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Anexo 14
EL MAMI AAMAR SALEM, activista de los derechos humanos saharauis, miembro del Comité contra la Tortura y miembro de CODESA
Ciclo de conferencias en las Islas Canarias
15 de julio de 2007
El Mami Aamar Salem, activista de los derechos humanos saharauis y presidente del Comité contra la Tortura en Dakhla, inició un ciclo de conferencias en las islas Canarias esta semana con el propósito de promover la concienciación acerca de la grave situación de los derechos humanos en los territorios ocupados del Sahara Occidental.
El activista saharaui inició su visita en Tenerife, donde ofreció ruedas de prensa y un par de entrevistas a periódicos españoles locales y nacionales, especialmente el diario de circulación nacional ABC, la agencia EFE y Europa Press, además de la estación de radio local en Tenerife, San Bourondon.
Durante sus presentaciones, el señor Aamar Salem habló de la difícil experiencia personal que vivió bajo las autoridades coloniales marroquíes.
Este activista saharaui fue arrestado por el ejército marroquí el 26 de febrero de 2006 en las fronteras del sur del Sahara Occidental mientras se dirigía a Mauritania en busca de la atención médica que no podía obtener en su propio país debido a la persecución de la policía.
Los soldados marroquíes confiscaron todos sus documentos personales, identificación, pasaporte y dinero; lo golpearon y obligaron a cruzar el muro militar. No podía caminar debido a que los soldados se habían ensañado particularmente con sus rodillas.
Pasó cinco días en medio del desierto entre las fronteras del Sahara Occidental ocupado y Mauritania. Un auto que pasaba por ahí lo recogió y lo llevó ante las autoridades fronterizas de Mauritania, pero éstas le negaron el ingreso al país por no contar con ningún tipo de documento.
Finalmente consiguió entrar en Mauritania después de que su historia llegara a los grupos de solidaridad saharauis y al propio gobierno saharaui, quienes mediaron para que las autoridades mauritanas le permitieran pasar.
El señor Aamar Salem afirma estar dispuesto a permanecer en Mauritania y seguir luchando en contra de la ocupación marroquí. Actualmente organiza campañas en ese país para apoyar a sus camaradas dentro del Sahara Occidental en la ardua tarea de revelar la verdad acerca de las atrocidades y crímenes de Marruecos en contra de la ciudadanía saharaui.
El sábado pasado, participó en una manifestación organizada por el Comité de las Islas Canarias por el Referéndum sobre la Autodeterminación del Sahara Occidental.
Asimismo, hizo un llamamiento a la sociedad civil y los partidos políticos españoles para que apoyen a la ciudadanía saharaui que se encuentra en los territorios ocupados del Sahara Occidental en la lucha por recuperar su libertad.
Anexo 15
Testimonio de LAMINE SAHIL, defensor de los derechos humanos, miembro de CODESA y miembro de FRONT LINE
Mi nombre es LAMINE SAHIL, soy saharaui y defensor de los derechos humanos, tengo 40 años.
Hace varios años que trabajo el tema de los derechos humanos con otros compañeros saharauis tanto en El Aaiun como en Assa.
Por ello fui arrestado el 6 de febrero de 2006 a las 8:00 p.m. en la calle Tan-Tan de Guelmim, sur de Marruecos.
Varios oficiales de policía en tres camionetas se detuvieron para arrestarme. Esposado y con los ojos vendados fui subido a una de las camionetas. Los policías me llevaron a mi casa, forzaron la puerta de entrada y destruyeron todos mis muebles. Confiscaron mi ordenador personal, una cámara fotográfica, una cámara de vídeo, varios libros, 4.000 MDH (unos US$60) y una pequeña máquina fotocopiadora.
Fui brutalmente golpeado mientras destrozaban mis cosas. Me insultaron, me humillaron, me torturaron y me interrogaron acerca del levantamiento de los saharauis en el Sahara Occidental y el sur de Marruecos. Los policías querían saber a quién le mandaba fotos y vídeos.
Durante el interrogatorio me obligaron a permanecer arrodillado, con la cabeza hacia abajo y las manos atadas a la espalda. Lo único que interrumpía el interrogatorio eran los golpes, las patadas, los insultos y diferentes formas de humillación.
Los torturadores marroquíes responsables de estos abusos son: el director de la policía judicial en Guelmin, ELOUAHDANI AHMED y el oficial QUOSSAI LARBI, quienes personalmente echaron abajo la puerta de mi casa, además de ABD ELHAK AAMAR, ELMAZOUNI ABDELWAHED, KACHMAR MOHAMED, AIT ELHAJ ABDERRAHMANE, BELQAID MUSTAPHA, NAIM NOUREDDINE, ABOU ELFOUTOUH, HAMMOU y MOUSSA EL HASNAOUI.
HAMID BAHRI, vicejefe de seguridad en El Aaiun, Sahara Occidental, me interrogó durante tres días en el centro de la policía judicial de Guelmin, sur de Marruecos.
El 9 de febrero de 2006 fue llevado al tribunal de apelación de Agadir, Marruecos donde el magistrado AAIROUD volvió a interrogarme para después ordenar que se me enviara a la cárcel de Inzegane.
Inzegane, una prisión local a 25 Km. de Agadir, Marruecos, es una de las cárceles más tristemente célebres de Marruecos.
Carece de las más mínimas condiciones para cubrir las necesidades de los internos. Las celdas están superpobladas (más de 70 personas por celda) y se contagian toda clase de enfermedades, como asma, tuberculosis y padecimientos de la piel. También hay venta y consumo de drogas, acoso sexual, desnutrición, corrupción, maltrato a las familias de los detenidos durante sus visitas, falta de higiene y prácticas de tortura por parte del personal contra los internos.
La cárcel de Inzegane no es sino una tumba para vivos que sufren completamente aislados del mundo exterior.