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Y la
Columna se coló en el muro
H.R.L.
La rutina ocupa de nuevo los campamentos de
refugiados saharauis tras el paso en los últimos
días de unas 3.000 personas, llegadas sobre todo del
Estado español. Como sucede cada año por Semana
Santa, las asociaciones de amigos del pueblo
saharaui llenaron Tinduf de solidarios. Un
acontecimiento que en esta ocasión se vio reforzado
con la llegada, el pasado 22 de marzo, de la llamada
‘Columna de los mil’, una iniciativa promovida por
Voluntad y Determinación (VyD), estudiantes de
Ciencias de la Información de la Universidad
Complutense, para denunciar los 2.700 kilómetros de
muro marroquí que dividen el Sáhara Occidental. “No
sólo separa territorios, sino también familias”,
explicaba Salek Baba, ministro de Cooperación
saharaui, durante la cadena humana que consiguió
reunir a cerca de 2.000 personas.
“Hemos conseguido crear un muro de voluntad para
destruir otro que atenta contra los derechos
humanos”, indicó José Vicente Barcia, de VyD, cuando
los manifestantes comenzaban, a unos 400 metros del
muro, una protesta que se convertiría en la marcha
más masiva desde que éstas se iniciaran en 2004.
“Muro del silencio”
Para llegar hasta el ‘recodo’ donde se desarrolló el
acto, cerca de la localidad de Mahbes, en los
territorios liberados del Sáhara, los participantes
se desplazaron en todoterrenos, principalmente los
europeos, y en grandes camiones al descubierto, los
saharauis. Al llegar ante el muro, todos se unieron
junto al reguero de proyectiles que permanece tras
el alto el fuego. Como otras veces, observadores de
la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum
en el Sáhara Occidental vigilaron el acto con gran
discreción. “Ésta es una oportunidad para la paz. Si
los gobiernos no nos escuchan, serán cómplices de la
guerra que podría resurgir”, afirmó Barcia.
“El año que viene tenemos que reunir a más gente
todavía. Así nos garantizamos que se hable del muro
del silencio que siempre es el conflicto saharaui”,
clamó José Taboada, de la Coordinadora Estatal de
Asociaciones Solidarias con el Sáhara, que como VyD
ya piensa en una próxima edición.
Los momentos más tensos se vivieron cuando la
organización trató de contener a algunos jóvenes
saharauis que pretendían acercarse a las
instalaciones militares marroquíes. Pero todo quedó
en pequeñas e individuales tentativas erradas.
Después, la llegada de los camiones de saharauis a
los campamentos se convirtió en una auténtica
fiesta: los manifestantes “fueron recibidos como si
de soldados que volvieran de una victoriosa batalla
se tratara”, explica Jorge García, uno de los
participantes.
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