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¡ HIPÓCRITAS ¡
Luis Portillo
Los que durante tanto tiempo silenciaron las
legítimas razones del Pueblo saharaui y su profundo
grito de angustia y de dolor.
Los que sistemáticamente silenciaron las atrocidades
de la jerarquía civil, militar y religiosa del
Majzén marroquí contra el Pueblo saharaui.
Los que desviaron y acallaron el clamor soliviantado
del Pueblo español en apoyo de sus hermanos
saharauis.
Los que pergeñaron oscuras alianzas con un régimen
corrupto, criminal, colonial-imperialista y
genocida.
Los que incluyeron al Sáhara Occidental y a su
población autóctona en el “paquete” del pensamiento
único y neocon franco-estadounidense.
Los que pretendieron “encapsular el conflicto del
Sáhara” para poder entregarse de lleno a otros
asuntos más rentables.
Los que asesoraron y financiaron la construcción y
armamento del mayor Muro militar de nuestra Era y el
ingente minado del territorio saharaui.
Los que establecieron acuerdos con el fatuo e
irredentista Gobierno marroquí para expoliar las
riquezas naturales del Sáhara Occidental.
Los que planificaron fríamente, desde siniestros
despachos y gabinetes,
la ignominiosa Marcha
Verde
y los infames, ilegales, inmorales y políticamente
suicidas Acuerdos Tripartitos de Madrid de 1975.
Los que, cuando les convino, dieron públicamente la
razón al Pueblo saharaui, le alentaron en su lucha
contra el invasor y le aseguraron que “su Partido”
estaría con ellos hasta la victoria final; y,
después, le olvidaron y abandonaron en las garras de
un régimen criminal y sus aliados ”africom”.
Los que gestionaron la “modélica” Transición
española a la Democracia y olvidaron la memoria
histórica, renunciando a anular los Acuerdos
Tripartitos del tan denostado régimen franquista y a
reconocer a la República Árabe Saharaui Democrática
(RASD) como Estado de Derecho, independiente,
soberano y libre de verdugos, expoliadores y
criminales.
Los que silenciaron la masacre genocida del Pueblo
saharaui, ametrallado en su huida y bombardeado con
napalm, fósforo blanco y bombas de fragmentación,
desde aviones fabricados en Estados “democráticos”.
Los que condecoran a presuntos criminales y venden y
regalan armamento al régimen alauita, con
nocturnidad y alevosía, violentando la legalidad y
la voluntad silenciada de la inmensa mayoría del
Pueblo español.
Los que tan pronto olvidaron que el movimiento
solidario con el Pueblo saharaui es “lo más noble y
lo más bueno” que tiene la sociedad española, en
palabras ya gastadas del líder del PSOE y ex
presidente del Gobierno de España, Sr. Felipe
González.
Los que eluden sus responsabilidades históricas,
morales, legales y políticas, no exigen el respeto y
la aplicación terminante de la legalidad
internacional, y pretenden dar lecciones de “moral
en la Hamada”.
Los que, a pesar de todos sus intentos de escamotear
la realidad de los hechos y la verdad histórica,
reconocen ahora que la Ley y la Justicia está de
parte del Pueblo saharaui, pero se doblegan una y
otra vez ante lo que ellos denominan “realidad
política” (consentida y fomentada), esto es, el
imperio de la fuerza, la invasión y ocupación
militar del Sáhara Occidental, el asentamiento
ilegal de cientos de miles de colonos extranjeros,
la feroz y sistemática represión cotidiana contra la
población civil saharaui.
Los que han intentado y siguen intentando, de
cualquier forma y manera, tachar de “terrorista” al
Frente POLISARIO y al más pacífico y paciente de los
pueblos del Mundo.
Los que han intentado engañar y dividir –con
argucias, silencios y mentiras- al movimiento de
solidaridad con el Pueblo saharaui.
Los que jamás han sabido cómo coser un botón en el
desierto, al que sólo conocen de las películas
visionadas desde su cómodo sillón de burócratas
metropolitanos, y no han padecido –o lo han
olvidado- hambre y sed de Justicia.
Los que generosamente han puesto sus medios de
desinformación al servicio de los voceros
majzenarios (mercenarios) y sus aliados imperiales,
negando la voz y la palabra a los defensores de la
Justicia y la Legalidad internacional.
Los que obligaron a la dimisión de James Baker y
ocultaron y silenciaron las denuncias y testimonios
de autoridades en la materia, como los del ex
embajador estadounidense Frank Ruddy y tantos otros.
Aquellos altos funcionarios colocados al frente de
la MINURSO con la explícita misión de impedir el
nacimiento de un Estado genuino, libre e
independiente al Sur de la frontera de Marruecos, y
que cumplieron tal misión “con mucho gusto”.
Aquellos a quienes jamás importó la vida de un niño
o niña saharaui, ni de mujeres, ancianos, ni nada de
nada, salvo sus intereses, su bienestar, su
seguridad y sus beneficios, y que ahora claman,
hipócritamente, por el padecimiento de los niños
saharauis en la Hamada, el más duro e inhóspito de
los desiertos.
Los que, careciendo ya de “argumentos” auténticos y
creíbles, utilizan ahora a los niños saharauis como
“nuevo argumento” para intentar doblegar al Pueblo
saharaui y hacerle renunciar a sus legítimos e
inalienables derechos, reconocidos desde 1960 por la
ONU, la OUA/UA y la Comunidad Internacional, sin ni
siquiera mencionar a los culpables, responsables y
causantes de la tragedia ocasionada, sufrida
exclusivamente por el Pueblo agredido y masacrado,
tragedia a la que gustan disfrazar con el eufemismo
de statu quo.
Los que no han aportado ni una sola escuela o
instituto de enseñanza, ni siquiera un mísero
profesor de lengua española (o de cualquier otra
cosa) para preservar el idioma de Cervantes en los
atormentados campamentos de los refugiados
saharauis, único Pueblo árabe que mantiene el
español como lengua oficial del Estado.
Los que ahora se rasgan las vestiduras –así nos lo
quieren hacer creer- ante el enorme sufrimiento de
ese Pueblo tan generoso, hospitalario y agradecido,
y cuya paciencia y ansias de paz han demostrado
hasta los límites de la extenuación.
Los que jamás han aportado un euro para alimentar al
depauperado Pueblo saharaui (la utilización del
hambre como arma militar y política), ni han puesto
una pegatina, ni repartido un manifiesto de denuncia
de ese statu quo o de apoyo a la Causa
Saharaui, y tan generosamente prestan su voz a los
deseos del Majzén.
Los que han guardado, y hecho guardar, un bendito
silencio ante los desmanes y la permanente violación
de los Derechos Humanos, por parte de las
autoridades marroquíes, en los Territorios Ocupados
del Sáhara Occidental.
Los que niegan el visado a dirigentes saharauis con
la finalidad de impedirles asistir a
la Conferencia Internacional
de Juristas por el Sáhara, en Las Palmas de Gran
Canaria, para no disgustar al régimen alauita o
simplemente “cumpliendo órdenes” de la superioridad.
Los que amontonan en el cajón de la Redacción, o
directamente tiran a la papelera, las incontables
cartas y escritos de los lectores o ciudadanos
indignados con la situación, el silencio o la
tergiversación de las cuestiones que realmente
importan a la opinión pública, y no tienen el coraje
de buscar la verdad y proclamarla, tal cual es, a
los cuatro vientos.
Los que, para evitarse problemas, ellos, han optado
por someterse al diktat del Majzén, del
Gobierno ultra y neocon del Imperio y de sus
elitistas y refinados aliados franceses.
Quienes se han valido de, o han aceptado sin
rechistar, toda la batería de artimañas del
invasor-genocida-ocupante ilegal para impedir la
descolonización de la última colonia en África,
utilizar al Pueblo saharaui como moneda de cambio y
hacer buenos negocios a su costa y a sus espaldas.
Quienes aparentan dolerse ahora por la situación de
los más pequeños de ese Pueblo expulsado de su
tierra, y llevan treinta y tres años sin mover sus
labios para denunciar las atrocidades de los
responsables marroquíes.
Quienes pretenden engañar a la opinión pública
diciendo o insinuando que el Frente POLISARIO es el
responsable de esta calamitosa situación, cuando es
precisamente el
Frente quien lleva más de tres décadas protegiendo a
su Pueblo, denunciando la situación ante la
comunidad internacional, construyendo un Estado en
el exilio, una sociedad libre y democrática, y
buscando incansablemente una solución legítima,
digna y duradera acorde con los principios más
elementales de la legalidad internacional.
Quienes engañan al Pueblo marroquí y desvían su
atención de sus verdaderos intereses y de la causa y
origen de sus auténticos problemas, enardeciéndolo y
haciéndole creer que el Sáhara le pertenece, en
contra de todas las resoluciones y dictámenes de las
instancias internacionales.
Quienes quieren hacernos creer que el Frente
POLISARIO –movimiento de liberación nacional- debe
ocuparse también, ¡además!, de “democratizar” el
difícilmente calificable régimen político marroquí,
contraviniendo así –como ha venido haciendo
históricamente la CIA & Co.- el principio
internacionalmente reconocido de no injerencia en
los asuntos internos de otros países y eludiendo
mencionar –quienes así sueñan- cómo “trata” el
régimen alauita a quienes osan pedir justicia y
libertad para su Pueblo, ya sea el saharaui o el
marroquí. Esta responsabilidad, que debiera
incumbir, si acaso, a instancias internacionales y a
las grandes potencias, ¡se la dejan de propina al
Frente POLISARIO!
Quienes eluden plantear una solución similar a la
aplicada para la descolonización de Timor Oriental,
la antaño colonia portuguesa invadida por Indonesia
y hoy nación libre, independiente y soberana gracias
a la tan dolorosa lucha del Pueblo timorense y a la
corrección de los errores pretéritos de la
metrópoli, Portugal. Incoherente, absolutamente
incoherente, el que los dirigentes portugueses
rehuyan hoy tratar del mismo modo al Sáhara
Occidental; pero “comprensible”, teniendo en cuenta
la foto de las Azores.
Quienes aplican el capítulo VII de la Carta de las
Naciones Unidas al caso de Kuwait o al de los barcos
piratas en el Índico y se niegan a aplicar esas
mismas disposiciones legales internacionales a los
piratas del Majzén, exigiendo y obligando al
Gobierno de Marruecos a retirarse de la colonia
invadida y ocupada ilegal e ilegítimamente, a sangre
y fuego, y a consentir de inmediato la celebración
del referéndum de autodeterminación mandatado por la
ONU (“MINURSO”), con todas las opciones abiertas y
todas las garantías legales y democráticas.
Quienes imponen la independencia de Kosovo, al
margen de la legalidad internacional, y niegan
siquiera la posibilidad de esa opción a un Pueblo
que tiene todos los avales legales de la comunidad
internacional.
Los cavernícolas, ignorantes y reaccionarios de la
España profunda que, todavía hoy, en pleno siglo
XXI, se atreven a culpar al propio Pueblo saharaui
de su trágica situación “por haberse querido
independizar de los españoles”, ignorando la
historia de tantos procesos de descolonización (un
millón de muertos en el caso de Argelia) y la típica
“reacción reaccionaria” (contra la Historia) de las
metrópolis; y creyendo, todavía hoy, que los pueblos
colonizados le deben la vida a la metrópoli.
Los que, en lugar de hacer buen uso de los
instrumentos legales de que se ha dotado la
Humanidad (como el Capítulo VII de la Carta de la
ONU) para la resolución pacífica y efectiva de
“conflictos” como el del Sáhara Occidental (tan
obvio que los juristas lo califican de res ipsa
loquitur, la cosa habla por sí misma), pretenden
hacernos tragar la farsa de sentar en una mesa de
“negociación” a dos partes absolutamente desiguales:
una, a todas luces culpable (res ipsa loquitur),
prepotente, armada hasta los dientes y con la
ocupación ya consumada y financiada; y la otra,
absolutamente inerme y desprotegida, con las únicas
armas de la fuerza de la razón, la legalidad
internacional, la experiencia histórica de todas las
descolonizaciones y el inmenso apoyo de la sociedad
civil y del movimiento internacional de solidaridad
con la Causa del Pueblo Saharaui.
A todos ellos, este insignificante ciudadano del
Mundo, exclusivamente en su propio nombre y bajo su
exclusiva responsabilidad, les acusa por acción o
por omisión, y les llama simplemente hipócritas.
Luis Portillo
Pasqual del Riquelme
es doctor en Ciencias Económicas, funcionario del
Estado y ex profesor de Estructura Económica
Internacional en
la Universidad Autónoma de Madrid.
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