones marroquíes, eran 1700,
es decir, que constituíamos más del 50 % de la
organización.
Nuestras relaciones con las ONGs internacionales
eran mejor que cualquier otra ONG en Marruecos. En
nuestras convocatorias participaban centenares de
saharauis y las campañas que lanzamos para liberar a
presos políticos tuvieron tal efecto que Marruecos
tuvo que ceder ante la presión internacional que
conseguimos movilizar. mejores campañas para la
liberación de los presos politicos saharauis en poco
tiempo Marruecos tuvo que liberarles por la presion
internacional. En definitiva, El Foro por la Verdad
y Justicia Seccion Sahara es lo mejor que se ha
hecho en los territorios ocupados desde el primer
año de la invasión. Y sus militantes, que en su
mayoria estan en el CODESA, merecen ser premiados
por dicho trabajo.
Lo que se pretendía lograr, básicamente, era poner
fin al terror que implanto Marruecos en las mentes
de los saharauis a lo largo de los 25 años de la
invasión, hacer ver a la gente que tenían derechos
fundamentales reconocidos internacionalmente y
violados por Marruecos, y que en el mundo actual
ningún lugar es remoto ni está lejos, que todo puede
saberse en cuestión de minutos en todo el planeta.
Pero, sobre todo, que existe un derecho fundamental,
el de la autodeterminación, que también debíamos
defender porque es el derecho fundamental de nuestra
existencia colectiva. Ese Foro fue lo que nos
permitió hacernos con un instrumento de lucha muy
potente sin necesidad de llevar un arma de fuego.
Por esa razón, cuando Marruecos dio cuenta de esa
potencialidad hizo todo lo posible para hacernos
callar, pero no lo consiguió. Los responsables
marroquíes en el Foro de Casablanca fueron sometidos
a todo tipo de presiones (algunos de ellos fueron
comprados o les ofrecieron puestos en el Consejo
Consultivo Real de Derechos Humanos) y aun así no
pudieron pararnos. Luego nos tocó a nosotros, nos
trasladaron de ciudad o nos expulsaron de nuestros
trabajos, sin conseguir que detuviéramos nuestra
labor, así que Rabat optó por cerrar la oficina del
FVJ Seccion Sahara.
Pese a todo no se puede decir que el FVJ Seccion
Sahara haya desaparecido. Muy al contrario, sigue en
la lucha pero con nombre distinto, Comité de Defensa
saharaui (CODESA), que está integrado por los
principales dirigentes del Foro VJ Sección Sáhara.
"Los amigos del pueblo saharaui en el mundo no
pueden dejarse someter al silencio pretendido por
Marruecos"
M.L. González
Rebelión
En esta segunda entrega de la entrevista, Brahim
Noumria relata las torturas de las que fue víctima
en las cárceles marroquíes y afirma que la lucha de
su pueblo, junto la que se libra desde el exterior
en solidaridad con ella, tienen que seguir adelante,
con pie firme. Que lo peor sería quedarse callado,
no denunciar y no mostrarle al mundo el genocidio
del Gobierno marroquí contra los saharauis a lo
largo de 33 años de ocupación militar. “Todos –dice-
debemos tener claro ese objetivo y trabajar para
alcanzarlo”.
Como consecuencia directa de ese activismo, usted
fue detenido y hecho desaparecer entre 1987 y 1991.
Háblenos de esos años, de su experiencia en las
cárceles marroquíes.
Estudiaba COU en el Instituto español Nuestra Señora
del Pilar de Tetuán en el norte de Marruecos. A las
diez de la mañana del día 5 de marzo de 1987 me
llamaron a la jefatura de estudios y cuando llegué
había dos agentes de la policía marroquí, que me
llevaron del instituto a la comisaría principal de
Tetuán.
A partir de ese instante ya no volví a ver el mundo
exterior. De allí, me trasladaron hacia Tánger,
luego a Marrakech y acabé en una prisión secreta del
Aaiún. En esta cárcel me sometieron a torturas e
interrogatorios constantes a lo largo de ocho meses
en los que todo el tiempo estuve con los ojos
vendados y esposas en las manos.
Para que puedan hacerse una idea del sitio, se
trataba de una mazmorra del antiguo cuartel de la
artillería española, compuesta por cuatro
habitaciones que, creo, se utilizaban para guardar
las municiones. La sala de tortura era el comedor
para los militares y cada modalidad tenía su propia
nomenclatura.
El” pollo asado”, por ejemplo, consiste en que te
atan las manos y los pies y te cuelgan de un palo
que colocan en medio de dos mesas. La cabeza del
preso cae hacia atrás, exactamente igual que un
pollo cuando lo están cocinando para comer.
Recuerdo que lo primero que se siente un dolor
tremendo en los pies y las manos, luego empiezas a
tener dificultades para respirar y ese es el momento
que eligen los torturadores para empezar a darte
latigazos en los pies y en los muslos hasta que te
sientes totalmente roto. Cuando ven que pierdes el
conocimiento, te hacen volver en ti echándote cubos
de agua fría. Lo siguiente es obligarte a estar en
continuo movimiento, sin que te puedas parar un
segundo durante dos o tres horas
En otra de las fórmulas de terror utilizadas,
llamada “waterboarding”, te colocan sobre una mesa o
un banco para, después de atarte bien las manos
delante del pecho y envolverte en una manta,
amarrarte todo el cuerpo, desde los tobillos hasta
los hombros, con una cuerda y dejándote libre sólo
la cabeza y los pies. A continuación te tapan la
boza con un trozo de tela, te rocían con litros de
agua mezclada con productos químicos o orina y,
mientras, un verdugo se ocupa de cortarte la
respiración y otro se ocupa golpearte los pies con
un látigo o de aplicarte en ellos descargas
eléctricas. Lógicamente, si te dan electricidad el
torturador que te está dejando sin respiración no te
toca porque, de hacerlo, la electricidad le llegaría
también a él.
Cuando estás ahí sientes que el agua te inunda los
pulmones. Recuerdo que hubo un momento en el que
perdí el sentido y cuando me desperté, ví que uno de
los torturadores me estaba gritando: ¡ respira !,
mientras me apretaba el pecho con todas sus fuerzas.
También recuerdo que empecé a vomitar hasta que el
suelo quedó totalmente mojado. Otro día me aplicaron
el mismo sistema y cuando recobré el conocimiento,
después de 24 horas, me di cuenta de que la carne en
toda la parte superior de mi nariz estaba magullada
del roce del trapo cuando intentaban dejarme sin. A
este sistema la llaman los marroquíes el “chifon”.
Otra de sus métodos (“el avión”), que consiste en
atar los pies y las manos detrás de la espalda para
luego, cuando ya te han colgado boca abajo, empezar
a golpearte con porras y látigos, mientras uno de
los verdugos te aprieta la espalda con uno de sus
pies.
El dolor que sientes en los hombros es tremendo y, a
veces, crees que se te van a desprender del resto
del cuerpo, pero luego ese dolor se extiende por
toda la espalda y ya lo que ocurre, como en mi caso
es que te desmayas.
Yo, cuando me desperté ese día, lo hice porque sentí
como que un mosquito me estaba picando, aunque luego
me di cuenta de que era un cigarro con el me estaban
quemando la piel para que reaccionara o,
simplemente, para asegurarse de si estaba vivo o
muerto.
Les puedo hablar del hambre, de la suciedad, de la
privacións del sueño, de cómo nos obligaban a
mantenernos en posturas casi imposibles durante
horas, pero nada se compara a la tortura de tener la
cabeza y el cuerpo invadido por los piojos.
Después de cuatro meses en esta situación descubrí
que en otra de las mazmorras habían encerrado a mi
hermano y a dos de mis primo, detenidos en El aaiún
en la misma semana que yo.
El 20 de noviembre de 1987 nos trasladaron al
cuartel del Grupo de Intervención Rápida de Agadir,
en el que permanecimos hasta el 23 de marzo de 1988,
fecha en que fuimos trasladados a la ciudad de
Warzazat, en el sureste marroquí. En Warzazat nos
entregaron a las Fuerzas Auxiliares, que se ocupaban
de las prisiones secretas de Magouna (exclusiva para
los saharauis) y de Tazmamart, que había sido
reservaba hasta entonces para los militares
implicados en los golpes de estado fallidos de los
setenta.
Las Fuerzas Auxiliares nos llevaron primero hacia
Galaat Magouna y nos separaron en dos grupos, uno de
4 mujeres otro de 14 hombres. Nos quitaron por
primera vez el vendaje con el que nos tapaban los
ojos y pudimos contactar de manera clandestina con
los otros presos saharauis que estaban allí. Esto
fue gracias a una especie de código Morse que
usábamos a través de las pared y que nos permitió
que muchos de los saharauis desaparecidos, algunos
desde noviembre de 1975, aún estaban vivos.
Dos dias después , nos llevaron a una mazmorra que
se encuentra a unos 45 k, entre Warzazat y Galaat
Magouna; a la prisión de Skoura , que es un antiguo
palacio construido en 1930 por el famoso Bacha
Laglaoui .
Dos años después nos trasladaron hacia Galaat
Magouna y allí permanecimos hasta el 20 de junio de
1991, día en que a algunos nos liberaron.
Lo que he hecho es un resumen de ese tiempo, que no
ha sido el único en el que he estado preso, aunque
sí ha sido el más duro y largo de todos.
En su última etapa como preso político (en la cárcel
de Okacha de Casablanca), usted compartió cautiverio
con otros líderes de la lucha saharaui como Aminetu
Haidar, Ali Salem Tamek. o Hmad, Hmad. En todos esos
casos, la presión ejercida desde el exterior ha
jugado un papel fundamental en su liberación. ¿De
qué forma ven ustedes, los activistas y militantes
saharauis de los territorios ocupados, que se puede
extender y hacer más efectiva la influencia de la
solidaridad internacional?
Tomo un pequeño espacio aquí para aclarar algunos
detalles sobre la Intifada Saharaui , ya que soy uno
de las cabezas visibles de este movimiento pacifista
en todos los sentidos. Y añado que a causa de mi
nuevo encarcelamiento, que duro desde el 20 de julio
de 2005 hasta el 24 de marzo de 2006, más la
privación del pasaporte desde el 19 de marzo de 2003
hasta julio de 2007, pocos son los que saben la
realidad de lo que sucedió.
Y es que nuestra ausencia, la de todos los
activistas saharauis encarcelados, ayudo mucho a
Marruecos a destruir mucho de lo que habíamos
construido .
Antes del comienzo de la intifada, el grupo del
CODESA (Comité de defensa saharaui) estuvo un año
aproximadamente preparando su proyección mediática a
través de contactos con las ONG , la prensa , las
asociaciones amigas del pueblo saharaui y, también,
con los sitios web que ayudaban a nuestra causa . La
lista se alargo hasta mas de 700 contactos. Sabíamos
que Marruecos haría todo lo posible para hacernos
callar, pero sucedió que el pueblo se hartó de
esperar una solución mediante el referéndum, y tomó
conciencia de que el tiempo jugaba en nuestra
contra. También nosotros, los activistas, nos dimos
cuenta de que existía la voluntad de hacer estallar
una intifada entre la población saharaui de los
territorios ocupados y de que la razón que nos
asistía iba a facilitar que pudiéramos defender a
los que cayeran en esas manifestaciones.
Marruecos por su parte sabia que los únicos capaces
de sacar al exterior esa intifada eran los
militantes que pertenecían a CODESA. Por eso nos
metió nuevamente en la cárcel a todos nosotros.
Sin embargo, y esto quedará para la Historia, la
prensa española y la argelina hicieron posible que
los planes marroquíes fracasaran. La batalla
informativa que dieron los medios de uno y otro país
fue lo que inclinó la balanza de nuestro lado y
obligó a Marruecos a recurrir al gobierno español en
busca de ayuda.
Al final , Marruecos tomo la decisión de detener la
cúpula del CODESA, a los que, como no nos podía
acusar de ser defensores de DDHH ante los
tribunales, tuvo que presentarnos como terroristas y
presos de comunes.
Pero a esas alturas, los nombres de los activistas
eran ya muy conocidos para la opión publica
internacional. Todo el mundo sabía quiénes éramos
Housein Lydri , Ali Salem Tamek , Mohamed Moutawakil
, Brahim Noumria , Aminatou Haidar y Larbi Mesaoud .
Cuando nos trasladaron a la prisión de OUKACHA y nos
separaron cada uno en una celda, lo primero que
hicieron fue privarnos del teléfono, porque temían
que diéramos instrucciones para la Intifada.
Nosotros ya teníamos planificado lo de la huelga,
incluso puedo decirles, antes de la cárcel. La
huelga de hambre en si para nosotros era un
suicidio,, pero al mismo tiempo , era y es el único
instrumento que nos queda para no caernos en el
olvido para la comunidad internacional.
Dos semanas, desde la fecha de nuestra detención ,
la calma tensa en los territorios ocupados, la
campaña internacional para la liberación de Aminatou
Haydar y todos los presos políticos se paró
totalmente , ya que el coordinador entre todos los
miembros del comité de pilotaje de la campaña era yo
.
Tras ocho días en OUKACHA, comenzó la huelga de
hambre ilimitada mas larga y seria de los militantes
del pueblo saharaui. Cuando llevábamos un mes todo
el pueblo saharaui en los territorios ocupados , en
los campamentos de Tinduf , en el exilio y amigos
del pueblo saharaui en España también se pusieron en
huelga durante 24 horas . Los marroquíes no tuvieron
mas remedio que y aceptar nuestras exigencias.
Todo esto os lo digo para que se tome consciencia de
que en nuestro mundo hay muchos medios para luchar;
y el de hoy es el momento en que los territorios
ocupados deben abrirse a la opinión publica
internacional; es el momento para que el mundo
conozca lo que pasa dentro de ellos.
Quiera Marruecos o no, todos debemos de participar
juntos para conseguir este objetivo. Si, por ejemplo
todos los amigos del pueblo saharaui toman rumbo
hacia los territorios ocupados en cifras de miles de
personas, ¿crees que Marruecos seria capaz de
enfrentarse a todo el mundo para impedir la entrada
a estos territorios?
Actualmente los saharauis en los territorios
ocupados se sienten abandonados, y esto es lo peor
que puede suceder porque podría cambiar el rumbo de
la lucha pacífica. En estos momentos todo es posible
y la opinión pública internacional, los amigos de
pueblo saharaui en el mundo tienen que saber que, en
gran medida y si se dejan someter por el silencio
impuesto por Marruecos, serían, seríamos todos,
responsables de no haber tenido la capacidad de
evitar un drama terrible para este pueblo.
El humo que nunca será lluvia
M.L.
González
Rebelión
Cuando Rebelión publicaba, el pasado miércoles, la
primera parte de esta charla (*) con el
activista saharaui Brahim Noumria habían pasado
pocos días del inicio de una nueva huelga de hambre
por parte de los presos políticos saharauis en las
cárceles marroquíes. Uno de ellos, Louali Amidán, se
encontraba en una situación crítica debido a las
secuelas de huelgas anteriores y el propio Noumria
había escrito una carta, dirigida a las
organizaciones internacionales de DDHH pidiendo que
insistieran en la presión al Gobierno de Marruecos
de cara a abrir el diálogo con los presos y poner
fin a esa huelga.
Desde su perspectiva, “cuando las dificultades se
multiplican, y las puertas se cierran, uno acude
incluso a opciones que le parecen de por sí
imposibles. Si escribí esa carta para las ONGs
internacionales fue porque conozco bien la situación
de ese joven de 23 años, que fue operado durante la
huelga de hambre de 51 días del 2005 y, además,
porque aunque cualquiera de los activistas saharauis
saben que el coste de la militancia es alto, yo
también sé lo duro y difícil que es pasar por esa
experiencia. De todos modos, y con respecto a los
presos políticos, creo que debíamos pensar en hacer
algo duradero; porque no es posible que cada vez que
se libere a un grupo se paren las acciones de
protesta sabiendo de antemano que otros van a ser
detenidos y que habrá que empezar de nuevo en días
o, quizás en semanas. La lógica nos obliga a formar,
ya, una red que se ocupe de los represaliados por
asuntos políticos. Desde mi punto de vista, si nos
adelantamos a lo que sabemos que va a ocurrir,
conservaremos más tiempo la energía de la lucha y le
daremos mayor continuidad”.
La llamada del fuego
Por otra parte, y en lo que refiere a la vuelta a
las armas como única vía que los sectores juveniles
del pueblo saharaui ven para precipitar algún tipo
de cambio en la situación de un conflicto, que no
sólo ha marcado su vida, sino que condiciona de
manera absoluta su futuro, Noumria reconoce que “el
estancamiento del tema saharaui abre paso a la
extensión de ideas como ésta. Es imposible que
ningún pueblo, tampoco el saharaui, acepte la vida
en el exilio o, en el otro lado, la vida bajo la
ocupación sin recurrir todos los medios de
resistencia. La vuelta a las armas es una de las
opciones que siempre están sobre la mesa, aunque el
Frente Polisario intenta que se respete la voluntad
del pueblo saharaui sin que tenga que haber más
derramamiento de sangre. Todos los saharauis
coinciden en que la guerra no beneficia a ninguno de
los dos pueblos, ni al marroquí y al saharaui. No
cabe duda de que los saharauis fueron obligados a
recurrir a las armas para defenderse de la invasión
bárbara y de la guerra sucia de Marruecos. De hecho,
todo el mundo (incluso la ONU) reconoce la
legitimidad de la lucha del Frente Polisario como
movimiento de liberación.
La guerra no es algo nuevo en nuestro mundo, pero sí
lo es la falta de respeto a la legalidad
internacional y a la carta magna de la ONU, en lo
concerniente a la descolonización. También es nuevo
el silencio de la comunidad internacional sobre las
barbaridades cometidas por Marruecos en los
territorios ocupados del Sahara Occidental o la
oposición a que se publique el último informe del
Alto Comisionado de Derechos Humanos en la ONU sobre
la situación de los DDHH en el Sáhara Occidental.
Pero lo que realmente destaca más por su novedad es
que países que supuestamente defienden los DDHH en
el resto del planeta le vendan armas y materiales de
tortura a Marruecos.
Marruecos y la Comunidad Internacional no deben
dejar pasar esta oportunidad de solucionar
pacíficamente el conflicto y, a la vez, ni Marruecos
ni sus aliados deben esperar que el humo se
convierta en lluvia, quiero decir, que el tiempo
haga que las tesis del Polisario se flexibilicen aún
más. El Polisario ha cedido todo lo podía cuando
aceptó que el referéndum afectara sólo a las
fronteras de 1975, sin incluir las del territorio
que España entregó a Marruecos en el 57 como pago a
su cooperación contra el ejército de liberación
saharaui en la operación “Esponja”. Ha cedido todo
lo que podía cuando aceptó el alto el fuego sin la
condición de poner las riquezas naturales saharauis
(pesca y fosfatos) bajo control de la ONU , y aún
más, cuando aceptó el plan Baker según el cual
decenas de miles de marroquíes censados después de
1975 en los territorios ocupados podrán decidir
sobre el futuro del pueblo saharaui .
Si Marruecos y sus aliados piensan que el Polisario
va a ponerle en bandeja el territorio del Sáhara
Occidental están muy equivocados. Eso no sucederá ni
en sueños”.
Canarias, Garzón y el juicio de la Historia
En su gira por el Estado Español Brahim Noumria ha
visitado el archipiélago canario, un territorio
donde el movimiento de solidaridad con el pueblo
saharaui es especialmente relevante. Durante su
estancia, el activista saharaui ha podido tomar el
pulso a la clase política de las islas y en base a
ello afirma que “Canarias se beneficiaría mucho de
la solución del conflicto sahraui-marroquí , pero
sólo si se logra que ésta sea duradera. Por esa
razón y siguiendo esa lógica, se concluye que el
gobierno canario debe presionar a favor del respeto
a la legalidad internacional, porque es la única vía
para la materializar el fin del conflicto.
En este punto, creo necesario puntualizar que hay
una realidad absoluta que algunos partidos y
responsables políticos ignoran, esto es, la decisión
del pueblo saharaui, al precio que sea, de obtener
su libertad y su independencia. Así el conflicto
dure veinte o cien años más, ese no es un problema
para los saharauis; más bien el problema es para
Marruecos que seguirá arrastrando la carga económica
que supone la ocupación y verá cómo su situación
interna se deteriora cada vez más. Este es el
mensaje que deben entender los políticos que creen,
por ejemplo, que haber quitado el mural de piedra
con la bandera del Frente Polisario, que ha sido
vista durante años desde el aeropuerto de Gran
Canaria, equivale a borrar la existencia del pueblo
saharaui y, más allá, a borrar la solidaridad del
pueblo canario con nuestra lucha”.
La última parada antes de la despedida tiene nombre
propio, Baltasar Garzón, el magistrado de la
Audiencia Nacional Española que ha admitido a
trámite una querella por genocidio contra trece
altos cargos de la gendarmería marroquí. Dicha
querella tiene que ver con los hechos sucedidos
justo después de que España abandonara a su suerte
al pueblo saharaui y entregara ilegalmente el
territorio a Marruecos y a Mauritania en 1975.
Cuando se le pregunta por este proceso y uno lee su
respuesta, no hay lugar para las dudas. “Bueno
–dice-, sería demasiado largo analizar en
profundidad la querella, pero si algún resumen cabe
hacer es que si los asesinos marroquíes no son
juzgados por Garzón, la historia se encargará de
hacerlo tarde o temprano”.
(*) En las dos partes de esta entrevista publicadas
en Rebelión los días 2 y 4 de abril se identifican
las siglas CODESA con el Comité de Defensa Saharaui,
siendo lo correcto hacerlo con los Colectivos de
Defensores Saharauis.
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