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Entrevista de James
Baker III
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Original en inglés
Traducción al español de
la totalidad de la entrevista emitida por la televisión estadounidense PBS
el pasado 19 de agosto con el anterior enviado personal de secretario
general de la ONU para el Sáhara Occidental, James Baker. La conversación
con la periodista de origen pakistaní Misal Husain tiene lugar tras el
visionado del documental Sáhara- Maratón, de los realizadores vascos Aitor
Arregui y Jon Garaño en el programa de la PBS "Gran Angular".
19 de Agosto de 2004
Mishal Husain:
Bienvenido a Gran Angular.
James Baker: Gracias.
P: El Sáhara
Occidental es una parte del mundo que muy pocos norteamericanos conocen.
Usted ha estado allí. ¿Qué impresiones tiene de aquel territorio y su gente?
R: Bueno, he estado
tanto en el Sáhara Occidental propiamente dicho como en los campamentos. Por
su puesto, la mayor parte es desértica, es el Sáhara. Ahora tenemos un
programa de visitas familiares, que forma parte del conjunto de medidas de
confianza, que se está llevando a cabo con ayuda de las organizaciones
humanitarias de las Naciones Unidas y otras agencias de la ONU.
P: Pero ¿qué tiene
este conflicto que le hiciera querer implicarse en él?
R: Bueno, cuando Kofi
Annan me habló en 1997 de la posibilidad de ayudarle con el Sáhara
Occidental le dije, Kofi, no es algo que ocupaba un lugar primordial en la
agenda cuando yo era secretario de Estado. De hecho, no creo que el asunto
alcanzase nunca el séptimo piso durante los cuatro años que fui secretario
de Estado, pero si has tenido el privilegio, como yo lo tuve, de ser el
secretario de Estado de los Estados Unidos y cuentas con la experiencia en
resolución de conflictos que yo obtuve, me parece que tienes la obligación
de utilizarla para ayudar a la gente si puedes.
P: Y terminó usted
dedicándole al conflicto siete años.
R: Terminé siendo el
Enviado Personal del secretario general de Naciones Unidas durante siete
años. En ese tiempo convoqué 14 reuniones formales de las partes en tres
continentes y varios encuentros informales de una parte con otra. Pusimos un
montón de planes sobre la mesa. Tres o cuatro propuestas diferentes incluían
el Plan de Arreglo, que había sido acordado por las dos partes en 1991,
cuando Javier Pérez de Cuéllar era secretario general de la ONU.
P: En la película que
hemos visto sobre el pueblo saharaui, vemos a Abdullah, por ejemplo,
añorando volver a su antiguo hogar. ¿Percibió la situación apremiante del
pueblo saharaui de un modo fuerte? ¿Cree posiblemente sufrieron una
injusticia o que tienen derecho a la autodeterminación?
R: Bueno, si quieres ser
un mediador imparcial, no partidario, no abordas estos asuntos con ideas
preconcebidas. Pero es cierto que el pueblo saharaui tiene un modo de vida
muy malo en esos campos de refugiados, sobreviviendo gracias a las
donaciones de organizaciones privadas de voluntarios. Y, por supuesto, lo
que tratamos de hacer fue encontrar una solución política que verificara la
autodeterminación tal como exigen las resoluciones del Consejo de Seguridad
de la ONU y dar a esta gente al menos la posibilidad de ejercerla. Cuando
comencé mi trabajo creí que el conflicto estaba maduro para algún tipo de
solución basada en la autonomía por la que los marroquíes dieran
autogobierno a los saharauis, la disputa se resolviese, la gente de los
campamentos volviera al territorio por su cuenta, y les fuera concedida un
generoso autogobierno. Trabajé muy duro en ello durante siete años. Pero
nunca lo conseguimos.
P: ¿Por qué fue tan
difícil llevar a cabo el referéndum? Seguramente era el modo más
transparente de solucionar el problema. Y había sido prometido hace trece
años.
R: Bien, hay que ir
hasta 1991, bajo el mandato de Pérez de Cuellar como secretario general de
la ONU. El puso sobre la mesa el Plan de Arreglo, en el que tanto el Frente
Polisario como Marruecos estaban de acuerdo, que establecía un referéndum
basado en el censo español de 1975 ó 1976 [James Baker se equivoca en las
fechas, pues el único censo español es de 1974]. Cuanto más cerca estábamos
de poner en práctica el Plan de Arreglo -y estuvimos bastante cerca, de
hecho teníamos un código de conducta para la consulta acordado aquí, en
Houston, en el Instituto Baker, teníamos los acuerdos de Houston...- cuanto
más cerca estábamos, los marroquíes se ponían más nerviosos ante la
posibilidad de no ganar el referéndum.
P: Les culpa del
hecho de que recientemente su plan haya fracasado y usted no siga
adelante...
R: Bueno, espere un
momento -está usted saltando muy adelante en el tiempo. Le estaba hablando
del plan antiguo, el de 1991. Ahora le hablaré de mi plan, que aún está
sobre la mesa, el Plan de Paz para la autodeterminación del Pueblo del
Sáhara Occidental. Ese plan modificó el Plan de Arreglo, con el que
Marruecos había decidido que no iba a continuar más tiempo y que nunca iba a
desarrollar. Se amplió el electorado de modo que todo el mundo en el Sáhara
Occidental tuviera derecho a votar sobre el asunto de la autodeterminación,
y no solamente los identificados en el censo español de 1975 o 1976. Pero
incluso con esa disposición en el plan -que, por cierto, fue unánimemente
aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU en la resolución 1495- los
marroquíes llegaron a la conclusión de que no serían siquiera capaces de
correr el riesgo de un referéndum en esas condiciones. Por supuesto, eso
hizo imposible alcanzar una solución que ambas partes pudieran aceptar. El
Consejo de Seguridad no ha querido nunca imponer una solución, lo que
supondría llevar la cuestión al Capítulo 7 de la Carta de la ONU desde el
Capítulo 6, que exige el acuerdo de ambas partes.
P: ¿Fue por eso por
lo que decidió que era el momento de dimitir? ¿Sintió que ya no podía hacer
más?
R. Creo que hice todo lo
que pude en el mundo durante siete años, y por eso pensé que podía dejar que
alguna otra persona lo intentara. Trabajé durante siete años voluntariamente
y no aceptaría ninguna indemnización por ello. De hecho, ni siquiera he
pedido que se me reembolsen todos los gastos. Así que he hecho mucho -antes
del Plan de Paz para la Autodeterminación, tuvimos el Acuerdo Marco. Hicimos
varios intentos en estos siete años.
P: Algunos saharauis
pueden pensar que usted los ha abandonado, porque la verdad es que sus
problemas continúan y probablemente la mejor oportunidad para resolverlos
fue el tratamiento que usted les dio.
R. Puede ser, pero no
creo que sea eso lo que vaya a encontrar si habla con algunos de ellos. Creo
que le harían ver que he estado ocupándome del asunto mucho más tiempo del
que ellos inicialmente esperaban que estuviera. Ciertamente sé que lo hice
lo mejor que pude y que intenté todo lo que se podía intentar.
P: Qué importancia
tiene en la controversia el problema del petróleo. Tenemos ya los primeros
indicios de varias empresas petroleras de que probablemente hay reservas de
petróleo que se pueden explotar comercialmente junto a la costa. ¿Cree que
eso hace más difícil de resolver el conflicto porque las apuestas son más
altas?
R. No estoy seguro de
que lo haga más difícil. El conflicto se inició en 1975. Y creo que va a
continuar con independencia del descubrimiento de sustancias minerales. De
hecho, si hay algún indicio de producción económicamente viable eso incluso
podría hacer más fácil el análisis final para encontrar una solución
política mutuamente aceptable. El verdadero problema es que ningún país del
Consejo de Seguridad está dispuesto a implicarse políticamente en el Sáhara
Occidental. Eso es lo que lo hace difícil, porque el perfil del asunto es
muy bajo, y ninguno quiere correr riesgos de ganarse la enemistad, bien de
Marruecos, o bien de Argelia, adoptando una posición firme. Y no están
dispuestos a pedir a una o a ambas partes que hagan algo que no quieren
hacer.
P: Pero, respecto a
la cuestión del petróleo, Marruecos es un gran importador, además de una
parte en el conflicto. Si la región tiene incluso más valor del que tenía
antes, ¿No hace eso que Marruecos esté probablemente aún más decidido a
mantener su presencia allí y aleja la posibilidad de una solución?
R: Eso es difícil de
creer, porque Marruecos está ya absolutamente decidido a quedarse allí. Es
una cuestión respecto a la que dentro de Marruecos no hay discrepancias.
Todo el mundo, todos los partidos políticos, sean de la opinión que sean, te
dirán que el Sáhara es marroquí. Y punto. Es así.
P: ¿Le proporcionó el
tema del petróleo un especial interés al conocer usted bien esa industria?
Usted ha estado vinculado a esa industria...
R: No, eso es ridículo.
P: ¿Fue eso lo que
hizo que se interesara?
R: Eso es totalmente
ridículo. Yo recibí una solicitud del secretario general. Ya le he dicho por
qué me impliqué. Lo hice porque si has tenido la suerte de haber sido el
secretario de Estado de Estados Unidos y contar con la experiencia en
resolución de conflictos que yo tengo, y tal vez puedes hacer algún bien por
la gente de las dos partes en conflicto, debes hacerlo.
P: ¿Y el interés de
Estados Unidos en la región? En este momento tenemos problemas en Oriente
Medio. ¿No es acaso el dossier del petróleo en el oeste de África una razón
para que Estados Unidos tenga más interés por el Sáhara Occidental?
R: No lo creo. Supongo
que usted sabe que el Frente Polisario ha firmado contratos con compañías
australianas. Y que Marruecos lo ha hecho con otras compañías, algunas en
Europa y otras en Estados Unidos. El perfil de estos asuntos se podría
realzar si hubiera algún hallazgo. Hasta ahora no los ha habido, por lo que
yo conozco. Y no creo que vaya a haber hallazgos importantes.
P: Hace un momento
usted habló de interesar al Consejo de Seguridad. ¿Cree que el hecho de que
haya sospechas de actividad terrorista en el sur del desierto del Sáhara en
la era de la guerra contra el terrorismo puede cambiar eso? Quizá podría
haber un planteamiento de que se trata de una región que debe observarse de
cerca, que no sabemos que es lo que puede ocurrir ahí...
R: Es posible. Diría que
incluso muy posible. Hay cierta preocupación, como usted dice, acerca del
terrorismo en el Sur del Sáhara, pero la verdad sobre esa cuestión es que,
tanto Argelia como Marruecos, que son los actores principales allí, están
cooperando, particularmente con Estados Unidos, en la guerra contra el
terror. Por eso es un asunto complicado para los Estados Unidos, quizá más
que para otros países, porque Estados Unidos quiere seguir manteniendo
estrechas relaciones tanto con Marruecos como con Argelia.
P: Podría la
actividad terrorista al sur del Sáhara desbordarse e introducirse en el
Sáhara Occidental? Porque el Ejército norteamericano se refirió en abril de
este año a extremistas musulmanes que se desplazaban por estos grandes
espacios abiertos y decía que eran tan escurridizos como si se movieran en
mar abierto. R: Es concebible. Creo que hay alguna actividad en el norte
de Mauritania. Y en el África subsahariana. Por tanto, supongo que es
posible. Hay grandes espacios vacíos abiertos en un medio ambiente muy duro.
P: ¿Le sería entonces
a la gente muy fácil esconderse también?
R: Es bastante difícil
esconderse en un desierto, pero...
P: ¿Puede de todos
modos Estados Unidos permitirse no intervenir en conflictos como éste? El
del Sáhara Occidental ha durado casi 30 años. Quiero decir que Afganistán
fue ignorado durante mucho tiempo, y luego se convirtió en algo que los
Estados Unidos...
R: Bueno, Afganistán no
fue realmente ignorado. Respaldamos a los mujaidines contra la ocupación
soviética. No lo ignoramos.
P: ¿Y en el periodo
posterior a eso y anterior al 11-S?
R: En el periodo del
crecimiento de los talibanes sí, quizás sí. Pero en realidad esta es una
disputa de baja intensidad, de bajo nivel. Mire, no hay una situación que
requiera una intervención en el conflicto del Sáhara Occidental. Marruecos
ganó la guerra y ocupa el Sáhara. ¿Por qué iba a acordar nada? Y está muy
poco dispuesto a ello. Sin embargo, hay una razón por la que debería
hacerlo. Jamás recibirá el "imprimátur" de la legitimidad internacional para
su ocupación del territorio, a menos que alcance un acuerdo que esté
bendecido por la comunidad internacional, bendecido por el Consejo de
Seguridad, o que sea aceptable para la otra parte. Por es por lo que
trabajamos con denuedo sobre la idea de un acuerdo de autonomía inicial con
autogobierno, y al final un referéndum, con el fin de satisfacer a las
exigencias de autodeterminación del Consejo de seguridad.
P: Pienso que una de
las cosas verdaderamente sorprendentes que vemos en la película y
verdaderamente extraordinaria a varios niveles, es lo verdaderamente
evolucionada que está la sociedad saharaui. Viven en campos de refugiados
pero el índice de alfabetización es del 95 por ciento. Tienen un gobierno
democrático. Y el papel de la mujer es muy importante.
R: Eso es cierto, y le
dirán que jamás recurrieron al terrorismo y que nunca recurrirán al
terrorismo. Le dirán que dirán que quieren crear una sociedad en paz que
esté en paz con todas las naciones, incluido Israel. Son las declaraciones
que hacen.
P: Eso es
extraordinario en el mundo árabe y musulmán.
R: Sí.
P: ¿No es ésa una
sociedad que debiéramos respaldar?
R: Es algo que debe
sopesarse con nuestro interés en mantener estrechas relaciones con Marruecos
y, por supuesto, con Argelia. Estamos, en cierto modo, frente a un dilema.
Pero, por otro lado, desde el punto de vista del respeto estricto de los
derechos humanos y del derecho de los pueblos a la autodeterminación, la
respuesta a su pregunta es SI.
P: Entonces, ¿Por qué
Marruecos y Argelia son más importantes para los Estados Unidos, o quizá
para la comunidad internacional? ¿Debido al radicalismo islámico?
R: Son aliados en la
lucha contra el terrorismo. Han ayudado a Estados Unidos de modo
significativo, ambos países. Y, como es sabido, tienen distintas posiciones
en este conflicto.
P: ¿Le parece justo
que eso sea más importante que resolver el conflicto del Sáhara Occidental?
R: Si usted se lo
pregunta al americano medio, probablemente le dirá que lo es, porque la
guerra contra el terrorismo tiene que ver con su propia seguridad personal.
Y no con las dificultades y la precaria situación de aproximadamente 200.000
refugiados que viven en el desierto argelino.
P: Visto desde el
lado de los saharauis, quizá puedan interrogarse por si han obtenido alguna
ventaja al renunciar a la lucha armada. Nos prometieron un referéndum y no
se ha efectuado, pueden decir.
R: Sí.
P: Puede ser la lección
que saquen de ello
R: Puede muy bien ser
así, ciertamente.
P: ¿Y qué le parece a
usted eso?
R: Desde luego, esa
podría ser una conclusión a la que podríamos comprender que llegasen, no?
Durante 10 o 11 años Marruecos proclamó en público y en privado que quería
el Plan de Arreglo y que quería este referéndum, y luego, casi al final,
justo después que la lista electores hubiera sido establecida, después de la
identificación de los votantes, Marruecos dijo: Bueno, no es aplicable, no
vamos a seguir con el Plan de Arreglo.
P: ¿Cree que podrían
volver las hostilidades?
R: No sé, no tengo ni
idea. Supongo que es una eventualidad que depende principalmente de Argelia,
porque eso no va a ocurrir a menos que Argelia lo permita. Mientras Argelia
le diga al Polisario que no combata, no va a combatir.
P: Pero hablamos de
frustración en los campos, sería comprensible que...
R: Por supuesto,
comprensible.
P. Aún están
esperando por un referéndum.
R: Se les prometió un
referéndum. La otra parte estuvo de acuerdo hasta el mismo momento del
referéndum y entonces se retiró. Y luego hay un plan que yo puse sobre la
mesa que obtuvo el apoyo unánime de los miembros del Consejo de seguridad,
15 a cero, y que entonces fue rechazado de nuevo por Marruecos. De este modo
estoy seguro de que los saharauis van a decir: Espere un minuto ¿Qué es lo
que hay que hacer para tener alcanzar la autodeterminación? ¿Que tenemos que
hacer? Dijimos que íbamos a incluir - bueno, no lo dijeron ellos, lo dije
yo- a toda la población de Sáhara Occidental como votantes en el referéndum
de autodeterminación. Y, evidentemente, los marroquíes tienen miedo hasta de
eso.
P: ¿Y qué diría en
respuesta a esta pregunta? ¿Qué tienen que hacer para conseguir algo en su
conflicto?
R: Bueno, el futuro en
este contexto no es muy prometedor, es lo que diría. Hemos intentado casi
todo lo que se puede intentar. Ahora, como le dije antes, no hay una
situación que requiera una intervención. Si no hay no hay conflicto, si no
hay presión para llegar a un acuerdo para un referéndum o ni siquiera para
una autonomía... Los marroquíes han hablado de que están dispuestos a
ofrecer una autonomía, pero jamás han querido poner una propuesta sobre la
mesa. Simplemente dijeron que estaban dispuestos a negociar un acuerdo de
autonomía.
P: ¿Y qué ha
significado esto para usted, que ha pasado siete años dedicado a este
conflicto con estos resultados? ¿Cree que ha sido un despilfarro innecesario
de tiempo y de dinero?
R: No, no creo que haya
sido un despilfarro. Por lo menos sabemos en dónde está realmente cada una
de las partes. Sabemos lo que se puede hacer y lo que no podría ser
hacedero, porque ser el enviado personal durante algún tiempo ha
proporcionado algo de atención al conflicto. Pero no puedo imaginarme
ninguna otra cosa que pueda hacer
P: ¿Cree que hay
alguna solución? ¿Que se puede hacer algo?
R: Creo que cualquier
conflicto como este es soluble si existe buena voluntad de una y otra parte,
pero no hemos tenido eso. Si no hay eso, si las partes las partes no están
dispuestas a dar pruebas de la voluntad política necesaria para alcanzar una
solución, y si el Consejo de seguridad no está dispuesto a pasar del
capítulo 6, el consenso, al capítulo 7, donde se puede pedir a las partes,
forzar a las partes, a una de ellas o las dos, a hacer algo que no quieren
hacer...entonces no sé de dónde puede venir la solución. Este expediente no
es muy distinto del conflicto árabe- israelí: dos pueblos diferentes
reclaman el mismo territorio. Uno de ellos es muy fuerte, ha ganado la
guerra y ocupa el territorio, y el otro es muy débil.
P: ¿Qué le hace
pensar todo esto de Naciones Unidas y la resolución de conflictos?¿Cuál es
su experiencia habiendo estado implicado como enviado de la ONU y qué piensa
de la ONU como foro para la resolución de los conflictos?
R: Lo que se obtiene en
la ONU es el mínimo común denominador, porque hay 15 países en el Consejo de
seguridad - y le recordaré que las Naciones Unidas funcionaron sólo una vez
del modo que los fundadores habían previsto, y es cuando el Consejo votó por
12 contra 3, para autorizar la utilización de la fuerza para expulsar a Irak
de Kuwait, fue una resolución que elaboré como secretario de Estado y que
conseguimos aprobar. Es la única vez que ocurrió. Todas las demás, se ha
pedido a las partes que se reúnan y lleguen a un acuerdo. Y algunos de estos
conflictos son muy difíciles de resolver por consenso.
P: ¿Pero es el único
foro que tenemos realmente? ¿Es el mejor para este tipo de asuntos?
R: Probablemente para
este asunto sí, es el mejor foro. Los saharauis le dirán que el Sáhara
Occidental es el último caso de descolonización al que debe hacer frente
Naciones Unidas. Y la mayoría del Asamblea General probablemente votaría
también así, porque, cuando los españoles se retiraron nunca
resolvieron...nunca hubo una resolución acerca de quién gozaría de soberanía
en lo que era el Sáhara Español. El mismo problema que en el conflicto
árabe-israelí.
P: ¿Qué piensa de
este conflicto particular hoy -el conflicto árabe-israelí? Fue algo que
usted conoció bastante bien...)
R: Sí, yo...
P: Durante su paso
por la secretaría de Estado, y todavía persiste.
R: Pienso un montón en
ello, lo hablaré con usted en otra ocasión.
P: Pero el conflicto
árabe israelí es uno de los que siguen ahí.
R: Por supuesto, ahí
sigue.
P: Usted era
secretario de Estado en el momento en el que la guerra fría se acababa. Hoy
vivimos en la época de la guerra contra el terrorismo.
R: Correcto
P: ¿En qué se
diferencian los desafíos?
R: Pienso que los
desafíos son sensiblemente diferentes, francamente. Entonces tratábamos con
Estados- Nación. Nos encontrábamos, como usted ha mencionado, en la Guerra
Fría. Yo fui el último secretario de Estado de los Estados Unidos de la
época de la Guerra Fría, y, por así decirlo, se acabó ante nuestros ojos. Y
le diré que cuando se acabó, fue en mi opinión justo después de que Irak
invadiera Kuwait y yo me encontrara en un aeropuerto de Moscú con Edward
Shevardnadze, que era el ministro de los Asuntos Exteriores de Unión
Soviética. Trabajamos hombro con hombro y condenamos la actuación de Irak,
que era un estado protegido por los soviéticos. Cuando esto sucede, uno se
da cuenta de que la Guerra Fría se acaba.
P: las cosas entonces
debían ser más fáciles, la Guerra Fría se estaba acabando de forma natural.
R: Bueno, no sé.
P: Hoy las cosas son
diferentes.
R: Posiblemente era más
fácil en el sentido de que sabías quién era tu enemigo y cuál debía ser tu
política. Durante la guerra fría eso era muy sencillo. Si los soviéticos
eran partidarios de algo, nosotros estábamos en contra. Y si nosotros lo
éramos, ellos eran los que estaban en contra. Hoy es un poco más difícil.
Pero esto no es algo que concierna al conflicto del Sáhara Occidental.
P: Sólo déjeme que le
pregunte un momento por sus teorías para la resolución de conflictos y sobre
lo que funciona y lo que no funciona. ¿La lección es entonces que lo único
que funciona es aquello para lo que hay voluntad política y que, si no es
así, no vale la pena preocuparse?
R: Si se dice que se
tiene que resolver el conflicto mediante un acuerdo de consenso entre las
partes, entonces hace falta que las partes quieran resolverlo. Y
verdaderamente debería haber algún tipo de presión exterior que las conduzca
a ese objetivo. Si, por otra parte, se puede persuadir de al Consejo de
seguridad, como hicimos en la guerra del Golfo, para hacer uso de los
poderes que le otorga el Capítulo 7 de la Carta para imponer o pedir a una
parte o la otra algo que de otro modo no aceptarían hacer, las cosas son
algo diferentes. Y es más fácil resolver un conflicto cuando tienes ese
poder y esas capacidades respaldándote.
P: Pero además de con
Naciones Unidas, ¿Qué pasa con Estados Unidos? Mucha gente dice que los
conflictos sólo evolucionan cuando se implica Estados Unidos. Irlanda del
Norte...
R: Es bastante cierto.
P: ...sería uno de
ellos...
R: Bastante cierto.
P: Y el conflicto
árabe-israelí.
R: Eso es muy cierto,
pero ya le he comentado lo complicado que es el problema que tiene Estados
Unidos en el caso del Sáhara Occidental, porque hay dos países que cooperan
con ellos en la guerra contra el terrorismo y con los que quiere seguir
manteniendo buenas relaciones: Argelia y Marruecos.
P: O sea, que la
guerra contra el terror le hace más difícil a Estados Unidos jugar su papel
en todos los demás asuntos...ha complicado el papel de Estados Unidos en
todos los demás...
R: Y, por eso, la
división 101 aerotransportada no va a desembarcar y exigir la
autodeterminación de Sáhara Occidental...
P: ¿Y esa es la
realidad del mundo en qué vivimos?
R: Así es la vida, y son
circunstancias comprensibles creo que bastantes creo que bastante
comprensibles. Y son igualmente ciertas para el conflicto árabe- israelí.
Los Estados Unidos tratarán de ser y son u agente y un mediador honrado e
indispensable, pero ese conflicto no va a ser resuelto unilateralmente o por
la utilización de la potencia militar americana. No.
P: En ese caso ¿Qué
puede decirles a los saharauis? porque en la película vemos a gentes como
Ahmed, que sueñan con su antiguos hogares, sus casas junto a la costa, sus
recuerdos del agua ¿Esto un sueño que debe mantenerse vivo?)
R: Es una situación muy
difícil, muy, muy difícil. Como le dije al principio de nuestra
conversación, ahora tenemos algunas visitas familiares en ambas direcciones,
que han sido, dependiendo de la persona que usted pregunte, muy acertadas.
Se trata de reunir a personas que han estado viviendo en los campamentos
durante 26 ó 27 años con miembros de su familia que viven actualmente en el
territorio. Para los saharauis, estas visitas de familia son
extraordinariamente útiles y acertadas. No estoy seguro de que los
marroquíes tengan la misma opinión.
P: ¿Diría que aún hay
esperanza para los saharauis?
R: Creo que sí, que
mientras el conflicto siga sin resolver hay esperanza. Hay esperanza porque
no conozco un solo país en el mundo que, en materia de derecho
internacional, de reconocimiento internacional, acepte la reivindicación de
Marruecos sobre el Sáhara. Marruecos necesita una legitimación internacional
para su reivindicación. Y por eso es por lo que en su propio interés quiere
encontrar una solución y eliminar el problema. Evidentemente tiene interés
también en estos pobres refugiados saharauis que viven en el desierto en
Argelia en condiciones muy duras.
P: Ha hablado de la
implicación tanto de Argelia como de Marruecos. ¿Cual es el verdadero
interés de Argelia en haber estado acogiendo los campos de refugiados
durante un período tan largo de tiempo?
R: Argelia le diría que
está interesada solamente en una cosa, en que el pueblo saharaui obtenga el
ejercicio del derecho a la autodeterminación. Pero los argelinos tienen
también interés en que este tema se arregle, porque mientras no se arregle,
habrá por ello un conflicto entre Argelia y Marruecos. Es algo que afecta al
Magreb de forma generalizada. Y no se puede alcanzar el mismo desarrollo
económico en el Magreb que el que se conseguiría si el problema del Sáhara
Occidental se arreglara.
P: Y en relación a
Marruecos y su actitud a lo largo del conflicto, ¿No querría también que
hubiera algún tipo de arreglo siquiera sea para terminar con esta situación
de la que se está hablando constantemente?
R: Ciertamente, para
Marruecos es muy importante encontrar una solución a este problema, de modo
que la legitimidad internacional confirme sus reivindicaciones. Y por eso es
por lo que beneficiaría mucho al propio interés de Marruecos realizar
propuestas de autonomía o de autogobierno para esta gente. Entonces los
marroquíes irían al grano, pero aunque han hablado de querer conceder la
autonomía, jamás han estado dispuestos a poner un plan encima de la mesa.
P: ¿Por qué es este
territorio tan importante para Marruecos?
R: Es un tema de gran
calado político en Marruecos. Un tema muy emocional. Marruecos tiene
pretensiones sobre este territorio desde hace muchos años. Pretensiones
basadas en hechos del pasado. Aunque, por otra parte, la Corte internacional
de Justicia examinó la cuestión y dijo que no había ninguna base legal para
dictaminar que Marruecos tiene un derecho a la soberanía sobre el
territorio. Y ese es el principal problema que hay aquí. Hay dos pueblos
diferentes reclamando la misma tierra.
P: ¿Culpa a los
marroquíes? ¿Cree que han estado moviendo los postes de la portería en este
conflicto?
R: No he dicho que hayan
movido la portería, pero acordaron con Pérez de Cuellar, el antiguo
secretario general de Naciones Unidas, de aplicar el Plan de Arreglo que
había elaborado. Y durante 10 o 11 años, incluso en dos o tres de mi
mandato, dimos pasos para ponerlo en marcha. Y justo cuando habíamos
identificado a las personas capacitadas para votar, los marroquíes se
alejaron del plan. ¿Por qué hicieron esto? Habría que preguntárselo a ellos,
pero supongo que fue porque les preocupaba no ganar el referéndum.
P: Eso debe haber
sido muy frustrante para usted.
R: Le declaré al rey, y
especialmente al Rey Hassan le dije: Su majestad, si usted no quiere el Plan
de Arreglo, no diga que lo quiere porque creeré que vamos a ser capaces de
desarrollarlo. Continuaron declarando que lo querían, no sólo el Rey sino
también todos sus cortesanos.
P: En medio de todo
esto está también el enorme muro de separación, la pared que los marroquíes
construyeron dividiendo el Sáhara Occidental. Es más largo que la gran
muralla de China. Teniendo en cuenta está realidad sobre el terreno ¿En qué
medida hace aún más difícil una solución sobre el papel?
R: Construyeron el muro
de arena en los años 86, 87. tiempo. Recuerdo haber representado a los
Estados Unidos de América en la fiesta del trono, la celebración del día en
que Su Majestad el Rey Hassan subió sobre el trono. Y cuando estuve reunido
con él antes de regresar a los Estados Unidos, me pidió si podía ayudarle en
algunas cuestiones de inteligencia en relación al muro. Y volví a Washington
e hice la petición y obtuvimos información al respecto para ayudar a
Marruecos. Eran los días de la Guerra Fría, cuando el Esto se efectuó
durante la guerra fría, cuando la Frente Polisario estaba alineado junto a
Cuba y Libia y otros enemigos de Estados Unidos. Y cuando Marruecos estaba
muy próximo a Estados Unidos.
P: Pero el Muro no
facilita la resolución del conflicto
R: Bueno, el Muro sirve
para mantener el conflicto con baja intensidad, porque hace la guerra más
difícil. Si el Polisario se inclinara por comenzar a combatir otra vez, por
ejemplo, le sería mucho más difícil con ese Muro ahí. Pero el Muro define
también una porción del Sáhara Occidental, que no está bajo el control
marroquí, lo que los saharauis llaman la parte liberada del Sáhara
Occidental.
P: Y el Muro se ha
convirtió claramente en un símbolo detestado por los saharauis.
R: Así es, por supuesto.
P: Hablemos por un
momento de los saharauis y su propia necesidad de legitimidad. Han estado
viviendo en los campos de refugiados durante casi 30 años. ¿Cuánto
tiempo va a durar esto? ¿La realidad de su vida no es más que eso?
R: Bueno, no sé, depende
de si cambia o no la situación geopolítica de forma que dé alguna
oportunidad para resolver el problema. Los argelinos y otra gente me
presentaron una vez un libro blanco sugiriendo una división del territorio,
algo que los marroquíes hubieran aceptado en 1976 con Mauritania. Hubo una
partición del territorio entre Mauritania y Marruecos. Los marroquíes dicen
hoy: todo el Sáhara nos pertenece, jamás estaremos de acuerdo con ninguna
división o partición. Ni siquiera discutirían la propuesta. Puede ser que en
algún momento en el futuro, si la situación cambia, o si la geopolítica
evoluciona, esa sea una solución que merecería ser examinada de nuevo.
P: Pero eso
significaría el fin del sueño de una patria para los saharauis.
R: No necesariamente,
les daría una patria, si fuese una parte de lo que es ahora Sáhara
Occidental, porque ambas partes reivindican esta tierra. Los saharauis la
reclaman, por ser la población autóctona presente cuando España se retiró,
pero en años anteriores ya Marruecos había reclamado el territorio, o al
menos una gran parte del mismo. Son reivindicaciones contradictorias y la
Corte internacional de Justicia no estuvo dispuesta a ponerse de un lado u
otro en lo que concernía a ellas.
P: Secretario Baker,
le agradecemos haber estado en Gran Angular
R: De nada.
(Traducción de E. F)
http://arso.org.site.voila.fr/BakerPBSes.htm
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