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http://www.rebelion.org/noticia.php?id=67203
10-05-2008
Análisis de un Sahara independiente
Realidad y fantasía en el gobierno marroquí
Grupo Interuniversitario de Opinión
Rebelión
Las autoridades del Reino Encantado de Marruecos no
caben en sí de gozo y alegría por la sorprendente, y
casi milagrosa, última resolución del Consejo de
Seguridad, concretamente la número 1813 (2008).
Después de tantos años de guerra, de limpieza
étnica, torturas y desapariciones; después de tantas
inversiones y reinversiones copiosas en la compra de
voluntades, en corrupción y chantaje, el Miramamolín
jerifiano ha visto compensados sus regios esfuerzos.
Y hasta hay quien cree que se ha salido con la suya,
es decir, que el Sáhara Occidental será marroquí de
todas las maneras.
Está claro que el que la sigue la consigue y los dos
miramamolines alauitas, Hassán II y su vástago
Mohamed VI, no han hecho más que seguir en sus trece
en lo que respecta a la ocupación militar del Sáhara
Occidental. Por muy ilegítima, ilegal e inmoral que
haya sido, y es, la invasión del territorio de un
pueblo vecino y amigo, finalmente los sanguinarios
agentes de planificación estratégica del Reino
Encantado, léase franceses, israelitas,
estadounidenses y algún que otro desvergonzado
español, han obtenido una recompensa inigualable del
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. No hay
más que ojear la prensa encantada marroquí para
darse cuenta del triunfalismo verborréico y
desbordado que emana de sus sonrientes páginas
rayanas en la insolencia. Y uno se imagina que no es
para menos, pues de la noche a la mañana han visto
su quimera hecha realidad; su delirante y patético
proyecto del Gran Marruecos a medio camino de
realizarse. Ahora le tocaría el turno a Mauritania,
Malí y Argelia... sin hablar de España, claro. Hasta
aquí, el delirium tremens y la cabezonería política
del Majzén marroquí. Pero pasemos a la realidad y
seamos realistas.
La tan sonada y afamada resolución 1813 del presente
año con la que Marruecos, en un enésimo ataque de
delirio paranoide, pretende crear jurisprudencia y
sentenciar el Sáhara Occidental a una marroquí dad
inapelable, no se diferencia de las anteriores
resoluciones más que en la utilización por primera
vez del término ³realista². El Consejo de Seguridad,
tras recordar ³todas sus resoluciones anteriores
sobre el Sáhara Occidental² y reafirmar ³su decidido
apoyo a los esfuerzos del Secretario General y de su
Enviado Personal por aplicar las resoluciones 1754
(2007) y 1783 (2007) [y ] su compromiso de ayudar a
las partes a alcanzar una solución política justa,
duradera y mutuamente aceptable que prevea la libre
determinación del pueblo del Sáhara Occidental²,
toma varias decisiones, entre las cuales la segunda
dice así:
³ Hace suya la recomendación del informe de que la
visión realista y el espíritu de compromiso de las
partes son esenciales para mantener el impulso del
proceso de negociaciones².
Independientemente de las pretensiones ocultas, y no
tan ocultas, de algunos miembros permanentes del
Consejo de (In)Seguridad (véase la declaración
licantrópica del americano Alejandro Wolf o la
cínica del francés Jean-Maurice Ripert ¡si Astérix
saliera de su viñeta!), la frase no presenta mayores
problemas desde el punto de vista lingüístico.
Respecto al vocablo de la discordia, ³realista²,
tampoco es que dé para tanto: la acepción de
³monárquico²(la que dejaría babosos al Majzén y sus
compinches) queda descartada al ser el texto español
una traducción del original inglés. La relacionada
con el sistema estético tampoco ha lugar, con lo que
la acepción más adecuada y ajustada al contexto es
la que dice así: ³ Que actúa con sentido práctico o
trata de ajustarse a la realidad².
En este sentido, el Consejo de Seguridad considera,
como algo esencial para mantener el impulso de las
negociaciones, que Marruecos y el Frente Polisario
traten de ajustarse a la realidad y obren con
espíritu de compromiso. Es decir, que la
recomendación va dirigida a los dos por igual: los
dos deben ser realistas y los dos deben
comprometerse y respetar los compromisos. Sin
embargo, esto ha sido interpretado por los
hermeneutas y trujamanes majzenianos como un
reconocimiento simple y llano de que el Sáhara
Occidental es Marroquí y lo único a lo que puede
aspirar su pueblo es a una autonomía. Este tipo de
interpretaciones textuales es denominado por Umberto
Ecco interpretaciones paranoicas.
Pero todavía hay más, pues lo que es interpretado
por muchos como una deriva en las intenciones del
Consejo de Seguridad hacia una aceptación de la
realidad de la ocupación por parte del Frente
Polisario, en la realidad y en el texto parece más
bien decir lo contrario, pues la intención textual
ofrece poco margen de maniobra, por no decir
ninguno, y en este sentido, lo mismo ha traicionado
la intención de sus autores. Y cuando las dos partes
son invitadas a ajustarse a la realidad, la única
realidad conocida y válida desde el punto de vista
legal y moral, es la de treinta y dos años de
ocupación militar donde las violaciones de los
derechos humanos han sido algo sistemático y
minuciosamente programado. Un acercamiento realista
a esta realidad deleznable y condenable para todo
ser humano es la puesta en marcha de mecanismos de
urgencia que la hagan desaparecer una vez por todas
y que le devuelvan al pueblo saharaui su realidad:
disfrutar de paz, democracia y libertad sobre su
propio territorio. Una visión realista por parte de
Marruecos es aceptar lo que todo el mundo sabe: el
Sáhara Occidental no es marroquí y nunca lo ha sido.
En lo referente al espíritu de compromiso, la
recomendación se convierte en un buen tirón de
orejas a Marruecos que, como es bien sabido, no
suele acatar sus compromisos internacionales, sin
olvidar que lleva incumplidas más de setenta
resoluciones de la ONU. El Frente Polisario hasta
ahora ha cumplido todos sus compromisos con
Marruecos y con la Comunidad Internacional.
La reacción del Majzén marroquí tras la publicación
de la citada resolución ha sido una respuesta
refleja y canallesca muy similar y en muchos
aspectos mimética de la protagonizada por Hassán II
tras el revés sufrido por la sentencia del Tribunal
Internacional de Justicia el 16 de octubre de 1975.
Esperemos que esta vez la Marcha Verde sea en
sentido contrario, de vuelta a casa, y que la visión
realista acompañe y asista al Majzén marroquí.
Larosi Haida, Agustín Millares Cantero, Sergio
Ramírez Galindo, Manuel de Paz Sánchez y Carlos Ruiz
Miguel son miembros del Grupo Interuniversitario de
Opinión de Canarias.
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