|
LA OPINIÓN DE TENERIFE,
25 DE NOVIEMBRE DE 2007
Sáhara, la última
colonia
Para Naciones
Unidas, la administración del Sáhara sigue siendo
española y su descolonización está pendiente desde
1965, aunque muchos ciudadanos lo hayan olvidado
BELÉN
MOLINA
Las reclamaciones del Frente Polisario han vuelto a
ser noticia a raíz de que en octubre el juez de la
Audiencia Nacional Baltasar Garzón se declarase
competente para investigar a trece altos cargos de
la Gendarmería Real y de la policía marroquí,
acusados por varias asociaciones de derechos humanos
de los delitos de torturas y genocidio, resumidos en
la desaparición de más de 500 saharauis desde la
retirada española del Sáhara occidental en 1975.
Para Marruecos, por contra, esta iniciativa judicial
es "un reconocimiento de la tesis del Polisario en
contra de los derechos históricos de Marruecos".
Este es el punto
angular del conflicto sahariano-marroquí, que ya
dura 32 años. Las pretensiones marroquíes son
incorporar a su territorio todo el Sáhara occidental
además de Ceuta y Melilla)y para ello alude a unos
derechos históricos que cuesta encontrar en la misma
Historia, ya que no hubo presencia marroquí en suelo
sahariano hasta mediados del siglo XX y tras la
ocupación que conllevó la Marcha Verde. Eso es, al
menos, lo que dice el dictamen del Tribunal de
Justicia de La Haya de 16 de octubre de 1975 y las
más de sesenta resoluciones de Naciones Unidas que
instan a que los saharauis decidan su propio futuro.
Para Naciones
Unidas, la administración del Sáhara sigue siendo
española, es decir, se trata de la última colonia
todavía por descolonizar, algo pendiente desde 1965
aunque muchos ciudadanos lo hayan olvidado.
La última propuesta
de Mohamed VI "en respuesta a la llamada
internacional" es la de negociar el estatuto de
autonomía "en el marco de la soberanía del Reino y
de su unidad nacional", algo inaceptable para el
Frente Polisario que, por el contrario, ofrece "el
mutuo reconocimiento y respeto de la soberanía,
independencia e integridad territorial de los dos
países".
No parece que vaya a
haber una solución política fácil. Hace sólo
semanas, el 7 de noviembre pasado, Mohamed VI afirmó
en un discurso en Casablanca, con motivo del 32
aniversario de La Marcha Verde, que "cualquiera que
sea la solución consensuada que emergerá de unas
negociaciones serias (...), Marruecos, su Rey y su
pueblo no aceptarán otra que la autonomía (del
Sáhara Occidental) en el marco de un Estado (el
Estado marroquí) unido y unificado".
Añadió que
"Marruecos no se abrirá a planteamientos
tendenciosos" ni tampoco "consentirá ninguna
orientación insidiosa que se proponga mermar la
soberanía del Reino y su indivisible e
incuestionable unidad nacional y territorial".
A pesar de las
resoluciones de Naciones Unidas, Marruecos hace y
deshace en el Sáhara a su antojo. Por ejemplo, no
tiene potestad para negociar acuerdos de pesca con
ningún país de la Unión Europea, pero lo hace.
Tampoco le es permitido explotar los yacimientos de
fosfatos, pero los explota. Hasta ahora no se
atrevido a explotar las bolsas de gas del subsuelo
ni los yacimientos petrolíferos, pero es una
pretensión que interesa tanto a Marruecos como a
Estados Unidos. Y es que la superpotencia guarda en
su manga muchas claves de por qué este conflicto
sigue sin resolverse.
La entrada de España
en las Naciones Unidas en 1955 conllevaba la
obligación de descolonizar el Sahara occidental.
Once años después, el organismo internacional
reconocía de forma oficial el derecho a la
autodeterminación del Sáhara y pedía a España que
hiciese un censo oficial de los habitantes de la que
era su provincia número 53. España concluyó el
trabajo en 1974 y anunció el referéndum de
autodeterminación para 1975. Marruecos pidió al
Tribunal de La Haya que reconociese sus derechos
históricos sobre ese territorio, pero La Haya
dictaminó en contra de la tesis marroquí.
Además, el consejo
de seguridad de Naciones Unidas ha dictado desde
1974 más de 60 resoluciones en las que insta a la
celebración de ese referéndum, al que deben acudir
ambas partes "sin posiciones previas". Naciones
Unidas deploró la Marcha Verde de Marruecos sobre el
Sahara y en 1991 estableció una misión de paz
(Minurso) para que la consulta popular se llevara a
cabo sin sangre. Las presiones de Marruecos sobre
Europa son mayores.
Un muro sembrado de minas
BELÉN MOLINA
Un muro apenas visible desde el aire, camuflado con
el mismo color que las arenas del desierto, divide
el Sáhara en zona ocupada y zona liberada. En
realidad fue construido por Marruecos en diferentes
fases para impedir la incursión de los guerrilleros
del Frente Polisario en el territorio que poco a
poco iba ocupando. Es un muro similar al levantado
en Gaza, con el fin de contener y cercar a los
saharauis refugiados en campamentos.
El muro es un conjunto de ocho muros defensivos con
una longitud de 2.720 kilómetros que atraviesa el
territorio saharaui de norte a sur y que se inició
en el primera fase de la ocupación marroquí, en
junio de 1982. Cada fase del muro ampliaba el
territorio controlado por el Ejército marroquí.
Está construido con muros de arena (de 2,5 metros de
alto y 1,5 metros de ancho), muros de piedra (2
metros de alto y 1,5 de ancho); alambradas en las
zonas de defensa de las compañías, cada una de 120
soldados marroquíes; escarpas y contraescarpas
(zanjas de tres metros de anchura y uno de
profundidad para impedir el avance de tanques y
otros medios motorizados); campos de minas (la pieza
clave del dispositivo de defensa, sembradas frente,
detrás y en los flancos de todas las posiciones. Los
campos de minas son mixtos: antipersonas y
antilevantamiento); radares Ratac (franceses);
Stentor (americanos) y Razit (americanos), y
despliegue de tropas (en primera línea están las
tropas de infantería con puntos de apoyo cada 2
kilómetros y medio. En segunda línea se despliegan
las unidades de intervención rápida.
Marruecos sembró en el Sáhara occidental entre 7 y
10 millones de minas, lo que convierte a los
saharauis en la población amenazada con más minas
por persona del mundo.
[Siglo XvI] Se consolida la sociedad saharaui,
nacida de una simbiosis árabe-bereber. Las tribus
hasan se precian de su mayor pureza árabe y otras
tribus, como las cherif, se dicen descendientes del
Profeta. Varios prestigiosos fundadores se
establecen en la zona de la Saguia el Hamra
(actualmente ocupada).
[Conferencia de Berlín] Se celebró en 1884 para
decidir el reparto de África entre los europeos. En
diciembre, España comunica a todas las potencias que
toma bajo su protección los territorios de la costa
occidental de África, desde cabo Bojador a cabo
Blanco. Ninguna nación, incluida Maruecos, se negó.
Francia fija los límites meridionales en los
tratados de 1900, 1904 y 1912. La presencia española
en Sáhara no fue efectiva hasta 1934.
[independencia de marruecos] Llega en 1956. El
Ejército de Liberación Marroquí penetra en el Sáhara
en 1957. En 1958 fue obligado a replegarse de nuevo
a Marruecos, empujado por las fuerzas conjuntas de
Francia y España. Desde entonces, la reivindicación
de Marruecos sobre el Sáhara es constante ante la
ONU y España. En 1958, Sáhara es convertido en la
provincia 53 de España.
[primer brote nacionalista] El 17 de junio de 1970
surge un brote importante de nacionalismo en una
manifestación saharaui en El Aaiún. El líder Bassiri
quiere tomar las riendas se su país ante el acoso de
Marruecos y la pasividad de la ONU y de España, que
no toma medida alguna para evolucionar a la
autodeterminación del Sáhara, como preconizan las
resoluciones de Naciones Unidas.
[Frente Polisario] Nace en 1973 como Frente Popular
de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro.
Marruecos presiona en Madrid para que no admita el
Estado independiente. En 1974 España anuncia que en
1975 realizará el referendum de autodeterminación
pedido por Naciones Unidas desde 1966.
[tribunal de la haya] Marruecos ofrece a Mauritania
el reparto del Sáhara por lo que la ONU envía al
Tribunal del Justicia de La Haya el contencioso para
que determine los derechos de Marruecos sobre en
Sahara antes de la llegada española. El 16 de
octubre de 1975, La Haya publica que no hay ningún
lazo de soberanía de Marruecos sobre el territorio.
[marcha verde] Tras el dictamen de La Haya, Hassan
II pone en marcha la idea que le dio Henry Kissinger
en Londres. Así, con el apoyo moral estadounidense y
de lo que ahora es la Liga Árabe, anuncia el mismo
16 de octubre de 1975 una marcha civil sobre el
Sáhara de 350.000 personas. Al día siguiente, en una
reunión secreta, España da la orden de evacuar el
Sáhara a partir del 10 de noviembre. España, como
otros países de Europa, teme un estado independiente
en la misma línea que Argelia o Libia.
[RAdS] La República Árabe Democrática Saharaui nace
el 27 de febrero de 1976, actualmente reconocida por
74 naciones y miembro de la OUA.
Enfado diplomático por una
investigación judicial
El Gobierno socialista mantiene una
posición más cercana a Marruecos que la que tenía
Aznar
BELÉN MOLINA
El enfado de Marruecos por la visita de los Reyes
españoles a Ceuta y Melilla los pasados 5 y 6 de
noviembre estaba provocado en gran parte por el auto
judicial en el que el juez del juzgado central de
Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional,
Baltasar Garzón, se declaraba competente para
investigar los supuestos crímenes de lesa humanidad
cometidos por trece mandos del Ejército y la policía
marroquíes contra militares y civiles saharauis.
En la actualidad, aunque la crisis parece suavizada
y el ministro de Asuntos Exteriores alauí, Taib
Fassi Fihri, habla de conflicto en verbo pasado, la
realidad es que Marruecos sigue sin enviar de vuelta
a su embajador a España, en un ejercicio de presión
que tiene su precedente más inmediato en el intento
de invasión del islote Perejil.
El Gobierno español, sin embargo, mantiene en esta
legislatura una posición más cercana a las
pretensiones marroquíes de las que mantuvo su
predecesor José María Aznar. El ministro de
Exteriores español, Miguel Angel Moratinos, alude
siempre que se refiere al Sáhara a las resoluciones
de Naciones Unidas, pero también es oficial "la
opinión" de que el mejor futuro para ese pueblo es
convertirse en una autonomía marroquí.
Al margen de la presión política, el auto judicial,
con el informe favorable de la Fiscalía, es
contundente. Con él se abre una investigación "por
hechos enmarcados en una acción compleja y
sistemáticamente organizada contra personas
saharauis" y se exige al Ministerio del Interior
alauí que dé traslado de si existe o ha existido
causa penal abierta a los querellados por los mismos
supuestos delitos de genocidio y torturas de los que
son acusados, y si hay datos oficiales en los que
consten la identidad de las víctimas de la represión
marroquí y el lugar en que fueron inhumados los
cadáveres. Hay 542 saharauis desaparecidos desde
1975.
El Plan Baker o la palestinización del Sáhara
En 1991, el secretario general de las Naciones
Unidas, Pérez de Cuellar, ideó un plan para la
resolución del conflicto que incluía el referendum
con el censo de la población saharaui hasta
entonces, sin incluir a los colonos marroquíes
asentados a la fuerza en el territorio, (unas
130.000 personas); el canje de prisioneros y la
retirada de las fuerzas marroquíes. No sirvió de
nada.
El segundo plan, encargado por Kofi Annan al
estadista James Baker tampoco parece que vaya a ser
la solución. Según el catedrático de Derecho
Constitucional Carlos Ruiz Miguel, el Plan Baker
"siembra el germen de la guerra civil en un proceso
de palestinización y pone las bases de un
exterminio".
Las claves para estas afirmaciones están en que el
plan admite armar a la policía saharaui, pero
mantienen en el terreno al ejército marroquí para
defender "la integridad del territorio contra toda
tentativa secesionista". La autoridad saharaui podrá
dictar leyes, nombrar jueces y ejercer numerosas
competencias ejecutivas. "¿Qué ocurrirá si la
autoridad saharaui toma decisiones que Marruecos
considera secesionistas?" se pregunta el
catedrático. Es muy probable que se diese una
situación similar a la actual en los territorios
ocupados palestinos. Otro punto del plan es que el
ejército marroquí "defenderá las fronteras
exteriores". ¿Cuáles? Si el ejército saharaui queda
acantonado dentro del territorio que defiende
Marruecos no tendrá opción a suministros, añade Ruiz
Miguel. Otro punto angular del plan es el
referendum. Baker estableció dos consultas. Una para
que los saharauis elijan a sus representantes y
otra, al cabo de cinco años para decidir la
autodeterminación. En esta consulta participarían
los colonos marroquíes, a lo que se niega el
Polisario. [Hosni Bensliman] 72 años. Auténtico
pilar del régimen marroquí, nombrado por Hassan II y
mantenido por Mohamed VI. Acusado de ordenar y
dirigir las detenciones y desapariciones en Smara en
1976 y de hacer desaparecer a Mohamed Salem Uld
Hamdi. La justicia francesa le reclama por la
desaparición en 1965 del opositor a Hassan II, el
socialista Ben Barka. [ben hachem] Acusado de
secuestrar en 1987 a Djimo El Ghalia Abdalajhe y
ordenar su tortura. Acusado de los secuestros en
1987 en El Aaiún y de dirigir los interrogatorios
con torturas. [ben hima] Acusado de participar en
una reunión en la que Ben Hachem ordenaría el
secuestro de El Ghalia. [abdelhak lemdaour] Coronel.
Acusado de dirigir una campaña de detenciones, entre
ellas, las de Lahbib Abdelah y Safia Mohamed Lamin
Dadach en Erbaid, donde se saquearon las casas y se
torturó a los detenidos. [Mustafa Hamdaoui]
Dirigente de la Gendarmería de Tan Tan, acusado de
torturar a Zaigham Saleh, perteneciente al Grupo de
los Seis. [dris sbai] Acusado de comandar las
detenciones, secuestros, interrogatorios y torturas
junto con el coronel Lemdaouar. [Ayachi]
Presuntamente participó en detenciones ilegales
siguiendo las órdenes de Lemdaour. se le acusa de la
detención y tortura de Djimo El Ghalia Abdalajhe en
1987. [said ouassou] Sería el responsable directo de
todas las detenciones de saharauis en El Aaiún entre
1976 y 1978. habría participado en la tortura de
Bachir Azman Housein. [brahim ben sami] Acusado de
detener y torturar a El Ghalia. [hariz el arbi]
Formó parte de la brigada criminal de El Aaiún
encargada, supuestamente, de torturar a los civiles
saharauis en los 80 y 90. Entre sus víctimas estaría
Fatimetou Ahmed Salem Baada, desaparecida en 1984.
[abdelaziz allabouch] Acusado de torturar a El
Ghalia. [sanhaji hamid] Acusado de participar en las
torturas a los presos políticos saharauis en El
Aaiún.
"La
Marcha Verde nos pilló a todos por sorpresa"
Gregorio, Manuel y Gertrudis Mesa,
una familia canaria en Villa Cisneros
BELÉN MOLINA
La boda de Gregorio Mesa Corujo y Rafaela Martín
Santana fue la primera entre españoles que quedó
registrada en Villa Cisneros, la actual Dajla. Fue
el 19 de agosto de 1949 y figura en el Libro I,
folio I, con el número 1. Curiosamente, 26 años
después, en octubre de 1975, la última boda entre
españoles en Villa Cisneros fue la del hijo de
Gregorio, Manuel Mesa. Su matrimonio con María
Victoria está recogido en el Tomo 2, folio 80,
número 105.
"Cuando nos casamos el ambiente ya estaba muy
rarito. Tanto que nos casamos con dos policías en la
puerta", recuerda Manuel. La retirada de las tropas
españolas conforme avanzaba la Marcha Verde y el
desalojo de los españoles residentes en el Sahara
occidental les pilló a Manuel y a Victoria en plena
luna de miel en Tenerife. "Nuestra boda fue el 30 de
octubre y las evacuaciones comenzaron el 2 de
noviembre. Aún así, yo regresé al Sahara. Sólo
quedábamos allí mi hermana Gertrudis, su marido y
yo".
La vinculación de esta familia con el Sahara abarca
varias generaciones. El abuelo de Gregorio y
bisabuelo de Manuel, lanzaroteño, ya mantenía
contactos con esa orilla vecina y el padre de
Rafaela pescaba en el rico banco sahariano. Gregorio
y Rafaela se asentaron en Villa Cisneros y allí
nacieron sus siete hijos.
Manuel Mesa compartió pupitre con el actual delegado
del Frente Polisario en Tenerife, Hamdi Mansur.
Afirma que la vida era dura pero también muy
tranquila. "Nos conocíamos todos. Cuando era el
cumpleaños de alguno, ya fuese español o saharaui,
lo celebrábamos como hermanos". Con el tiempo,
Manuel se hizo carpintero de la Unidad del Mar del
Gobierno General del Sahara. "La sociedad era muy
simple. Estaba compuesta por tres estratos: los
militares, los civiles y los saharauis", explica. "Y
entre los saharauis estaban los que vivían bien y
los que vivían mal".
Aunque hubo un brote independentista en los años 50,
cuando comenzó la descolonización de territorios
limítrofes, como Marruecos, Manuel Mesa asegura que
apenas tuvo repercusión.
"Fue en los años 70, tras formarse el Frente
Polisario, cuando la situación se volvió algo más
tensa. Sin embargo, la mayoría de los saharauis
sentían aprecio por Franco porque les consentía lo
que no consentía en Cataluña o el País Vasco, es
decir, los saharauis podían hablar en hasanía; se
respetaba su religión musulmana y sus costumbres y
tradiciones. Los gobernadores se entendían con los
jefes locales. No se veía enfrentamiento entre ellos
y los españoles, más bien al contrario".
Gregorio regresó a Canarias en los años 70. Sólo
volvió al Sahara para la boda de su hijo Manuel. A
pesar de que el ambiente se enrarecía por días,
conforme agonizaba Franco, todos los Mesa coinciden
en que la Marcha Verde y el repliegue de las tropas
españolas les pilló por sorpresa, incluso a los
propios militares.
Gertrudis Mesa también tiene recuerdos entrañables
de su infancia en Villa Cisneros. "Era muy gracioso
ir a clase. De repente algún compañero saharaui
desaparecía y era porque se había ido al desierto.
Regresaba al cabo de un mes y se incorporaba a la
escuela como si tal cosa. La convivencia era muy
pacífica", sostiene.
El marido de Gertrudis aguantó en el Sahara hasta
1976. Ahora viven en Tenerife y aunque están
convencidos de que no volverían a residir en el
Sahara, mantienen los lazos de amistad con los que
fueron sus amigos de niñez. Los que quedan vivos.
Tanto es así, que Gertrudis es la coordinadora de la
asociación Amigos de Villa Cisneros, que se ocupa de
llevar medicinas y algunos artículos de básicos
"tanto para los saharauis como para los marroquíes.
No hacemos distinción entre las necesidades de unos
o de otros", enfatiza.
Manuel tampoco tiene pensado regresar, pero vive de
cerca cuanto acontece en esa tierra y mantiene viva
su segunda lengua, el hasanía.
"No
volveremos hasta que el Sáhara sea libre"
Fatma y Mamía Salek Abdessamed.
Dieciséis años encarceladas
BELÉN MOLINA
El suyo es un testimonio desgarrador, el testimonio
de dos supervivientes a las mayores humillaciones y
daños que un ser humano pueda infligir a otro.
Estuvieron cerca de 16 años encarceladas, torturadas
y hacinadas con otros centenares de presos
saharauis. Vieron morir a su madre Batul a golpes y
por falta de asistencia médica. Oyeron como
agonizaba su padre Salek. Su delito: ser hermanas de
activistas del Frente Polisario. Ahora son dos
asiladas políticas que residen en Taco.
"Recuerdo perfectamente el día que llegamos a
Fuerteventura. Fue el 27 del mes 10 de 1999. A las
doce. Salimos de Marruecos 36 horas antes en una
patera", dice Fatma, la mayor de las dos hermanas,
la más activa.
Fatma nació hace 42 años entre El Aaiún y Bojador, y
Mamía, 38 años, nació en Tarfaya, cerca de la
frontera con Marruecos. De sus seis hermanos, tres
son destacados dirigentes del Polisario, tanto que
uno es el ministro de Asuntos Exteriores de la
República Democrática Árabe Saharaui (RADS). Por ese
motivo, una noche de 1976, cuando la Marcha Verde ya
había invadido el Sáhara occidental, la policía
marroquí entró a saco en la vivienda que habitaban y
detuvieron a su padre.
"Llegaron con fusiles y registraron toda la casa
pero no encontraron nada, ninguna documentación que
nos relacionara con el Frente Polisario. Se llevaron
a nuestro padre y durante 15 días no supimos nada de
él", prosigue Fatma. "Nunca más le vimos". Al cabo
de dos semanas, la Policía marroquí regresó, esta
vez para llevarse a Fatma (tenía 18 años), a Mamía(
14 años) y a la madre de ambas, Batul. El resto de
la familia estaba casada o asentada en otras
ciudades, y los hermanos más activistas ya habían
buscado cobijo en los campamentos de refugiados
cercanos a la frontera con Argelia.
"Nos llevaron a una comisaría de Agadir y nos
metieron en un sitio oculto. Pudimos escuchar la voz
de papá en algún momento, pero no sabíamos dónde
estaba. No podíamos hablar, ni gritarle para que nos
escuchara. Nos prohibieron hablar entre nosotras y,
para asegurarse, se llevaron a Mamía y la dejaron
durante todo un mes atada bajo el hueco de una
escalera".
Mientras Fatma habla, Mamía corrobora con la cabeza
sus palabras. Mamía nunca pierde la sonrisa.No llegó
a perderla ni siquiera cuando la devolvían
ensangrentada tras un interrogatorio salvaje al
hueco de la escalera que se había convertido en su
celda. El interrogatorio era diario. Las torturas,
también. "Nos preguntaban si dábamos apoyo al Frente
Polisario, si nuestra casa era un enclave de reunión
del Frente, si teníamos contactos con nuestros
hermanos... Ellos sabían que la política es cuestión
de adultos, que una niña como mi hermana Mamía no
podía tener ni idea de esos asuntos".
Fatma, Mamía y su madre fueron trasladadas de la
comisaría de Agadir a la cárcel-fortaleza de Agdes.
En el camino, de 130 presos, 28 fallecieron. Durante
otros cinco años, las dos hermanas y su madre fueron
de nuevo torturadas y sometidas al mismo
interrogatorio día tras día. Dormían en el suelo, no
tenían posibilidad de un médico, se alimentaban de
medio vaso de leche y un trozo de pan y si uno de
los encarcelados agonizaba, les estaba prohibido
prestarle asistencia.
Batul no pudo aguantar el frío, el hambre y los
golpes y murió delante de sus hijas el 17 de junio
de 1977. Nadie de la familia, salvo ellas, lo supo.
Al cabo de cinco años en Agdes, las dos hermanas
fueron trasladadas a la prisión de Calat Maguna, en
Marruecos, donde su padre, Salek, no pudo resistir
un interrogatorio más y murió el 25 de mayo de 1983.
"En la cárcel de Maguna estuvimos hasta 1991. Fue la
misma historia, la misma tortura cotidiana. Nunca
creímos que volveríamos a ser libres", cuenta Fatma.
En la liberación de estas dos mujeres tuvo un papel
decisivo Amnistía Internacional. Fatma y Mamía
fueron excarceladas en 1991 pero seguían presas de
los gendarmes marroquíes. "No podíamos salir a la
calle, estábamos constantemente vigiladas, no
podíamos escapar al desierto". Así aguantaron hasta
que tuvieron noticia por un amigo de un amigo, amigo
a su vez de un policía, de que iban a ser de nuevo
encarceladas. Con mucho miedo y sigilo lograron
llegar a la playa y embarcarse en una patera con
destino a Canarias. La travesía fue angustiosa, de
36 horas, sin posibilidad de supervivencia en caso
de cayeran o fueran arrojadas al agua. Viajaban con
"enemigos" marroquíes.
"Nada más pisar tierra en Fuerteventura pedimos el
derecho al asilo político", recuerda Mamía. "Uno de
nuestros hermanos, que vivía en Gran Canaria, vino a
buscarnos. Tuvimos el apoyo de CEAR y de los Amigos
del Pueblo Saharaui".
Fatma trabaja ahora en una empresa de limpieza.
Mamía se ha casado y tiene una hija. "No volveremos
hasta que el Sahara sea libre", dicen. En 1991, las
hermanas Salek Abdessamed recorrieron España para
dar a conocer su calvario. Ahora viven tranquilas,
sorprendidas del poco conocimiento que se tiene del
drama de su pueblo y con el recuerdo de sus muertos,
de todos sus muertos.
[Aminetou Haidar]
Aminetou Haidar (40 años) es todo un símbolo de
resistencia en el Sáhara occidental y una de sus
mayores activistas en favor de los Derechos Humanos.
Galardonada en mayo de 2006 con el premio Bandrés
que otorga la Comisión Española de Ayuda al
Refugiado, Aminatu ha estado encarcelada al menos en
once ocasiones por las autoridades marroquíes y su
cuerpo es la huella visible de las torturas a las
que ha sido sometida. Madre de dos hijos (Mohamed y
Hayat), fue hecha prisionera por primera vez en 1987
y durante cuatro años estuvo recluída en la Cárcel
Negra de El Aaiún, una penitenciaria que responde
por sí misma a su nombre. Fue torturada y violada.
Durante tres años y siete meses estuvo obligada a
llevar una venda en los ojos de forma permanente.
Cuando terminó de cumplir su última condena, la
enésima, el 23 de noviembre pasado (fue encarcelada
ciete meses por participar en una manifestación) no
dejó pasar la ocasión para arremeter contra el
Gobierno español por no asumir su responsabilidad
con los saharauis.
[hMAD hAMMAD] Alias "El Gigante". Fue detenido en
varias ocasiones, la última el 11 de julio de 2005
(cuando se inició la actual intifada saharaui) en
las oficinas que la Casa de España aún mantiene en
El Aaiún, acusado de promover acciones violentas y
dirigir una asociación ilegal. Utilizaba esas
dependencias para pedir a la comunidad internacional
una investigación sobre la brutalidad de la Policía
marroquí. Acaba de recibir el premio de Derechos
Humanos del Colegio de Abogados de Badajoz.
[ali salem tamek] Detenido, juzgado y encarcelado en
cinco ocasiones, ha protagonizado 17 huelgas de
hambre. Su última sentencia fue una condena de ocho
meses de cárcel por incitar a la alteración del
orden público durante los incidentes de la intifada
que ocurrieron en varias ciudades saharauis en mayo
de 2005. Antes, en mayo de 2003, fue encarcelado por
"minar la seguridad interior del Estado", dada su
condición de líder del Foro por la Verdad y la
Justicia, una organización a favor de los Derechos
Humanos. Amnistía Internacional logró que fuese
considerado un prisionero de conciencia. El
Parlamento Europeo solicitó su liberación en una
resolución de octubre de 2005.
"Si el Polisario me reclama regreso
mañana mismo"
Testimonios de saharauis residentes
en Tenerife
BELÉN MOLINA
Lleva 18 años en Tenerife, a donde vino para reunir
a su lado a los tres hijos que tenía dados en
acogida en familias peninsulares y a la hija pequeña
que dejó en el campamento de refugiados de Ausert.
La razón de estar aquí es labrarles un futuro pero
Sukaina N´Diaye afirma que por encima de ella y de
los suyos está la causa saharaui, a la que ha
entregado su vida y para la que sigue trabajando.
Sukaina llegó a España en 1998. Fue destinada por el
Frente Polisario para su delegación en Cantabria.
Tres de los cuatro hijos que había tenido en el
campamento de refugiados de Ausert estaban
desperdigados por la Península. El mayor, Dah,
durante varios veranos fue acogido por la misma
familia gaditana y terminó viviendo con ella siete
años, hasta que Sukaina le reclamó. Los dos
restantes estaban acogidos por familias de
Castilla-La Mancha.La pequeña se quedó en Ausert.
"Nunca tuve intención de quedarme en España",
asegura Sukaina. "Nada de esto fue premeditado.
"Yo tenía a mis hijos dados en acogida por el bien
de ellos, para que pudieran formarse en mejores
condiciones que en Ausert. Además, llegada una edad,
los hijos deben ampliar sus estudios y son enviados
a Cuba, a Argelia o a Libia, por los acuerdos de
cooperación que estos países tienen con el Sáhara,
pero creí que sería mejor para ellos estudiar en
España".
Sukaina, como la mayoría de las mujeres saharauis,
lleva la voz cantante en su casa, un piso que ha
comprado en Los Abrigos. Una vez que se separó de su
marido (los saharauis se divorcian con todas las
facilidades y pueden solicitar la ruptura tanto las
esposas como los esposos), el Polisario le ofreció
la oportunidad de viajar fuera del campamento y así
fue a parar a Cantabria.
"Mis hijos me necesitaban y decidí reclamarlos a
todos y venirnos a Tenerife. Escogí Tenerife porque
aquí tengo una hermana médico que podía echarme una
mano. Trabajo para mis hijos y para la causa
saharaui. El Sáhara es lo primero. Si me reclaman
vuelvo mañana mismo", afirma tajante mientras
prepara un té del desierto y atiende a su madre, una
anciana de 80 años que sufre diabetes y tiene
problemas de pulmón.
Dah, el hijo mayor, trabaja en la construcción y
ayuda al sustento familiar. Otro hijo trabaja en un
taller de mecánica y las dos hijas estudian, la
mayor en la Universidad de La Laguna y la pequeña
cursa 1º de Bachiller. "Todos aprenden desde la cuna
qué es el Sáhara, qué es la ocupación, por qué
vivimos en los campamentos", prosigue Sukaina. "Por
eso es tan importante que los niños salgan en verano
y vengan a familias de acogida, porque así ven otro
mundo y comprenden la realidad de su pueblo. Eso es
lo positivo de que salgan a Europa: que entiendan
que son unos refugiados y aprendan a conocer a los
marroquíes".
Sukaina es técnico de laboratorio pero en los 18
años que lleva en Tenerife se ha ganado la vida como
camarera en restaurantes y en hoteles. "Ganas algo
más de dinero aunque trabajes doce horas. Con mi
profesión sólo me ofrecían media jornada por 600
euros al mes y en condiciones de trabajo algo
precarias. El trabajo en un laboratorio debe ser muy
minucioso, muy preciso, porque están las vidas de
personas en juego y no se pueden hacer los análisis
de cualquier manera". A esas dificultades se suman
las trabas para lograr un permiso de trabajo que
suele demorarse varios meses.
Activa como la mayoría de las mujeres saharauis,
Sukaina ha dado conferencias y se ha sorprendido de
la falta de comprensión de muchos españoles hacia el
conflicto sáharo-marroquí. "Me duele mucho que se me
meta a todos los árabes en el mismo saco", asevera.
"No saben distinguir a un saharaui de un marroquí y
esa es la mayor ofensa que puedan hacernos. Los
marroquíes sí son posesivos. Si te haces su amigo al
día siguiente se han quedado con tu casa", enfatiza.
Dah corrobora las palabras de su madre. "Sáhara es
mi razón de ser", asegura. "Todo el trabajo que
hacemos aquí, todo lo que aprendemos, es para apoyar
al Frente Polisario. Si todos los que salimos del
Sáhara nos olvidamos de la tierra y de la historia
¿qué sería de mi pueblo?"
Llevar ropas occidentales es la clave para evitar
las confusiones, sin embargo, Sukaina procura vestir
la melhfa, el traje típico de las mujeres saharauis,
siempre que puede. "Yo no he tenido nunca problemas
de xenofobia o racismo, esa es la verdad, pero me
llama la atención que se sepa más del Sáhara en
Cantabria que en Canarias, cuando sólo nos separan
25 minutos en avión".
Salka Embarek, relaciones públicas "Un policía me
dijo: 'Desaparecerás en en el desierto'"
Es una de las más activas defensoras de los derechos
de los saharauis que hay en la Isla. Hija de
tinerfeños asentados en El Aaiún, Salka recuerda con
estremecimiento cómo fue la invasión de esa ciudad y
cómo tuvo que escapar en media hora con su madre y
sus hermanas.
Su padre, Mohamed Embarka, presumía de conocer
cualquier rincón del Sáhara y saber dónde estaba
solo con oler la arena. Fue un aprendizaje adquirido
tras meses y meses de viajar por el desierto junto
con una expedición de geólogos e ingenieros
españoles que buscaban las riquezas del subsuelo
sahariano. Así se descubrieron los yacimientos de
fosfatos de Bucrá, los más ricos en pureza del
mundo, de los que Embarka llegó a ser el encargado
de la mano de obra.
Sin embargo, Mohamed Embarka, que figura en algunos
anales como uno de los fundadores de El Aaiún, no
nació en el desierto, sino en Tenerife, al igual que
su esposa. Recién casado, alrededor de los años
cincuenta, emigró a Venezuela pero le fue mal.
Volvió a Tenerife pero enseguida se embarcó de nuevo
en busca de un futuro mejor. Y así llegó a Sáhara,
en donde ya se habían asentado algunos canarios y
peninsulares. Poco a poco, el tinerfeño se hizo
saharaui,
Allí, en El Aaiún nació Salka, una de las más
activas defensoras de los derechos saharauis que hay
en la Isla. Salka recuerda con estremecimiento la
Marcha Verde. "Mi padre alertaba al Polisario de
cómo el Ejército español se iba retirando de algunos
puntos estratégicos allanando el camino a los
soldados marroquíes, que entraron en El Aaiún
armados hasta los dientes. Mataron a miles de
personas y allanaron todas las casas. Un día, mi
padre vino muy nervioso a casa y le dijo a mi madre
que teníamos que salir de inmediato. La comida quedó
en el caldero. No pudimos coger más que nuestra
documentación porque nos esperaba una avioneta llena
de sacas de correo con destino a Tenerife. En
efecto, media hora después de salir de casa, los
marroquíes fueron a buscarnos". Hace tan sólo unos
meses, Salka viajó a El Aaiún. Fue retenida en
comisaría por cinco horas. Está advertida: "Algún
día desaparecerás en el desierto y nosotros diremos
que lo lamentamos mucho", le susurró un policía.
Hamdi Mansur
"Los jóvenes son nuestra mayor fuerza"
El delegado del Frente Polisario no puede dar una
cifra exacta de cuántos saharauis viven en la Isla.
Al carecer de pasaporte propio, muchos conservan el
español, otros figuran como mauritanos y algunos se
inscriben como apátridas.
Su discurso es fundamentalmente político. Poco se
sabe de las intimidades de Hamdi Mansur, el actual
delegado del Frente Polisario en Tenerife, a donde
llegó hace cinco años, después de haber sido
delegado en otras ciudades del mundo, sobre todo de
latinoamérica. Antes ejerció como director general
de Comercio en el campamento de Ausert, al sureste
de Dajla.
Ahora vive cerca de Los Majuelos con sus hijos.
"No sabemos cuántos saharuis pueden residir en la
Isla, es imposible, pero calculo que serán en torno
a los 2.000". En la Subdelegación del Gobierno en
Santa Cruz de Tenerife tampoco pueden dar una cifra
exacta.
"El problema está en que los saharauis carecen de
pasaporte propio. Unos conservan el pasaporte
español, otros se han visto obligados a tener el
pasaporte marroquí y algunos pocos se mueven con
pasaporte de Mauritania", explica Mansur. En la
Subdelegación aclaran que al renovar su
documentación, muchos saharauis optan por declararse
apátridas.
La labor de Mansur es también la de dar a conocer el
conflicto saharaui para lograr una presión
internacional que lleve de una vez por todas al
referendum. Al margen de coordinar la Asociación
Amigos del Sáhara", Hamdi Mansur trabaja como
educador en un centro de menores extranjeros.
Una de sus labores es organizar cada año las
vacaciones de verano de cientos de pequeños que
viven en los campamentos de refugiados y que son
acogidos por familias tinerfeñas. Esas mismas
familias son después invitadas a visitar los
campamentos de donde proceden esos niños, en un
intercambio cultural que les suele sacudir las
conciencias. "Los jóvenes son nuestra mayor fuerza",
apunta. "Ellos son quienes llevan la intifada". |