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EL PERIODICO DE CATALUNYA. 2/4/2007
LA
HERENCIA DE LA DESCOLONIZACIÓN ESPAÑOLA // CARLOS
JIMÉNEZ
Genocidio en el Sáhara
Hay
pruebas abundantes de que el pueblo saharahui ha
sido víctima de torturas y desapariciones
CARLOS Jiménez* (Villarejo)
El Congreso aprobó hace unos días una resolución
instando al Gobierno a que "defienda una solución
urgente, justa y definitiva al conflicto del Sáhara
Occidental", conflicto que dura ya más de 30 años
ante la pasividad de la comunidad internacional. Es
una ocasión óptima para recordar lo que significó y
sigue significando la tragedia del pueblo saharaui.
El territorio conocido como Sáhara Occidental fue
colonia española desde el reparto del continente
africano efectuado por las potencias coloniales
europeas (1884), pero desde que Marruecos, en 1956,
accedió a la independencia ya expresó sus
pretensiones anexionistas sobre el territorio
administrado por España. En 1975, Hasán II lo
invadió, coincidiendo con el final del franquismo, y
se firmó el Acuerdo de Madrid por el que España
abandonó dicho territorio. La ONU advirtió entonces
de que el Acuerdo no transfirió la soberanía sobre
el territorio ni confirió a ninguno de los
signatarios la condición de potencia administradora.
EL FRENTE Polisario, creado en 1973 para conseguir
la independencia del territorio, mantuvo su primera
resistencia contra la ocupación española y luego, la
marroquí. En noviembre de 1975 las tropas de
Hasán II entraron en el Sáhara y arrasaron todos
los asentamientos. La capital, El Aaiún, fue ocupada
por 2.000 soldados marroquís que ocuparon los
cuarteles abandonados por los españoles y sellaron
las entradas y salidas de la ciudad. Empezó el éxodo
y la represión. Los familiares de los desaparecidos
forzosos no han tenido más noticias de su situación
desde el momento de la detención, y desconocen si se
encuentran con vida o han fallecido. El Grupo de
Trabajo sobre Desapariciones Forzadas e
Involuntarias de la ONU ha expresado reiteradamente
su preocupación por los desaparecidos forzosos en el
Sáhara Occidental. Además, muchos detenidos
saharauis fueron sometidos a tortura, algunos hasta
su muerte, en los centros de detención, como la
prisión de El Aaiún, conocida como la cárcel negra,
el centro penitenciario de la playa de El Aaiún
(antiguo cuartel militar español), las cárceles
secretas de Agdaz, Kalaat Magouna y Agadir, y los
cuarteles militares de Smara.
Los cadáveres se hacían desaparecer en fosas
comunes, sin identificación alguna, y algunas de
estas fosas han sido localizadas en Jdairia, al este
de la ciudad de Smara; Lamsyed, cerca de la ciudad
de Tan-Tan; o en la playa del El Aaiún, muy próxima
al centro de detención y tortura. Existen informes
que relatan cómo muchos de los saharauis
secuestrados fueron arrojados desde helicópteros o
enterrados vivos. El Comité de Derechos Humanos de
la ONU, en su informe de 1994, expresaba su
preocupación por el mantenimiento de las prácticas
de tortura en Marruecos, y el de 2004 reiteró su
preocupación "por las numerosas alegaciones de
tortura y malos tratos en personas detenidas"
A mayor abundamiento, el comité de la ONU, en su
informe de 1993 declara: "Los supervivientes fueron
puestos en libertad después de 18 años de detención
secreta en condiciones inhumanas, completamente
aislados del mundo exterior. Todos ellos sufrían
daños físicos y psicológicos irreversibles y
continuaban privados de la asistencia médica
necesaria para tratar las enfermedades causadas por
los años de detención". En efecto, unos 300
saharauis, que habían sido secuestrados, fueron
liberados en 1984, 1991 y 1992, después de pasar
muchos años desaparecidos en centros de detención
secretos.
Todos estos hechos deben situarse en el contexto de
un pueblo, el saharaui, sometido a la dominación de
una potencia extranjera, impidiéndosele el ejercicio
del derecho de libre determinación de conformidad
con la resolución de la ONU sobre la concesión de
independencia a los países y pueblos coloniales.
Sometimiento que genera, según dicha resolución,
"una denegación de los derechos humanos
fundamentales" a los países a los que se impide que
lo ejerzan.
Los hechos descritos no han sido investigados ni
enjuiciados en Marruecos. Por tanto, estamos ante un
supuesto evidente de impunidad. Marruecos ha
incurrido en una grave irresponsabilidad
internacional en cuanto ha denegado de forma
permanente y generalizada el derecho a la justicia
de las victimas. Derecho que genera la obligación de
constituir tribunales imparciales e independientes y
garantizar un juicio justo para enjuiciar las
conductas descritas.
NADIE PUEDE dudar de que el pueblo saharaui ha sido
víctima, entre otros muchos delitos, de un
genocidio, mediante un amedrantamiento generalizado,
tan grave y constante, que provocó la huida masiva
de la población de los territorios ocupados hacia
los territorios limítrofes hasta alcanzar la
altísima cifra de 120.000 refugiados. Genocidio
cometido por las autoridades marroquís en el marco
de un plan político y un designio perfectamente
elaborado que siempre pretendió someter
absolutamente a la sociedad saharaui, erradicar
cualquier signo de resistencia y exterminarla como
tal grupo étnico.
*Exfiscal anticorrupción. |