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Informe sobre las violaciones de los derechos humanos en el Sáhara Occidental. CODESA 2007. Abril 2008

Anexo 16

Testimonio de YAHDIH ETTAROUZZI, activista de derechos humanos, miembro de CODESA y ex preso político

Mi nombre es Yahdih Ettarouzzi, soy ex preso político y miembro del Colectivo de Defensores de los Derechos Humanos Saharauis (CODESA). El 13 de abril de 2006 fui arrestado por agentes de la policía marroquí en la ciudad de Tan-Tan, sur de Marruecos. Los oficiales me arrestaron y me sometieron a condiciones humillantes y represivas mientras me llevaban a las oficinas centrales de la policía judicial en El Aaiun, Sahara Occidental. Ahí, fue interrogado y torturado por un grupo de los servicios de seguridad marroquí, quienes me acusaron falsamente de cometer crímenes y me encerraron en la Cárcel Negra de El Aaiun. Pasé 10 meses preso en dicha cárcel, sobreviviendo en las condiciones más duras y degradantes debido a la sentencia que pronunció para mi caso el tribunal penal de segunda instancia después de apelar el veredicto de un año en prisión originalmente emitido por el tribunal de primera instancia en El Aaiun, Sahara Occidental.

Como preso político, sufrí, junto con un grupo de presos políticos saharauis, la ausencia de condiciones mínimas para la supervivencia humana y los peores maltratos y abusos. La cárcel ni siquiera garantiza las condiciones estipuladas en la Ley 23/98, a pesar de lo objetable que pueda ser su contenido. Además del sufrimiento que significa la desnutrición, la falta de agua potable, la deficiencia en los servicios de salud, la inexistencia de ventilación o condiciones de higiene, así como la superpoblación en cada celda, los presos, particularmente los presos políticos, son sometidos día tras día a la represión de las autoridades penitenciarias.

Frente a los intentos de los presos políticos saharauis por poner fin a las violaciones cotidianas a sus derechos humanos y su esfuerzo por recibir el trato propio de todo preso político, la administración de la cárcel respondía a los reclamos con torturas y represión salvaje. Todas estas prácticas de brutalidad en contra de los presos políticos saharauis se llevan a cabo en coordinación con los servicios de seguridad marroquí, entidad cuyo mandato no guarda relación alguna con la administración de las cárceles.

Esta situación continuó hasta el 19 de enero de 2006, fecha en que los presos políticos saharauis fueron repentinamente sorprendidos por la agresiva y violenta intervención de más de 40 guardias especiales, conocidos como “Les Paras”, mientras dormían en sus celdas. Este grupo de guardias llegó a la cárcel con el objetivo de forzar a los presos políticos saharauis a renunciar a sus convicciones expresadas durante las manifestaciones de reclamo por el respeto de sus legítimas demandas. La represiva intervención de “Les Paras” tuvo por dirigente a Abd-Lilah Az-zunfri, director de la Cárcel Negra de El Aaiun, Sahara Occidental.

La agresión de este grupo no se limitó al interior de las celdas; posteriormente, todos fuimos llevados a la sala de visitas y atados a las sillas por alrededor de 12 horas. Durante ese tiempo fuimos sometidos a golpes en diversas partes del cuerpo y a todo tipo de torturas humillantes a modo de castigo por nuestras ideas políticas.

Los torturadores se regocijaban con nuestro dolor y nos atormentaban llamándonos “traidores”, “enemigos de la patria” y “enemigos del rey”, entre otras denominaciones obscenas. Este comportamiento represivo contaba con el apoyo de la administración penitenciaria que había convertido a dichos agentes en su brazo para torturar, abusar, asesinar y ejecutar a gente inocente.

Después, para castigarlos, nos enviaron a celdas de aislamiento y no os prohibieron toda forma de comunicación. Se robaron nuestras posesiones y ordenaron una estricta vigilancia en toda la zona de recreación de internos. Las autoridades impusieron una alerta de emergencia en toda la cárcel y suspendieron nuestro derecho a recibir atención médica, alimentos adecuados, información, etc.

Ante esta situación y con el objetivo de defender nuestra dignidad, decidimos iniciar una huelga de hambre como medida de advertencia y posteriormente optamos por una huelga de hambre indefinida a fin de protestar contra las terribles condiciones y las torturas a las que eran sometidos todos los presos políticos saharauis. Esta huelga duró más de 33 días sin que recibiéramos respuesta positiva alguna por parte de la administración penitenciaria ante nuestras demandas; tampoco recibimos atención médica. Finalmente, la justicia marroquí hizo caso de nuestro reclamo y del de nuestras familias.

A pesar de nuestra agonía, continuaron las prácticas represivas y nuestras celdas eran constantemente investigadas. Por si fuera poco, las autoridades decidieron castigar a dos de nuestros camaradas: Lehbib Al-kasimi y Al-hafed Toubali, a quienes llevaron a celdas de aislamiento (conocidas como “Al-kashu”). Los oficiales la policía marroquí agreden a los presos políticos saharauis durante los transportes de la cárcel a los tribunales u hospitales, tal como lo ilustran los casos de Lehbib Al-kasimi, Al-hafed Toubali, Ah’meidat Mohamed Salem y Abd-salam Lubadi.

El 11 de julio de 2007, tan sólo tres días antes de mi liberación, volvimos a ser agredidos por un grupo de guardias, quienes nos golpearon brutalmente y se llevaron nuestras pertenencias. El director de la prisión les ordenó llevarnos a la sala de visitas donde mis compañeros Lehbib Al-kasimi, Al-hafed Toubali, Luali Ameidan, Dida Abd-aslalm, Bachri bin Taleb, Lubadi Abd-salam y Mahamud Al-keinnan y yo fuimos sometidos a diferentes tipos de despiadada tortura en manos de funcionarios de la administración penitenciaria, los mismos que nos habían torturado antes con el consentimiento del director de la prisión.

Además de las torturas que nos fueron infligidas de vida nuestras creencias, consideramos que el sufrimiento de nuestras familias se veía agravado por las agresiones de las que eran objeto durante sus visitas. Las autoridades penitenciarias reprimían a nuestros familiares; la policía marroquí incurrió en violaciones sexuales y uso de la fuerza, métodos de los que también echó mano para evitar las visitas de ex presos políticos y activistas de los derechos humanos, así como sus testimonios sobre las terribles circunstancias de los internos en esta cárcel.

A tan sólo dos días de mi liberación, el supuesto director del penal, Abd-Lilah Az-zunfri, me provocó e intimidó diciendo que abriría un nuevo proceso penal para volver a restar. Me sentí realmente asustado, porque además había visto dos camionetas de la policía frente a la entrada de la cárcel rodeadas de mis principales torturadores: el “director de la policía” Abu Hassan Ichi y el “oficial de policía” Abd Al-hag Rabih. A pesar de mis temores, al mismo tiempo me invadía la felicidad ante la posibilidad de ver a los miembros de mi familia y a mis compañeros de CODESA (Al-arbi Mas’ud y Brahim Al-Ismaili), quienes esperaban mi liberación en un entorno de extrema seguridad dominado por los agentes que me llevaron hasta el casi sitiado distrito de Matal-la.

La transferencia forzada de todos los presos políticos que mostraran su solidaridad con la lucha de los presos políticos saharauis era práctica común entre la administración penitenciaria de El Aaiun. Tras imputarles falsas acusaciones, transferían a los internos a la prisión regional de “Ait Meloul”. Algunas de las personas transferidas son: Ahmed Daudi, Zubeir Algarhi, Mohamed Salem Al-kasimi, Agdafna Minah, y los presos políticos Alamin Badi y Larosi Shubeida. Este último fue llevado por la fuerza a la cárcel regional de Tiznit. Tampoco podemos olvidar el caso de la ciudadana saharaui Mariam Ar-gueibi, transferida a la cárcel regional de Ait Meioul. La justicia marroquí sigue considerando la posibilidad de volver a abrir los casos de los presos políticos saharauis Brahim Sabbar, Ahmed S’bahi, Al-hafed Toubali, Lehbib Al-kasimi, Ahmeidan Mohamed Salem y Abd-salam Lumadi el 1 de octubre de 2007 debido a que entonaron consignas demandando el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui dentro de la cárcel y en los tribunales.

Mientras tanto, los dos oficiales de la policía responsables del asesinato del mártir saharaui Hamdi Lembarki siguen “pagando” sus condenas de 10 años en prisión dentro de una de las oficinas de la cárcel, con derecho a visitas de sus familiares las 24 horas y acceso a teléfono y televisión satelital. Éstos hechos son una muestra más de la discriminación en contra de los presos políticos saharauis, siempre privados de sus más elementales derechos.

Ahora que he expuesto parte de los sufrimientos que viví junto con mis compañeros presos políticos saharauis en el interior de la cárcel, quisiera reconocer los esfuerzos de los observadores internacionales que vinieron desde tierras lejanas para estar presentes durante nuestro juicio político. Asimismo, aprecio y valoro el papel desempeñado por los abogados saharauis que nos defendieron y por las organizaciones y asociaciones de derechos humanos tanto internacionales como marroquíes, Amnistía Internacional y sus secciones alrededor del mundo, la Asociación de Derechos Humanos de Marruecos, la Comisión Internacional contra la Tortura en Suiza, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la sección italiana de el Comité Internacional para el Respecto de los Derechos Humanos en el Sahara Occidental, la Asociación de Familias de Personas Saharauis Desaparecidas y en Prisión, el Sindicato de Juristas Saharauis, el Consejo General Español de Abogados, así como todos los organismos humanitarios, activistas de derechos humanos, jueces, abogados, intelectuales, artistas, escritores, poetas, políticos, sindicalistas y personas que a título individual siguen muy de cerca la grave situación de los derechos humanos en el Sahara Occidental. También quisiera reconocer y agradecer el apoyo de la población saharaui y los activistas de derechos humanos saharauis que incluyen en sus informes el calvario cotidiano de nuestra lucha, esta lucha que llevamos adelante de la mano de nuestras familias y de todo el pueblo saharaui, nuestros ángeles de la guarda en esta pelea por el respeto de los derechos humanos en los territorios ocupados del Sahara Occidental.

No quisiera dejar pasar la oportunidad de recordar con orgullo, la experiencia del grupo de presos políticos saharauis que pasaron por esta cárcel y son conocidos como el “Grupo de los 37”. Gracias a la determinación de su lucha, finalmente pudimos revelar parte de las atrocidades cometidas en el interior de este horrible centro de detención. Además, han conseguido difundir el fenómeno de la prisión política, mostrando al mundo, durante sus 52 días de huelga de hambre que la Cárcel Negra de El Aaiun es una “tumba para vivos”.

Finalmente, deseo hacer un llamamiento urgente a los amantes de la paz en el mundo para que:

· Se imponga el respeto a la legalidad internacional y se garantice el derecho a la autodeterminación del Pueblo Saharaui.

· Se salve a los Presos Políticos saharauis de la horrible Cárcel Negra de El Aaiun y se presione a Marruecos para que libere a todos los presos políticos saharauis de las cárceles marroquíes y se comience una campaña para cerrar la Cárcel Negra de El Aaiun.

· Se abra una investigación internacional sobre las brutales violaciones de los derechos humanos cometidas por las autoridades marroquíes contra gente inocente que solo expresa sus ideas y protesta para que se respeten sus derechos.

· Se aclaren las acusaciones de tortura presentadas por las víctimas y se lleve a los responsables ante de la justicia sin importar sus cargos en las administraciones o en la justicia.

· Se solicite a la ONU que la misión de MINURSO incluya la vigilancia de los derechos humanos en los territorios ocupados.

· Se publique el informe de la misión del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos que visitó la región el 17 y 18 de mayo de 2006, y se pongan en práctica sus recomendaciones.

Nota:

Lista de torturadores y los principales jefes de la Cárcel Negra de El Aaiun:

1. Abd-Lilah Az-zunfri: director de la prisión.

2. Mohamed Al-mansuri: presidente del centro de detención.

3. Mohamed Al-buhzizi: vicepresidente del centro de detención.

4. Abd Al-ali Al-buhnani: vicepresidente del centro de detención.

5. Abdelkader Ait Sus: responsable de trabajos generales.

6. Abderrahim Al-harruchi: responsable de construcción y trabajos generales.

7. Abderrazag Mugtasam: responsable de visitas y de cacheos.

8. Jamal Beiruk: presidente de la sección del centro.

9. Abdelhag Wahbi: cacheos.

10. Ahmed Alharrag: presidente de la oficina judicial de la prisión (director de tercer nivel).

11. Yusef Al-manur: presidente de la oficina judicial de la prisión (director de tercer nivel).

12. Ismail Bachari: presidente de un sector.

13. Idris Butib: enfermero.

14. Mustafa Al-azizi: enfermero.

15. Yusef Butiglidin: enfermero.

16. Abdelhag Fartamis: transferido a la cárcel “Ramani”.

17. Abdelhakim: transferido a la prisión central de Al-kinetra.

Ficha técnica de la Cárcel Negra:

Director de la prisión: Abd-Lilah Az-zunfri.

Número de oficina: 24/35.

Director de tercer nivel. Ex director de la prisión de Al-kenitra. Vino a la Cárcel Negra de El Aaiun el 14 de enero de 2007. Conocido por su negro historial de tortura y humillación de presos.

Número de guardias: 62; 13 son mujeres.

Número de presos: 280.

Sección de delincuencia común (menores): 39.

Sección de mujeres: 20.

Presos políticos: 27.

Escrito el 14 de julio de 2007,

después de su liberación de la Cárcel Negra

de El Aaiun, Sahara Occidental.

Anexo 17

Los nombres de los torturadores en el Sahara Occidental

CODESA ha recopilado la siguiente lista de principales torturadores gracias a su contacto con muchas de las víctimas de las violaciones de los derechos humanos perpetradas por Marruecos en el Sahara Occidental y gracias a las denuncias presentadas por las propias víctimas ante la fiscalía general:

1. Ichi Aboulhassan: oficial de policía de alto rango, El Aaiun, Sahara Occidental.

2. Mustapha Kammor: oficial de policía de alto rango, El Aaiun, Sahara Occidental.

3. Hamid Bahri: vice director de seguridad, El Aaiun, Sahara Occidental

4. Brahim Ben Sami: director de seguridad, Settat, Marruecos. Era director de seguridad de El Aaiun, Sahara Occidental, durante el levantamiento iniciado el 21 de mayo de 2005.

5. Abdelhaq Rabii: inspector de policía, El Aaiun, Sahara Occidental

6. Omar Qaissi: ex director del centro de la policía judicial, El Aaiun, Sahara Occidental.

7. Annouchi Abd El Aziz: inspector de la policía judicial, El Aaiun, Sahara Occidental.

8. Eddairaa Mouloud: inspector de la policía judicial, El Aaiun, Sahara Occidental.

9. Ben Zouina Abderrahim: oficial R.G., El Aaiun, Sahara Occidental.

10. Elmaati Moudrik: inspector de seguridad, El Aaiun, Sahara Occidental.

11. Lebhairi Abdellah: oficial del sector de intervención rápida de la policía, El Aaiun, Sahara Occidental.

12. Hariz Larbi: director de seguridad, Dakhla.

13. Elhabib Tayafi: oficial del centro de la policía judicial, El Aaiun.Sahara Occidental.

14. Abdelqader Elaazzouzi: director de R.G., Smara, Sahara Occidental, desde 1992.

15. Hathat Abdelbasset: director de seguridad regional, Smara, Sahara Occidental, desde 2006.

16. Mustapha Kamal Fakhri: oficial de policía del CMI, Smara, Sahara Occidental.

17. Jdiri Abdeljabbar: jefe local, Smara, Sahara Occidental.

18. Ishaq Mohamed, oficial de policía, Smara, Sahara Occidental.

19. Oujja Hassan: oficial de policía, Smara, Sahara Occidental.

20. Badran Mustapha: oficial de la policía secreta, Smara, Sahara Occidental.

21. Ben Daoued Soulaiman: director de la policía judicial, Smara, Sahara Occidental.

22. Abderrahman Elkaoui: oficial DST Boujdour, Sahara Occidental.

23. Fouad: oficial de policía de DST, Boujdour, Sahara Occidental.

24. Mohamed Jelitt: oficial de policía de R.G., Boujdour, Sahara Occidental.

25. Driss Echouadri: director de R.G., Boujdour, Sahara Occidental.

26. Mustapha Ghanimi: empleado de R.G., Boujdour, Sahara Occidental.

27. Ahmed El Ouahdani: director de la Policía Judicial de Guelmim, sur de Marruecos.

28. Cachmar Mohamed: oficial de la policía judicial, Guelmim, sur de Marruecos.

29. Hassan El Ghaffari: director de la Policía Judicial de Tan-Tan, sur de Marruecos.

30. Ehasnaoui Moussa: oficial de policía de alto rango, Guelmim, sur de Marruecos.

* Las autoridades marroquíes están tratando de deformar la historia del Sahara Occidental mediante la destrucción de los rastros de los crímenes cometidos en contra de la humanidad:

1. El centro clandestino de detención PC-CMI en El Aaiun, Sahara Occidental.

2. El centro clandestino de detención PC-CMI en Dakhla, Sahara Occidental.

3. El centro de la policía judicial sobre la calle 24 de noviembre en El Aaiun, Sahara Occidental.

La Secretaría de CODESA hace un llamamiento al Estado marroquí para detener el fenómeno de los arrestos políticos, otorgar a los saharauis el derecho a manifestar su opinión, otorgarles el derecho a manifestarse libremente y a organizarse en asociaciones, permitir el acceso a observadores internacionales, organizaciones de derechos humanos, sindicatos y periodistas, y, finalmente, a respetar los derechos humanos en el Sahara Occidental conforme al derecho internacional y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.