Antonio Parreño - El Aaiún ; 30/10/10
Trabajar como periodista en el Sáhara Occidental es muy interesante, pero no es nada fácil. Marruecos no suele querer testigos de lo que allí ocurre, como hemos podido comprobar estos días tras la muerte de un niño saharaui por disparos marroquíes junto al campamento de protesta que se ha organizado cerca de El Aaiún.
Para empezar, uno puede reservar un billete de avión con la Royal Air Maroc para ir a El Aaiún y, al llegar al aeropuerto de Casablanca, descubrir que su reserva ha quedado misteriosamente anulada dos horas antes. Fue lo que nos pasó a 7 (...)
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