|
EL PUEBLO SAHARAUI
DEBE DECIDIR LIBREMENTE SU FUTURO
Avelino González Vega.
El hartazgo del Pueblo
Saharaui después de estos más de 32 años es más que
evidente. La comunidad internacional se mantiene al
margen, porque el todo poderoso EE.UU. cuenta con un
aliado de excepción en el norte de África. Pero no
sólo es Estados Unidos el único interesado en la
explotación de los recursos naturales del Sahara
Occidental, sino Francia.
Éste último, cabe
reseñarse, actúa con un proteccionismo neocolonial
en Marruecos, que bien podría ser una de sus
regiones a sur de los Pirineos. Para muestra un
detalle: Marruecos, obtuvo su independencia de la
metrópoli francesa en la década de los 50 sin guerra
de independencia, ni nada por el estilo.
Francia y sus
gobernantes, muy inteligentes ellos, pusieron a un
cacique al timón del Magreb que ere un ‘’sultán” que
en su linaje podía llevar sangre del “Profeta” del
Islam. Lo inundó de poder feudal y de riquezas
inconmensurables a cambio de mantener unas líneas
comerciales mutuamente interesantes para la Corona
Alauíta y para Francia.
A su vez, el resto de la
población marroquí está abocada a la pobreza, al
analfabetismo, a abandonar sus pueblos y ciudades
para buscarse la vida cuando no, a perderla en el
mar a bordo de pateras. ¿De qué sirven los acuerdos
comerciales o de inmigración? ¿Quién está
verdaderamente detrás de las mafias que organizan
estos viajes al paraíso europeo? ¿Quien establece
las normas para “controlar” el cultivo de droga y su
comercialización a través de España?… Son unas
cuantas cuestiones, pocas, para la reflexión.
Además, Marruecos es el
principal destinatario de la Agencia de Cooperación
Internacional española, dependiente del Ministerio
de Exteriores. Si lo es por algo será. Y no soy yo
quien diga que eso no es necesario; muy al
contrario: la población marroquí, sobre todo en el
medio rural, está muy, muy necesitada. Pero su
graciosa majestad, Mohamed VI (en vida de su padre,
Hassan II, ostentaba el título de Príncipe de los
Pobres) y sus acólitos, que no llegan al 2% de la
población acumulan el 95% de las riquezas del país.
Menos mal que era
príncipe de los pobres, porque su dinastía dilapida,
la nada despreciable cifra de 35 veces lo que cuesta
la monarquía española en caprichos propios y demás
sutilezas. Y todo para maquillar una dictadura de
tomo y lomo, y alimentar a un ejército improductivo
que a falta de un buen sueldo se ampara en el hampa
de la corrupción, la mafia y la explotación de los
más débiles y desfavorecidos.
Es este orden de cosas,
cabe señalar que Marruecos figura en segundo lugar
en los acuerdos comerciales para nuestro país (el
primero es Francia, claro) tras la Unión Europea.
Por eso no se le puede molestar mucho al reino de
Marruecos, porque como se enfade, las principales
empresas españolas corren el riesgo de perder en el
reparto de un suculento pastel.
Ésta es la preocupación
que Mohamed VI ha demostrado por su pueblo. Y ahora
pretende, con el apoyo de sus incondicionales,
también empapados de esos recursos económicos, y
cuando no, comprados con el dinero sucio, de
anexionarse el Sahara Occidental, trasgrediendo los
derechos fundamentales que asiste al Pueblo
Saharaui.
No engaña a nadie
Mohamed VI. Pero la ONU y la comunidad internacional
están permitiendo que Marruecos incumpla todas y
cada una de las resoluciones de Naciones Unidas, sin
que por ello reciba ninguna sanción, ni siquiera
amonestación.
He visitado en varias
ocasiones los campamentos de Refugiados Saharauis.
Conozco las inquietudes de sus jóvenes, las
necesidades de los refugiados, y el hartazgo de esta
situación de provisionalidad permanente.
Como hombres y mujeres, como niños y ancianos, no
cabe más humillación e indignidad que vivir de la
solidaridad durante 32 largos años, en el más
inhóspito de los desiertos, donde están condenados
en una cárcel abierta, sin libertad y, sobre todo,
sin justicia. Es indigno e inhumano verse en esta
tesitura.
A todos los gobernantes,
sean o no dignos representantes de la voluntad de su
pueblo, con legítimas responsabilidades les propongo
el ejercicio de la empatía: ¿Cómo se sentirían
ustedes de verse en el pellejo de los refugiados
saharauis?
Cuando comenzaron los
contactos bilaterales entre el Pueblo Saharaui y
Marruecos, tal como menciona F.J. Alonso en el
diario "Público" se podía vislumbrar el principio
del fin. Hasta ahora no se ha conseguido nada. Sólo
que no se vuelva a la guerra. El papel de España,
antes o después deberá ser más responsable, pues se
tiene una deuda moral e histórica con el Pueblo
Saharaui.
Los Saharauis miran a
España como el naufrago mira la costa. España debe y
tiene que ser el “salvavidas”. Y además, sería
recompensado por la ayuda, porque lógicamente tras
la autodeterminación del Pueblo Saharaui habría que
seguir ayudando para construir una país basado en el
estado de derecho, democrático y con la paz, la
justicia y la libertad por bandera, donde la
palabra, el diálogo, el respeto y la tolerancia
generen confianza y progreso, base de una
convivencia pacífica que es viable y es lo que desea
el Pueblo Saharaui.
Marruecos se mantiene
como potencia ocupadora del Sahara Occidental.
Mantiene un gran ejército con dinero europeo,
procedente de los acuerdos de pesca con la Comunidad
Europea. Por cierto: los caladeros de pesca que
pretende gestionar Marruecos corresponden al Sahara
Occidental.
Las múltiples maniobras
dilatorias realizadas por Marruecos para retrasar
“sine die” el legítimo derecho, por otra parte,
inalienable, que tienen los saharauis para
determinarse sobre su territorio, está tocando a su
fin.
El riesgo evidente
reside en que la paciencia y el respeto del Pueblo
saharaui para respetar los acuerdos de alto el fuego
firmados en Huston, también se acaba. Como bien dice
el presidente de la Liga Española Pro Derechos
Humanos: es el momento de hacer justicia y respetar
los derechos de los hombres, ya sean saharauis,
marroquíes, españoles, americanos o europeos.
Avelino González Vega.
Relaciones con los
Medios de Comunicación
Asociación de amigos del
Pueblo Saharaui de Guadalajara
|